¿Por qué debe pensarlo dos veces antes de compartir una foto de sus hijos?

El sharenting es una práctica común entre los padres de las nuevas generaciones, expertos han abierto un debate sobre lo que esto puede traer en la vida de los menores.

Ya no son solo los padres los que ven de cerca las etapas de crecimiento de sus hijos: la ecografía, el nacimiento, los episodios espontáneos de balbuceos monocordes, el primer paso, las carcajadas contagiosas e incluso los llantos azarosos parecen ir involucrando a los amigos de Facebook y a los seguidores en Instagram y otras redes.

El sharenting, un anglicismo que viene de share (compartir) y parenting (crianza), es el concepto que describe una práctica común e irresistible entre los padres de estos tiempos: la de documentar en redes cada cosa sobre sus hijos.

En un contexto de relaciones predominantemente virtuales, las redes sociales son la curaduría sobre uno mismo. Dice Sarah Martindale, experta en economía digital en un artículo para The Conversation que, “para los padres, no solo el yo, sino la descendencia pueden convertirse en el vehículo de la simpatía y la afirmación social”, sobre todo, porque los hijos aparecen como algo de lo que realmente las personas se enorgullecen.

Periodistas del Huffington Post consultaron a 15 madres sobre sus posts en redes sociales: “descubrimos que las madres eran más propensas a usar la palabra ‘orgullosa’ cuando publicaban fotos de sus hijos en relación con logros específicos, como concursos o exámenes de aprobación. Dado que el orgullo es una expectativa social de una buena crianza, no es sorprendente que las madres no vieran esto como un problema”.

Aunque la intención detrás de esta práctica está lejos de buscar problemas, existen cuestionamientos que abren un debate ético y legal al respecto. Mientras los padres comparten las primeras experiencias de sus hijos, de alguna manera, también manejan el derecho de estos sobre su intimidad.

El dilema es que aunque en la infancia los menores están bajo la autoridad de los padres, estos últimos no prevén que con toda la información compartida van creando la huella digital que marcará la vida de sus hijos.

En el libro American Girls: Social Media and the Secret Life of Teenagers, la autora Nancy Jo Sales, sostiene que el 92 % de los niños estadounidenses menores de dos años ya tiene una identidad digital.

Muchas mamás blogueras e instagramers han asumido sus roles maternos no solo con fotos tiernas, sino con exposiciones detalladas de cómo bañan a sus hijos, qué hacen y a dónde los llevan. Son bebés instagramers, sin voluntad, pero que cuando crezcan tendrán el criterio para reconocerse y sentar posiciones al respecto.

De hecho, en un estudio de psicología realizado por The Open University, registraron el caso de una hija a la que no le gustó una foto escolar publicada por su padre.

“Le preocupaba que lo vieran sus amigos y compañeros de clase y que recibiera comentarios negativos en la escuela”, explican los investigadores en un artículo para The Conversation. La niña reportó la fotografía a Facebook, sin embargo, la red apoyaba el derecho del padre a mantener la foto.

Además de los posibles desacuerdos y disgustos que pueden darse a futuro entre padres e hijos, la crítica a esta práctica también tiene que ver con la inseguridad a la que quedan expuestos los menores. En Francia, Alemania y El Reino Unido, las autoridades han informado a los padres sobre los riesgos de compartir información en las redes: como por ejemplo, por robos de identidad o ciberacoso infantil.

Stacey Steinberg, experta en derecho en la Universidad de Florida, dijo para el diario La Vanguardia que es vital que se sigan dos reglas para controlar el contenido de los menores “ primero, tener clara la política de privacidad de los sitios donde se comparten contenidos. Facebook permite especificar la audiencia de cada foto o post. Y segundo, configurar notificaciones como Google Alerts para que se les avise cuando el nombre de sus hijos aparezca en sitios de internet”.

El sharenting sienta un debate de muchas aristas que no está resuelto. Mientras tanto, vale la pena que los padres atiendan algunas recomendaciones para proteger a sus hijos. Por ejemplo, compartir información desde la cuenta de los adultos y no crearles cuentas personalizadas; mantener los perfiles de sus cuentas en privado; asegurarse de que en las imágenes de los niños estos lleven ropa; y, finalmente, preguntarse cómo se sentiría su hijo al ver una foto o un video de los que quiere publicar, en el futuro.

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