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¿De dónde viene la creencia de que tenemos un alma gemela?

Según un mito de la Grecia antigua, que también incluye la biblia, Hollywood, los realities y Tinder, a los seres humanos nos falta una mitad.

Foto: Unsplash/ C.C by 0.0

Según un mito de la Grecia antigua, que también incluye la biblia, Hollywood, los realities y Tinder, a los seres humanos nos falta una mitad.

La idea de que tenemos un alma gemela no se la inventó algún buen guionista de Hollywood, ni tampoco es producto del ingenio de compositores de baladas. La razón por la que a usted le dijeron que existe una persona que lo va a completar más atrás de lo que se imagina.

Platón, el filósofo griego de la antigua Grecia, dedicó unas líneas a explicar cuáles eran las razones detrás del deseo humano por encontrar un alma gemela. El filósofo cita al poeta Aristófanes diciendo que todos los humanos alguna vez se unieron con su otra mitad, y cada mitad correspondía a un ser de sexo opuesto. Unidos eran poderosos, insolentes, enormes y rebeldes. Ante eso, Zeus decidió cortarlos por la mitad por medio de un rayo para debilitarlos. Después de este desmembramiento, las mitades quedaron condenadas a buscarse.

Aristófanes explica el encuentro de dos almas gemelas que se reúnen de la siguiente manera:

«Y cuando uno de ellos se encuentra con su otra mitad, la mitad real de sí mismo… la pareja, se pierde en un asombro de amor, amistad e intimidad, y uno no estará fuera de la vista del otro, como puedo decir, incluso por un momento».

Esta historia es la base mítica que se ha construido sobre el amor y la monogamia.

¿La media naranja es Dios?

Bradley Onishi, profesor de estudios religioso de Skidmore College, se dio a la tarea de ir más fondo en esta idea y buscó el trasfondo religioso que sostiene que, como seres humanos, andamos incompletos por la vida. “En numerosas tradiciones religiosas, la conexión del alma humana con Dios se ha previsto de manera similar” dice Onishi en un artículo para The Conversation.

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Tanto en el cristianismo como en el judaísmo se han utilizado metáforas matrimoniales para explicar la conexión del alma humana con Dios. Esta idea se expresa en la Biblia hebrea, donde se ve a Dios como la persona con quien se compromete su pueblo elegido, Israel. «Porque tu Creador es tu marido», dice un pasaje en la Biblia. Israel, el antiguo reino, no el estado-nación moderno, desempeña el papel de cónyuge de Dios.

Según Onishi, al rastrear esta experiencia se entiende que la idea de la incompletud y la búsqueda de la otra mitad se entiende que la búsqueda amor romántico es más trascendente de lo que puede parecer.

La función religiosa de Dios, como dador de sentido trascendente, ha podido trasladarse al ideal del alma gemela. “Es posible obtener una nueva perspectiva de su poder y función en una época en la que más la personas cada vez más se alejan de tener creencias religiosas”.

La mitad que nos falta en la industria cultural

La cantidad de productos culturales y de consumo vienen ofreciendo esta idea desde hace varios años como un ideal a perseguir. La generación de los 80 y 90 que creció viendo realitys de MTV como Parental Control, Exposed o Next encontraron una agenda televisiva cargada de citas, amores ideales, y parejas destinadas a ser.

The Bachelor, uno de los realitys norteamericanos más exitosos en Estados Unidos, en donde las jóvenes esperan la atención de un «soltero» elegido con la esperanza de encontrar el verdadero amor, fue otra de las muestras culturales que se sostuvo en esa idea.

Y están las películas: The Notebook, Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, 500 days of summer, Sleepless in Seattle, Only You, y otras tantas que concluyen en finales felices de los que se deducen que serán para siempre.

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Y para entender lo que ha calado esta idea basta acercarse a una realidad más próxima que las aplicaciones como Tinder, que basándose en una serie de datos mínimos utiliza la tecnología para ofrecer una galería de hombres o mujeres que buscan pareja, así sea solo por un rato.

Randall Munroe, un humorista y caricaturista de gran fama que además es físico titulado y ex programador de tecnologías robóticas para la NASA, dedica su libro What if…? Serious scientific answers to absurd hypothetical questions a contestar preguntas corrientes con fundamentos científicos. Entre esas se preguntó sobre la idea de si existe o no un alma gemela.

Para Munroe la pregunta resultó, incluso, ofensiva, pues eso significaría que solo podríamos ser felices con una sola persona. Pero más allá de su opinión el científico aseguró lo siguiente:

«Respetando el cliché de que uno reconoce a la persona indicada solo con mirarla a los ojos, tendríamos que poner mucha atención a los detalles. Supongamos que en un día tranquilo nos topamos con poco más de 100 personas desconocidas que puedan llamar nuestra atención. Aún tendríamos que escoger entre el 10 % que estuviera cerca de nuestra edad. Aún así, en toda nuestra vida nos toparíamos con al menos 50 mil personas que pudieran ser nuestra alma gemela».

Teniendo en cuenta los azares y las barreras de espacio y tiempo, este supuesto matemático concluiría en que solo una de entre cada 10 mil personas encontraría al amor de su vida. El resto viviría descartando candidatos o esperando hasta la muerte.

Aunque los datos no respalden la idea de conocer a nuestra alma gemela, se seguirán haciendo películas, aplicaciones, se escribirán historias para seguir cultivando el mito de que todos, en algún momento, encontraremos a esa otra mitad.

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Mayo
28 / 2019

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