Lista de cosas que no debe hacer para vivir más tranquilo

El consultor de TED, Adam Grant, especializado en psicología organizacional hizo una lista de las cosas que no hace para vivir mejor.

Existen toda clase de listas con comandos y pasos para administrar el tiempo de manera consciente. Levantarse temprano, hacer ejercicio, desayunar, meditar, hacer pausas activas, planear el horario del día siguiente, preparar las comidas del día siguiente, cumplir con la lista, en fin, esa pila inacabable de deberes a veces puede convertirnos en autómatas.

Allison Rimm, coach laboral y autora del libro Joy of Strategy: A Business for Life, dice en el Harvard Business Review que, “la lista de tareas pendientes puede ser una herramienta indispensable, pero usado indiscriminadamente, te convierte en su sirviente”.

Vivimos en tiempos en donde hacer nada está mal visto. Sin embargo, hacer menos puede ser la respuesta para llevar una vida más tranquila, feliz, e incluso productiva. Crear una lista de cosas para no hacer puede resultar liberador si se reconoce que “hay elementos de menor prioridad que probablemente nunca completará. Elimine esos que no esenciales, póngalos en su lista de no-hacer y comprométase a dejarlos ir. Esto evitará que pierda un tiempo precioso reevaluando continuamente si podría llegar a ellos y podría invertir mejor para completar su trabajo” dice Rimm.

Vea también: “La ‘antiautoayuda’ o por qué aceptar que no todo siempre sale bien”

Adam Grant, autor de best-sellers sobre la vida laboral, conferencista de TED y presentador del podcast de TED Worklife with Adam Grant, por ejemplo, tiene una lista que incluye cosas para “no hacer” y ser más feliz.

A continuación, Diners le presenta el listado de las cosas que Grant ha dejado de hacer para ser más feliz, y que usted podría replicar.

1. Ayudar todos los que te lo pidan
Después de publicar el libro Give and Take: Why Helping Others Drives Our Success, Grant se vio ahogado con solicitudes de extraños que le pedían ayuda para infinidad de asuntos. Sin embargo, al final se dio cuenta de que no tenía tiempo para responderlas todas y que las consultas de la gente se estaban desviando de sus áreas de especialización. Por eso, cuando le preguntan o le piden ayuda, normalmente redirige la consulta a aquellos artículos o libros que él conoce. Pero ya no se estanca contestando cada cosa que le preguntan, ni se preocupa por lo que otros piensen cuando no lo hace.

El caso de Grant sirve como ejemplo para saber que no siempre se puede complacer a todo el mundo, y que no es un deber hacerlo.

2. Pegarse a las pantallas sin pensarlo
Grant solo utiliza el celular y el computador para atender necesidades específicas. Desde que estaba en el colegio decidió que solo miraría televisión si tenía un programa en mente que quería ver. Ahora hace lo mismo con las redes sociales, Facebook, Twitter e Instagram, solo las utiliza para publicar.

3. Poner el trabajo por encima de la familia
Como la mayoría de trabajadores de hoy día, Grant necesita más tiempo del que tiene para cumplir con su trabajo como profesor y coach. Sin embargo, tiene esposa y tres hijos pequeños. Para equilibrar ambas responsabilidades, Grant intenta reservar tres horas de su tiempo para ellos. Luego, cuando los niños se van a dormir, aprovecha para responder correos y terminar las tareas pendientes.

4. Jugar Scrabble (o cualquier videojuego) online
Grant es fanático de los juegos de mesa. Un día decidió bajar la aplicación de Scrabble para mejorar su habilidad en el juego. Pero como le pasa a muchos fanáticos de Candy Crush, Plants vs Zombie o FarmVille, se absorbió por completo en ello. Después de eliminar y bajar muchas veces la aplicación, finalmente resolvió quitarla por completo y dedicar un torneo online solo una vez al año, incluso eligió una fecha específica. “Realmente me encanta jugar, pero tampoco siento que tenga tiempo en el día para jugar múltiples juegos”.

5. Bonus: Quedarse enganchado en los detalles
Celestine Chua, life coach escribió en un artículo para Lifehack que ser una persona orientada a los detalles es bueno. Sin embargo, estos pueden detenerlo en la realización de sus metas. Chua sugiere preguntarse qué tanto vale la pena fijarse en cada detalle “¿importará dentro de un año? ¿en cinco? Si no, entonces tal vez no vale la pena preocuparse tanto por eso ahora. Ir a la imagen más grande; eso es más importante para ti”.

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