“Se necesitó la muerte de Lara Bonilla para que los colombianos nos quitáramos las vendas”

A 35 años de la muerte del ministro Rodrigo Lara Bonilla, Diners recuerda este artículo en el que recuerda sus esfuerzos por la lucha contra el narcotráfico y las guerrillas.

En el último día de abril pasado, y en la que parece la última hora de oscuridad de esta república, fue asesinado el ministro de Justicia, doctor Rodrigo Lara Bonilla. Casi que abrumadoramente los indicios apuntaron hacia el crimen organizado el gran culpable de esta imprevisible acción delictiva.

No pocos señalaron hacia nuestra alelada sociedad y su administración por haber dejado sumido en la fatal soledad a su joven Salomón. Todos a una, en cambio, hemos sido sacudidos por la vileza del hecho y hemos despertado al borde mismo del despeñadero. Es así como afortunadamente Colombia ha reaccionado.

A buen momento el presidente Betancur lanzó una declaratoria de guerra contra el narcotráfico y ha corregido su posición de no conceder la extradición de los delincuentes por la cual luchó tanto, hasta en el mismo Consejo de Ministros, el sacrificado Lara Bonilla. Ojalá que el primer magistrado proceda con igual energía para enfrentarse a las guerrillas, las cuales siguen asolando ya no solo los campos sino también las ciudades, valiéndose de la generosa amnistía para tratar de reemprender sus bandidescas andanzas.

Para corroborar nuestro profundo repudio al asesinato de Rodrigo Lara Bonilla y expresar nuestro respaldo y solidaridad al gobierno del presidente Betancur en estos difíciles momentos, creemos oportuno reproducir algunos apartes del editorial de El Tiempo del 2 de mayo, titulado “Hora de decisiones”, el cual compartimos en su totalidad:

Ernesto Carlos Martelo

“Sentarnos a llorar sobre el cadáver de quien ofrendó su vida por una causa justa, sería la peor respuesta a su sacrificio. Comencemos por rendir homenaje a quien conscientemente y en forma casi temeraria, conocedor del peligro que corría, libró una implacable batalla contra los traficantes de drogas heróicas.

“Pero ha llegado el momento de las decisiones. El asesinato del Ministro no es solo un acto delictivo cuya ocurrencia se temía. Es el producto de un clima que se ha venido creando con las consecuencias que hoy debemos lamentar. El execrable episodio del 30 de abril es el fruto de un espíritu malsano que se ha incubado en los últimos tiempos.

Durante el mes anterior, los buses quemados, la ofensiva de los alzados en armas, los secuestros, el grado de inseguridad y la muerte de Lara Bonilla forman un conjunto de hechos que golpean a la sociedad y que no deben considerarse casos aislados.

La ciudadanía da justas muestras de una indignación que no puede desaprovecharse y que debe llegar hasta el ánimo del señor Presidente, rector y jefe supremo de los destinos colombianos. No se puede insistir en ciertas actitudes y sí es urgente rectificar otras.

No se debe continuar en esa posición falsamente nacionalista y antiamericana de negar la extradición, solicitada por los Estados Unidos, de quienes están claramente convictos como jefes o “capos” de la mafia, vitalizada por el horrendo producto del narcotráfico y el contrabando.

Honestamente, cuantos se opusieron a la extradición -entre quienes no se contaba el ministro Lara- deben rectificar sus conceptos. Los movió ese absurdo sentimiento de rechazo a todo lo que hacen los Estados Unidos, en la errónea creencia de que así se compromete nuestra soberanía. Quienes hemos opinado lo contrario, infortunadamente teníamos la razón.

“Hablábamos del proceso delictivo que culminó con lo que podríamos llamar las jornadas de abril. La permanente y soslayada critica a las Fuerzas Armadas, únicas autorizadas por la ley para el porte de armas, forma parte del clima que denunciamos y que requiere actitudes enérgicas.

No estamos contra la paz. La anhelamos con ansiedad casi desesperada. Pero no compartimos la manera como se ha venido dialogando con ciertos grupos guerrilleros ni la solapada simpatía que por los subversivos tienen algunos de los miembros de la Comisión de Paz, que bien se sabe son francamente enemigos del sistema, comentaristas de periódicos, radio y televisión, o militantes de otros sectores ideológicos indirectamente afectos a un cambio de nuestro régimen politico.

Tampoco disculpamos al gobierno. Los hechos anotados son factor muy importante en la actitud de los colombianos. Una actitud pasiva y casi conforme con la categoría social que se ha concedido a guerrilleros que llevan más de 30 años luchando contra las instituciones.

La amnistía fue excesiva- Tiene razón el expresidente Alberto Lleras al señalar el hecho de que los autores del primer magnicidio, los asesinos del exministro Pardo Buelvas, salieron en libertad para reincorporarse a la guerrilla mediante la aplicación de una amnistía ampliamente generosa pero incomprensiva de la realidad nacional.

“Se necesitó la muerte del ministro Lara Bonilla, la quema de más de 20 buses, el fruto de los odios subversivos que tantos muertos han causado en los últimos días, para que los colombianos comencemos a quitarnos la venda. El presidente Betancur va a encontrar en la opinión pública un apoyo masivo, pero igualmente un grupo de presión con eficacia indudable.

Es imperativo asumir actitudes nuevas en el resuelto propósito de conseguir la paz.

(El Tiempo, mayo 2 de 1984)

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