El ombligo, espejo de la personalidad

Conózcase usted mismo con esta clásica columna de Daniel Samper Pizano y conozca a sus semejantes por medio de sus ombligos. Este tratado de Umbilicología le informa como hacerlo.

Publicado originalmente en la Revista Diners N. 191, de febrero del 86.

Los quiromantes pensaron que la personalidad y el destino de los seres humanos aparecían determinados en las líneas de la mano; los frenólogos han sostenido que la configuración del cráneo es un libro abierto sobre las características del individuo; la iridología procura encontrar respuestas sobre la persona en la forma y color del iris del ojo; los coprólogos son gente muy rara.

Todos están equivocados. La única ciencia verdadera que descubre la personalidad del caballero o de la dama es la Umbilicología. Se trata de una ciencia tan nueva que no figura en los diccionarios. Ha existido hacia ella un temor secular que procede del hecho de que nuestros primeros padres carecieron de ombligo, y por eso hay quienes piensan que este simpático orificio es un reflejo del pecado original.

Muy original, pero también están equivocados. Gracias a que nuestra época ha sacudido los perjuicios de la investigación científica tanto como se sacude el polvo de la superficie de una alfombra, aparece la Umbilicología en toda su imponencia justo cuando está terminando el siglo 20.

No hay duda de que el siglo 21 será el Gran Siglo del Ombligo, cuando se destapará y desvergonzará este común agujero cuyos reveladores atributos sólo ahora empiezan a ser estudiados.

Lo más sano y hasta lo más excitante de esta ciencia es que usted mismo se puede encargar de conocerla y aplicarla. En mi condición de máximo umbilicólogo del mundo me permito revelar a los lectores la primera lección en la disciplina de los ombligos.

Conozca la personalidad por el ombligo

Ombligo línea Croissant

Con esta designación popular se conoce a los ombligos menguantes; es decir, aquellos cuyos pliegues, repliegues y despliegues tienen la configuración de medialuna. Las personas menguo-umbilicales suelen ser muy sensibles al arte y manifiestan predilección por los temas culturales, en oposición a los económicos o científicos.

En otras palabras, si usted descubre que su vecino es menguo-umbilical, hará bien en conversarle sobre Chopin y no sobre Espinosa Valderrama, o sobre Picasso y no sobre el doctor Patarroyo.

Quienes tienen el ombligo en forma de media- luna (no importa si es una medialuna de pie o una medialuna acostada) son de alta sensibilidad y bastante enamoradizas. Detestan que las golpeen, especialmente en la cabeza, y le tienen fastidio a la sangre, sobre todo cuando es propia y emana, por ejemplo, de un ojo. Gente sensible, en fin. No son buenos para los negocios, pero sí para la poesía. Algunos menguo-umbilicales famosos: Natasha Kinski, Agamenón, Sigifre do de Austria, Miguel Vega Uribe, el Mosco Rodríguez, Pelé, Carlos Ardila Lulle.

Ombligo línea banano

“Línea Banano” es la denominación con que se nombra en los bares turcos de danza del vientre a aquellos ombligos alar. gados, tristones, que parecen pintados por el Greco. Los ombligos longilíneos son bastante peculiares, pues permiten conocer rasgos ocultos de la personalidad del ombligo teniente; rasgos ocultos, pero inútiles.

Por ejemplo, las personas que tienen el ombligo alargado, en forma parecida a una banana, son aficionados a repetir galletas a la hora del té; también suelen enjabonarse de abajo hacia arriba, no de arriba hacia abajo; por lo general los longi-umbilicales juegan con el llavero, hablan poco en los ascensores y –por alguna razón desconocida tienden a padecer mal olor en los pies–.

Algunos longi-umbilicales famosos: Tarzán, Ptolomeo III, Henry Kissinger, Claude Monet, el Médico Asesino, Víctor Mosquera Chaux, Flipper, la Reina Isabel.

Ombligo línea huevo

Los ombligos ovoides son aquellos que quieren ser redondos pero carecen de una recomendación o una palanca para lograrlo. Pueden ser ovalados hacia arriba hacia abajo, hacia un lado o hacia el otro Si es ovalado simultáneamente hacia todos los costados, ya no es un ombligo ovoide sino un ombligo circular perfecto y estos sólo existen en las figuras de cerámica.

Por lo general los propietarios de esta clase de ombligos son personas emprendedoras, de armas tomar, que sopesan rápidamente los riesgos de una aventura y si el riesgo es alto meten en ella.

Odian los oficios sedentarios y las labores contemplativas; entre rezar el rosario y enfrentarse al tigre pintado de Katmandú, escogen lo segundo; muestran a veces inclinaciones peligrosas hacia la violencia, así consigan esconderlas bajo una apariencia mansa; gustan de la pelea cuerpo a cuerpo, de aceptar retos, de cortar nudos gordianos.

Cuando optan por la poesía, es la épica; cuando se entregan a la música, es la militar; cuando se casan, a duras penas esperan a la luna de miel. En otras palabras: ¡tenga mucho cuidado con los ovi-umbilicales!

