Un sabio de oriente… El rock star de la guía espiritual: Paramahansa Yogananda

Su misión fue difundir en Occidente el yoga y otras disciplinas orientales. Escribió dos libros llenos de sabiduría. En pos de sus huellas, el autor de este artículo recorrió la India.

Hablar del realismo mágico es algo más que literatura y resulta natural en India porque es una cultura que se sustenta en lo mítico y lo mágico cuya antigüedad se remonta a cinco mil años o más y se fundamenta en el conocimiento del espíritu o ciencia del yoga.

Uno de los libros clásicos de esta ciencia es Autobiografía de un yogui, de Paramahansa Yogananda. Fue tanto el interés que me despertó su lectura, que viajé a la India para conocer algo más de este maestro espiritual y los que fueron sus maestros: Sri Yukteswar, discípulo de Lahiri Masaya, que a su vez se formó con Babaji, a quien se conoce como el Joven Eterno.

Cuando llegué a la casa donde habitó Lahiri Masaya, uno de los descendientes me esperaba, y tras recorrer media India para verificar que los protagonistas existieron, me interesó profundizar en la práctica del yoga, aunque para lograr el conocimiento Kriya se necesita total dedicación y un guía o gurú que nos ubique en el camino.

Lo mágico de la biografía de Paramahansa Yogananda no sólo está en la forma de narrar los hechos sino también en lo explicable de dicha experiencia que parte de la renuncia a lo material para alcanzar lo que el autor llama el supraconsciente.

Desde joven, Paramahansa fue iniciado en el conocimiento del yoga por su gurú Sri Yukteswar, que lo informa de la misión que le fue encomendada de divulgar el yoga en Occidente y de que transmita la técnica de Kriya Yoga, labor que cumplió ampliamente y promovió una serie de centros en ciudades de India, Europa y América con el nombre de Self-Realization Fellowship –fundada en 1920– donde se realizan seminarios para el conocimiento del yoga.

El legado espiritual de Paramahansa Yogananda está en sus escritos y conferencias publicados por la fundación que él creó. Si bien estos centros son un valioso aporte de la cultura oriental a Occidente, ahora ésta es enriquecida con la edición de La búsqueda eterna y El amante cósmico, dos tomos en los que da respuesta a diversas inquietudes como si el autor hubiera profundizado en los distintos temas.

Sorprende su vasto conocimiento de lo que llama mundo interior, más allá del razonamiento que se encuentra en las religiones, y desacraliza el mito, lo vuelve algo natural, espiritual y científico.

Son reflexiones en torno de ese “Algo Más” que la humanidad considera que puede traer la felicidad sin fin. En palabras de Paramahansa Yogananda, “Para aquellos que han buscado y encontrado a Dios, la búsqueda ha terminado: Él es ese Algo Más”.

En La búsqueda eterna cuenta acerca de sus inquietudes y búsquedas en torno a la idea de Dios y se adentra en la sensibilidad del lector respecto de sus creencias. Sea un católico, cristiano, musulmán, budista, chino, africano, americano, europeo, japonés o hindú, encontrará en esta lectura la respuesta a sus inquietudes espirituales, el sincretismo de las distintas religiones a través de un lenguaje sencillo y comprensible, al mismo tiempo que mantiene como referencia el Bhagavad Guita y la Biblia para ilustrar algunas de sus afirmaciones.

La búsqueda eterna es un libro acerca de Dios y el lugar que ocupa en nuestras vidas, de cómo el ser humano y su realización son manifestaciones del Creador, y esclarece lo que significa el mundo interior, la energía vital o la esencia del yoga al tener conciencia de la unidad con el Creador, eliminando lo sobrenatural. Considera que conoció al Ser Supremo en un enfoque científico, es decir una actitud de vida, en cuanto al hecho de que a través de la meditación se percibe la presencia de Dios, su aliento vital nos conduce.

El autor cuenta de forma tan natural esta vivencia espiritual, que no sorprende saber que abandonó su cuerpo voluntariamente luego de reunir a sus discípulos, el embajador de la India y personalidades de la época, y pedir no ser enterrado hasta tres semanas después, con el propósito de que se comprendiera cómo un yogui puede tener total dominio o conocimiento del cuerpo que nos aprisiona en la materia y nos impide volar espiritualmente.

Paramahansa Yogananda llenó teatros y coliseos a principios del siglo XX y durante más de tres décadas dictó conferencias, enseñó el yoga, la ciencia del espíritu o la búsqueda del mundo interior, que lleva a la luz del conocimiento y el encuentro con el otro lado de la vida, el que la cultura occidental no reconoce y que considera esotérico.

Si en Occidente le dieran al yoga la importancia que tiene, encontraríamos que conocerse física y espiritualmente convierte al practicante en una persona más tranquila y saludable. Se comienza por aprender a respirar aprovechando más el aliento vital y teniendo capacidad de renunciar a la riqueza material. Así mismo, voluntariamente se puede abandonar este mundo de forma natural al tomar conciencia de que la muerte es un tránsito tranquilo a un mundo superior.

Cuenta Paramahansa de un yogui anciano considerado santo en India, que al ver que iban a cremar un cuerpo joven llegó corriendo a la entrada del crematorio y gritó “¡Alto, alto, no lo quemen! Yo usaré ese cuerpo”. Tan pronto como dijo estas palabras, el cuerpo del anciano cayó a tierra sin vida y el joven se levantó de la pira y huyó corriendo hacia el bosque. Creíble o no creíble lo que nos cuenta el fundador de Self-Realization Fellowship, es su obra lo que en verdad nos enriquece espiritualmente.

