SUSCRIBIRME
INICIO//Viajes//Para Viajeros//Turismo espacial: un plan para el 2022

Turismo espacial: un plan para el 2022

Viajar al espacio ya no es solo cuestión de astronautas, con Aurora Station los ciudadanos podrán vivir el sueño que todos han tenido en la infancia.

Foto: Unsplash/ C.C by 0.0

Viajar al espacio ya no es solo cuestión de astronautas, con Aurora Station los ciudadanos podrán vivir el sueño que todos han tenido en la infancia.

Ir al espacio siempre ha sido un asunto de astronautas, y todos, en algún momento, hemos soñado con ser  Neil Armstrong. De niños quisimos ser astronautas, llegar a las estrellas, caminar la luna y alcanzar un lugar casi mítico. Con el tiempo, los costos conocidos de convertirse en un hombre del espacio mandaron ese sueño al sótano de los deseos no consumados.

Hace un año una noticia trajo de vuelta la ilusión. La startup aeroespacial Orion Span anunció durante la Conferencia Space 2.0, que construiría un hotel de lujo espacial llamado Aurora Station.

Aurora será construida con una campaña de financiación colectiva y muchos la ven como un experimento similar al de Estación Espacial Internacional (EEI), un centro de investigación en la órbita terrestre que funciona como una estación espacial permanentemente tripulada, en la que rotan equipos de astronautas e investigadores.

Se sabe que comenzará a realizar los primeros viajes en 2022, por un precio de 12,5 millones de dólares que incluye entrenamiento, despegue y hospedaje por 12 días. Se saber que usted podrá experimentar la gravedad cero, mirar la aurora boreal y cultivar alimentos en el espacio. “La idea de este lugar es que las personas se sientan como astronautas, aun sin serlo, por eso, la mayor parte del tiempo el plan es experimentar lo que vive un científico”, dijo Frank Bruger, CEO y cofundador de Orion Span, al Berkeley Hass.


Los visitantes (cuatro invitados con dos empleados) descansarán en sacos de dormir pegados a la estructura de la estación, la comida se liofilizará (deshidratación para conservarla por medio de la congelación) y todos los invitados deberán pasar por un examen de salud riguroso previo al lanzamiento. El agua, en lugar de procesarse a partir de orina, como lo hacen los astronautas, se importará con cada grupo de viajeras.

La idea de Aurora se le ocurrió a Frank Bruger, CEO y cofundador de Orion Span, en el verano de 2017, hace poco el empresario dio más detalles de este proyecto. Sobre la estación, Bruger aseguró que “tiene el volumen de un gran jet privado, de un Gulfstream. Tiene aproximadamente 12 pies de ancho y 35 a 40 pies de largo, y tiene forma cilíndrica porque eso es lo que cabe en un cohete. La clave para un espacio como este es mantenerlo lo más abierto posible. Es como un pequeño crucero. Creo que esa es probablemente la mejor analogía”.

Viajar al espacio como turista tiene un costo económico asequible para ricos o millonarios. Dice Bruger que “la aviación comercial en la década de 1920 era un asunto para ricos. El viaje espacial de hoy va a ser un juego para los ricos. No será así para siempre. Mi objetivo es hacerlo accesible para todos, pero lleva tiempo. El gran cuello de botella sigue siendo el lanzamiento”.

Otra de las implicaciones de viajar al espacio es que requiere de preparación. El entrenamiento necesita un mínimo de dos semanas y un máximo de tres meses. Bruger lo compara con las clases de buceo: “pasas el 80 % de tu tiempo entrenando sobre qué hacer en el improbable caso de que las cosas salgan mal”.

Las pruebas por las que pasará la nave son muchas. Antes de hacer el lanzamiento se debe construir un modelo de tierra, que será una demostración que no es digna de volar. El segundo es crear un modelo a escala que realmente subirá (vacío con una carga útil) a la órbita y servirá de banco de pruebas.

El último paso es construir la estación espacial de tamaño completo, esta tiene que pasar por varias pruebas durante un año: cámara de vacío, exámenes de presión, materiales y resistencia.

Hasta el momento, 26 personas han hecho un depósito de $ 800,000 dólares para asegurar su viaje. Sin embargo, hay algunos peros y preguntas que quedan por resolver. Aún no se sabe de dónde se lanzará la nave, tampoco dónde se recogerán a los viajeros una vez vuelvan a tierra.

Por el tamaño de la estación, se sabe que, definitivamente, este no es un plan para claustrofóbicos. Además, con el cambio de gravedad, los pasajeros deberán soportar las náuseas a medida que el estómago se adapta a la ingravidez.

Quienes viajen también tendrán que saber que a largo plazo la gravedad cero debilita los huesos y cambia la estructura del globo ocular lo suficiente como para afectar la vista.

Este viaje, guardando proporciones, tendrá los retos y las dificultades que alguna vez tuvieron los conquistadores peninsulares al atravesar el Atlántico para llegar a América. La diferencia con este es que, además de valientes, se necesita ser rico.

INSCRÍBASE AL NEWSLETTER

TODA LA EXPERIENCIA DINERS EN SU EMAIL

Ver términos y condiciones.
Abril
12 / 2019

Send this to a friend