Algunos ovi-umbilicales famosos: Moisés, Nerón, Atila, el Tigre de Katmandú, Yukio Mishima, Manolete, sor Teresa de Calcuta, la Duquesa de Alba, Luz Castilla de Melo.

Ombligo línea horizontal

Quienes arrastran por la vida ombligos de tendencia horizontal suelen ser personas afectadas por llantas, por cicatrices del apéndice mal ubicadas o por estiramientos de piel. Se dice que japoneses y chinos tienen el ombligo oblicuo, como los ojos, pero esto no pasa de ser una su- posición formulada a puro ojo.

De hecho, una encuesta realizada el año pasado en Tokio reveló que hay más menguo-umbilicales que ampli-umbilicales, lo cual explica claramente el porqué de la prevalencia de las exportaciones japonesas en mercados escandinavos.

Las personas dotadas de esta clase de ombligos tienden al pesimismo. Es más: tienden a la depresión, a la auto-crítica, a la auto-flagelación y al auto-movilismo. Se sabe de varios que intentaron suicidarse lanzándose de la acera a la calzada, sin que se hubieran reportado consecuencias que lamentar.

No son buenos animadores de fiestas, pero en cambio se divierten fundando funerarias, administrando cementerios, esculpiendo lápidas, vendiendo lotes a plazos en Jardines del Recuerdo o haciendo fisioterapia a pacientes del Seguro Social.

Muchas veces consiguen disfrazar temporalmente su irremediable vocación hacia la melancolía, pero nunca por más de 80 ó 90 años. Algunos ampli-umbilicales famosos: Mesalina, Juan Evangelista, Yukio Mishima (después del hara-kiri), Chopin, Mafal da, Gustavo Doré, Lassie, Pacheco, Dáma so Pérez Prado, Niki Lauda, Jorge Child.

Ombligo línea La Colina

Las personas de ombligo brotado, que en vez de agujero tienen un botón, han intrigado siempre a los umbilicólogos. Nos preguntamos:

1) ¿Por qué tienen el ombligo salido?

2) ¿Qué sienten cuando alguien pretende hundírselo?

3) ¿Les estorba si usan cinturón? Algunos cirujanos plásticos realizan una operación muy sencilla que permite revertir el ombligo y volver orificio lo que era promontorio. Esto cambia la naturaleza del ombligo, pero no la de persona, que está condicionada de nacimiento a las características de los angio-umbilicales.

Es como si, para eludir el destino fatal marcado en las líneas de la mano, el paciente se somete a la amputación de la tan útil extremidad. Los angio-umbilicales, como lo anticipé en el informe anterior, padecen el complejo del ombligo salido.

Se trata de personas tímidas calladas, algo sombrías, con rasgos de poca auto-estimación que algunas veces recuerdan a los ampli-umbilicales. No es simplemente que sean pesimistas, como los sujetos pertenecientes a la categoría anterior.

Pueden ser optimistas. Pero su terrible avergonzamiento impide saberlo. Se ruborizan si alguien las sorprende bañándose; bajan los ojos cuando algo se les cae; se tapan la cara durante los eclipses que llevan en el alma, y no en la barriga, aquel promontorio bochornoso que es el ombligo tipo botón.

Algunos angio-umbilicales famosos: Alejandro el Grande, Mohamed El Chico, Franz Kafka, Benny Goodman, la Patachou, Guillermo de Orange Juice, José Mohandas Gandhi, Patricio Lumumba, las quintuples Dionne, Virgilio Barco, Brigitte Bardot, D’Israeli.

Ombligo línea bifronte

Se conoce con esta inexacta denominación a los ombligos que, por alguna circunstancia, no forman una sola figura geométrica sino dos o más, casi siempre en forma de ocho y casi siempre menos de ocho.

Mejor dicho, es como si fueran dos ombligos pequeños asociados en microempresa y no una sola compañía grande. Las personas esquizo-umbilicales tienen dos personalidades. Por ejemplo: la primera y la segunda.

Tienden a creer que no son una sola persona, sino más de una y se comportan a veces como si realmente estuvieran divididas. Quiero decir con esto que si el partido liberal tuviera obligo, sería bifronte.

Es frecuente que un esquizo-umbilical pida prestada plata y luego no pague. El fenómeno se explica porque el que solicitó el préstamo es uno, pero el que se niega a cancelarlo es otro En algunos casos estos individuos de ombligo partido son fieles amigos y en ocasiones no.

Depende del día. Puede ocurrir que usted les pregunte por la hora y ellos respondan enumerando la lista de sus primos hermanos. En casos muy extremos, el esquizo-umbilical llega a hacerle creer a los demás que no es un solo individuo, sino dos.

En esos casos se vuelve problema de psiquiatra O de psiquiatras. Dos por lo menos. Algunos esquizo-umbilicales famosos: Napoleón y Josefina, Smith & Wesson, Ortega y Gasset, Garzón y Collazos, Emeterio y Felipe, Balén y Valenzuela, Simon and Garfunkel y Fernando Cepeda Ulloa.

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