Quizás lo que más llama la atención es el paralelismo histórico o la semejanza entre Jesús y Krishna, entre la Biblia y escritos vedas como el Bhagavad Guita, con base en los cuales Paramahansa Yogananda ejemplifica la idea del sincretismo religioso basado en situaciones, frases, y momentos vividos por Jesús. Partiendo del hecho de que en el Nuevo Testamento se desconoce la vida de Jesús durante más de quince años, en la India se habla de un posible viaje del Mesías a Oriente con el propósito de corresponder a la visita de los tres Reyes Magos (sabios) que fueron a visitarlo cuando Él nació.

Según Paramahansa, fueron guiados al Cristo recién nacido por la divina luz de una estrella. Ésta no era una luz física sino el omnisciente ojo espiritual. El “tercer ojo” situado en el interior de la frente, en el entrecejo, es percibido por el devoto en meditación profunda y es como un telescopio metafísico por el cual se llega a mirar hacia el infinito y en todas las direcciones simultáneamente.

Jesús se refirió a este ojo espiritual al decir: “La antorcha de tu cuerpo son los ojos. Si tu ojo está limpio, todo tu cuerpo estará luminoso” (San Mateo 6:22). Paramahansa Yogananda afirma que Mahavatar Babaji le ordenó viajar a Occidente con el propósito de interpretar las enseñanzas de Jesús y demostrar su paralelismo con el yoga enseñado por Krishna en la India.

Dicho de otra forma, la verdad inmortal de estos avatares de la humanidad se encuentra en las respuestas a las necesidades de todas las épocas, y la misión encomendada a Paramahansa es lograr el sincretismo religioso entre Oriente y Occidente y cumplir con el propósito por el cual Cristo vino a la Tierra en un cuerpo oriental. Su alma en Occidente y su cuerpo en Oriente simbolizan la unión espiritual de las dos regiones.

Al habitar en este mundo estamos limitados por los pensamientos, razón por la cual se pierden las ideas propias y la posibilidad de enriquecerlas con las de otras personas. De ahí la importancia de ser imparciales superando convicciones, liberando la esclavitud de hábitos y prejuicios.

Partiendo de este principio se llega a lo que Yogananda llamó Conciencia Crística, la cual sólo es posible en el momento en que se logra desprenderse de toda clase de egoísmos y apegos cuando se llega a sentir por todo el mundo el mismo amor que se siente por los seres queridos y hacer por cualquier otra persona lo que se haría por uno mismo.

Son varios los hechos bíblicos que se van a aclarar con la publicación del Evangelio de Judas, pues quizás el conocimiento de Jesús respecto del yoga fue puesto a prueba, y la resurrección de Cristo es la máxima prueba a la que se somete un yogui. Superar la muerte era entonces un milagro.

Ahora también, pero sería explicable para Occidente si se tomara en serio la riqueza de Oriente: la ciencia del yoga, el camino luminoso que conduce al mundo interior donde todo y nada es lo mismo porque estamos ausentes de la materia.

 

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A little test will also help to determine which ones are true friends of the past. True friends want nothing expect from you except the joy of your presence. Sometimes the test of friends is in how they behave toward you when you have done something that happens to rouse or contradict them. Those who are your own will never be vengeful or forsake you, even though there may be disagreements. Those who were true friends in other lives will have unconditional love for you. No matter what you do, they will always be your friends. Anyone who love you unconditionally is someone you knew before. That kind of friend you should be, so. In analyzing who are your friends of past lives, you can also tell by the attunement you share with one another. As you gradually concentrate your consciousness on developing true friendship with another, you find that you begin to know how that person will feel or respond, even before he reacts. If you can do this after only a short acquaintance, certainly you knew that person before. — Journey to self realization Paramahansa Yogananda #yogananda #yogaforkids #friends #paramahansayogananda #SelfRealizationFellowship

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Hay un capítulo en La búsqueda eterna en el cual Paramahansa habla con su experiencia y la experiencia de otros maestros que han logrado “la ecuanimidad de un mundo cambiante”, yoguis que superan la sensación del calor o el frío, el placer y el dolor que resulta de las engañosas indicaciones de los sentidos y la costumbre que se tiene de satisfacer las sensaciones. Los yoguis no sugieren que los humanos se disciplinen de manera que dañen su organismo.

Tal como dice el Guita: “Las ideas de calor y frío, de placer y dolor, son producidas por el contacto de los sentidos con sus objetos. Esas ideas están limitadas por un comienzo y un fin, por lo cual son transitorias. Sopórtalas con paciencia”.

Paramahansa Yogananda asegura: “Nuestra percepción del mundo externo no es más que un producto de la mente, del mismo modo como lo es el mundo de los sueños. Esto no es difícil de imaginar. Con la muerte, uno se desprende del cuerpo físico, el cual no es más que una forma inferior de la mente y la causa de toda suerte de problemas para el alma”. En el silencio es posible descubrir un mundo superior al humano. El Kriya muestra el camino.

“Incluso una pequeña práctica de esta ciencia te salvará de grandes temores (los sufrimientos inherentes a los repetidos ciclos de nacimiento y muerte)”: Bhagavad Guita II: 40.

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