Gay Talese tiene gripa

Gay Talese, el padre del nuevo periodismo, aunque no le gusta que lo llamen así, es uno de los invitados de honor a la Feria del Libro de Bogotá.

A pesar de que la periodista que realizó este perfil no tuvo tanto tiempo como el que se toma el legendario autor neoyorquino Gay Talese para escribir crónicas y libros tan famosos como Honrarás a tu padre o La mujer de tu prójimo, una cosa en común encontró con el texto de su autoría más conocido, el perfil que en los años setenta publicara la revista Esquire sobre Frank Sinatra: que nunca pudo hablar con él.

La susodicha se valió de algo de astucia para sortear obstáculos (léase jefes de prensa y agentes literarios) hasta tener en sus manos el teléfono del mismísimo Gay, pero no le fue posible hablar con él directamente. Luego de la negativa de su agente en Mondadori por motivos profesionales como seguir unas instancias que no acaban nunca (y quizás también producto de haber herido su ego por saltársela olímpicamente), la hazaña de haber dejado un mensaje en la contestadora automática de Talese será pronto un periódico de ayer.

Es muy factible que el único dato que quizás no sea cierto sobre este hombre ya casi octogenario que viste de manera impecable desde sus épocas colegiales sea que tiene gripa. Sin embargo, la periodista en cuestión ha decidido utilizarlo para titular su nota valiéndose de recursos y juegos de palabras literarios que solo se encontró valioso utilizar en el periodismo desde que a Talese y otro combo de periodistas como Tom Wolfe, Truman Capote y Hunter Thompson, por allá en los setenta, se les ocurrió que las historias de no ficción también podían usar las sofisticaciones de la ficción para contar algo verdadero.

Y contar historias es finalmente lo que siempre le ha interesado a Talese, quien estará presente en la Feria Internacional del Libro de Bogotá las dos últimas semanas de abril.

No importa si son sobre la mafia italiana, la revolución sexual, la construcción de un puente, o la vida de un actor famoso. “Intento contarle al lector de dónde vienen mis personajes y cómo llegaron al punto en el que los encontré. Nunca se trata solo del presente. Siempre se trata también del pasado. Orígenes. Esto es real aún en mis notas para revistas. El instinto viene de mi madre en su tienda. Ella era la recién llegada de Brooklyn y quería saber sobre las mujeres que serían sus clientes regulares”, dijo alguna vez Talese a Katie Roiphe, una periodista que corrió con mejor suerte que quien escribe estas líneas. A través del personaje menor (una periodista de talla mayor, valga aclarar) se constató que:

Talese también fue un periodista imprudente que consiguió su primer trabajo en el New York Times a punta de astucia cuando se apareció en la oficina buscando al editor, de quien solo sabía que era primo lejano de su amigo Jimmy Pinkston: “La recepcionista me miró como si fuera un lunático, pero iba muy bien vestido (con un traje hecho por mi padre), así que al menos era un lunático bien vestido (…) empecé sirviendo cafés, llevando sánduches y haciendo mandados. A la semana y media, mi primer texto fue publicado”.

Talese no cree que tenga talento. “Todo lo que tengo es una intensa curiosidad. Tengo un gran interés por las otras personas e, igual importante, tengo la paciencia para estar rodeándolas”.

Talese escribe una página diaria, solo una página diaria. “Me tomo un largo tiempo. He publicado relativamente poco respecto al tiempo que he trabajado. Durante cincuenta y cinco años solo he escrito cinco libros largos, dos historias cortas y cuatro colecciones”.

Talese no cree que la ropa sea algo secundario. “Me visto como si fuera a una oficina en el midtown de Manhattan o a Wall Street o a una bufete de abogados, aunque lo que en realidad hago es bajar a mi bunker”.

Talese administró una sala de masajes que estaba a media cuadra de la oficina de su esposa para escribir su libro sobre la revolución sexual llamado La mujer de tu prójimo. “Para conocer a esta gente y meterme en sus cabezas, sentí que debía estar ahí de una manera en la que yo no pareciera diferente a ellos. No podían verme como un periodista. Cuando llegabas a Sandstone tenías que quitarte la ropa. La primera vez fue muy raro, pero la cuarta o la quinta ya era normal”.

Talese le pagó la educación a los hijos de Bonanno, el mafioso italiano sobre el cual trata su libro Honrarás a tu padre y cuyas regalías sirvieron para comprar su propia casa. “Cuando todavía vivía en la casa de Bonanno, fui testigo de algo que jamás reportaban los periódicos, en donde siempre describían a los mafiosos como ricos viviendo en mansiones: Bonanno tenía problemas de dinero. (…) Cuando recibí dinero por el libro compré esta casa y sentí que tenía que hacer algo por Bonanno. Honrarás a tu padre pagó la universidad de mis dos hijas y sus cuatro hijos. Me alegra haberlo hecho (…) Ninguno de ellos tuvo que hacer lo que su padre escogió hacer”.

Talese está escribiendo un libro sobre su matrimonio. “Voy a escribir la historia de mi matrimonio, la intimidad, la complejidad y la discordia de esta relación, como si fuera otra persona. Que de hecho soy, creo. Quiero escribir sobre lo difícil que debe haber sido para Nan estar casada conmigo. ¿Por qué esta mujer inteligente, exitosa, económicamente independiente se ha quedado conmigo cincuenta años?”.

Aunque para la fecha de cierre de esta edición fue difícil averiguar lo que la periodista quería saber (qué está leyendo Talese, cuándo fue la última vez que fue al médico, cómo es de abuelo, cuál es su sombrero favorito, cómo es su pijama, qué vicio tiene, cómo duerme, si sabe cocinar, qué le gustaría que dijera su epitafio, si es bueno bailando, qué trago bebe con regularidad), la joven en mención espera que no llueva demasiado durante la Feria del Libro, de forma que a Talese no le dé gripa de verdad, y tal vez pueda tomarse un café con ella.

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