¿Por qué las mujeres se disculpan más que los hombres y qué tiene que ver con el empoderamiento?

¿Le ha pasado que antes de iniciar una frase, pedir un favor, pedir un permiso o hacer una pregunta, pide disculpas?

“Qué pena contigo” o “disculpa” suelen ser dos muletillas que anteceden a una pregunta, un permiso o una petición. Décadas de investigaciones han demostrado que los efectos de las disculpas contribuyen a la resolución de conflictos, inducen al perdón de la persona ofendida, reducen la ira y las posibles agresiones hacia el transgresor. Es decir, pedir perdón es bueno cuando se ha cometido un error o se ha ofendido a alguien. Sin embargo, la costumbre del lenguaje nos pone trampas, y nos hace pedir disculpas sin motivo alguno.

Karina Schumann, profesora asistente de Psicología en la Universidad de Pittsburgh, se dio cuenta de que esto ocurría con más frecuencia entre mujeres que entre hombres. “Me encontré a menudo con el estereotipo de que las mujeres se disculpan más que los hombres, y que ellas estaban más dispuestas a hacerlo porque ellos no aceptan admitir que están equivocados… Se trata de ego de hombres. Ellos simplemente no admiten fallas” dijo para el Harvard Business Review.

Pero solo era una idea, y Schuman se lanzó a comprobarla ¿el resultado? Las mujeres sí se disculpan más a menudo que los hombres, pero no por las razones que ella se daba.

“No es que los hombres no estén dispuestos a disculparse. De hecho, lo están tanto como las mujeres. Lo que sucede es que simplemente no creen que hayan hecho tantas cosas mal. Por lo tanto, perciben menos ofensas que las mujeres y ellas consideran que las mismas ofensas son más graves y, por lo tanto, están más dispuestas a disculparse” dijo Schuman en el podcast Sorry not Sorry del Harvard Business Review.

Es decir, las mujeres perciben más errores sobre sí mismas. Esta disculpa cotidiana está sustentada, claro, en la las tradiciones de sumisión, obediencia y devoción con la que las mujeres han sido formadas por años, y solo hasta ahora, a partir de los estudios de género, se han interrogado estas costumbres.

Sally Helgesen, consultora en liderazgo y autora del libro How Women Rise, Break The 12 Habits Holding You Back From Your Next Raise, está en constante contacto con mujeres, en su mayoría, líderes y jefes de cargos importantes “he notado en los últimos años que la tendencia es abrir casi cualquier conversación o línea con una disculpa. Y hasta cierto punto, creo que es solo un hábito y, como hábito, es bastante simple de romper. Y es importante hacerlo porque no envía un mensaje de fortaleza, es una forma de minimizarte a ti misma, a tu presencia, y a tus contribuciones”.

Para Helgesen, las disculpas como muletillas en boca de una líder resultan peligrosas si lo que se quiere demostrar liderazgo. Sin embargo, esta costumbre de la disculpa va mucho más allá de las palabras que se usan, Helgesen explica en el Harvard Business Review que hay comportamientos habituales mediante los cuales las mujeres minimizan su contribución o incluso minimizan su derecho a estar allí.
“Esto se ve con frases como “solo quiero agregar una cosa” o “esto solo tomará un segundo”. Ese tipo de introducciones que, además quitan tiempo, envían una señal de que realmente no tengo derecho a estar aquí o de que no confío en lo que voy a decir o que la impresión de alguien es más importante para mí que lo que realmente voy a expresar”.

¿Cómo sustituir las disculpas o el lo siento? Primero, hay que hacerse consciente de lo que se dice y del significado que tiene cada palabra. Una disculpa es necesaria cuando, en efecto, de ha cometido un error. Pero no es un error ni una ofensa opinar en medio de una reunión, estar en desacuerdo o pedir un permiso, por lo tanto, al iniciar una frase olvídese de esa palabra e incluya otras que sean mucho más asertivas como “estoy tan contenta de estar aquí” o “estoy esperando con ansias lo que vamos a hablar hoy”, o “gracias, yo considero que”.

Helgsen incluso dice que no siempre debe disculparse si llega tarde, aconseja decir algo como: gracias por esperarme. “Esta es una demostración de que eres amable con las demás personas, de que tu presencia en esta reunión es importante y que tu percepción es que las personas, de hecho, te han estado esperando. Así que das vuelta a eso”.

Pedir perdón no es resultado de un estado de sumisión generalizado. Muchas de estas palabras obedecen a la repetición constante de lo que se le oye decir al resto. Aunque muchas de estas expresiones parecen inofensivas, lo cierto es que denotan rasgos de inseguridad que estaría bien dejar a un lado para cosechar el camino de una carrera exitosa.

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