Buen camino en el Camino de Santiago

Muchos dicen que el Camino de Santiago les cambia la vida. La verdad es que en esto, como en cualquier situación, depende más de uno que del camino.

Es cierto que caminar entre 4 y 6 horas diariamente, entrar en proceso meditativo mientras caminas, llevar el cuerpo al límite y conocer gente nueva, definitivamente te ayuda a entender lo que es importante y lo que no lo es en tu vida. Comprendes lo que puedes soltar, lo que todavía que ata y lo que te hace falta para seguir adelante. Pero la verdad es que el camino será solo el comienzo, así que no esperes hacer el Camino de Santiago para llegar a Catedral y recibir una iluminación divina con todas las respuestas de tu vida, eso sí que no va a pasar.

Inicios del Camino

El Camino de Santiago empezó a marcarse desde el siglo IX después de que fueron descubiertos los supuestos restos del apóstol Santiago. Desde entonces, cientos de peregrinos de toda Europa emprendieron camino para llegar al Santo Sepulcro y rendirle tributo, siendo la Edad Media el momento en que más personas hacían la peregrinación, buscando fortalecer el poder cristiano en el continente. Desde este momento se empezaron a construir monasterios, posadas e iglesias que hoy en día el peregrino se topa en cada pueblo que recorre.

Hoy en día existen varios caminos, pero lo importante es que al final todos llegan a un mismo lugar: la Catedral de Santiago de Compostela, donde se supone que están los restos del Apóstol Santiago y donde se hacen misas todos los días para los peregrinos. De hecho, hoy en día el Camino de Santiago está al mismo nivel de las peregrinaciones de Roma y de Jerusalén, y el Camino Francés, Primitivo, Costero, Vasco y el Liébana están declarado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

Cómo hacer el Camino

El Camino de Santiago lo puedes hacer solo, en pareja, con amigos o en grupos organizados por agencias. Seguro que dependiendo de la compañía, tendrás una experiencia muy diferente. De todas maneras, durante el camino empezarás a reconocer caras de otras personas que están haciendo los mismos kilómetros que tú por día, que te encuentras en los restaurantes o que se quedan en el mismo albergue. Lo más bonito de esto es que todos están en la misma frecuencia, por lo que es muy normal que si paras porque te duele un pie venga alguien detrás que te dé unas palabras de aliento para seguir adelante, o te ofrezca un consejo para tratar esa ampolla que te ha salido o te diga que tienes la maleta mal acomodada y que por eso estás tan cansado de los hombros. La verdad es que entre todos los peregrinos se genera una complicidad muy bonita.

El Camino de Santiago además lo puedes hacer de 3 maneras diferentes: a pie, en bicicleta o a caballo. La mayoría de las personas que lo hacen toman la primera opción, donde además tendrás la posibilidad, cada vez más popular, de mandar la maleta en un transporte privado, y así te llegará al sitio donde vayas a pasar la noche y podrás caminar mucho más cómodo.

Aunque los inicios del camino son religiosos, los más de 300.000 peregrinos que lo hicieron en el 2017 no tuvieron necesariamente un objetivo católico/cristiano. Al terminar el camino, uno puede escoger la razón por la cual realizó la peregrinación y las opciones están entre religioso, espiritual y/o deportivo. Al final, lo importante es que personalmente tengas tus razones claras, que tengas claro el objetivo y que disfrutes cada kilómetro recorrido.

Empezar el día antes de que salga el sol es una de las reglas fundamentales al hacer el Camino de Santiago,al menos en verano, la época más popular para hacerlo. La razón: caminar lo que más se pueda antes de las 2 de la tarde, cuando el sol se vuelve tan intenso que lo mejor que se puede hacer es sentarse en alguno de los tantos restaurantes que hay en el sitio donde vas a pasar la noche, disfrutar de las delicias gastronómicas y tomarse un tinto de verano para celebrar la distancia recorrida ese día.

Preparación

Hay que tener en cuenta que para hacer el Camino de Santiago es una buena idea prepararse. Los zapatos deben ser cómodos, y muy importante, haberlos usado antes de emprender el camino. No estaría de más cambiar la rutina mínimo un mes antes de empezar y cambiar algunos recorridos que haces en carro y hacerlos a pie.

La maleta debe ser muy ligera, llevar solo lo necesario y mentalizarse para lavar la ropa que usas para volver a usarla durante el camino, y así llevar la menor cantidad (aunque no lo crean, cada prenda que se incluye en la maleta aumenta el peso). La mayoría de lugares donde pasas la noche tienen área de lavado de ropa. A decir verdad, el proceso de hacer la maleta es muy interesante, porque durante el camino empiezas a darte cuenta que no necesitas todo lo que usas en tu casa para vivir tu día a día. Es un proceso de desapego interno porque mientras caminas vas dejando cosas (tanto físicas como no físicas), vas viendo como tu maleta te pesa cada vez menos y te das cuenta qué es lo esencial y qué puedes dejar atrás.

Curiosidades del Camino

La llegada a Santiago de Compostela es muy emocionante y las personas que te ven saben que vienes de largas caminatas, así que te dan el último empujón que te hace falta para llegar. Al final, una de las cosas que certifica que eres un peregrino es la Compostela, y que solo se entrega a personas que hayan caminado mínimo 100 km. a pie o haya recorrido 200 km. en bicicleta. La forma de asegurarse es poniendo un sello en la Credencial del Peregrino en cada lugar donde duermes, donde cenas e incluso en las iglesias que te topas en el camino. Para obtener la Compostela no es necesario argumentar razones religiosas.

La mayoría de los peregrinos escogen el verano para hacer el Camino, pero la verdad es que se puede hacer en cualquier momento del año. Lo importante que hay que tener en cuenta es que en las demás estaciones la lluvia y el frío pueden hacerte la caminada un poco más difícil, pues el norte de España es una zona bastante fría y húmeda.

Si lo que te preocupa es perderte o no saber por donde caminar, tranquilo. Todo el camino está señalizado con flechas amarillas y mojones que te guían por donde debes seguir. Es muy común ver en los mojones piedras, banderas, figuras religiosas o incluso zapatos (sobre todo al final) que representan promesas, pensamientos, ideas, o sentimientos que decides dejar.

“Hacer el Camino de Santiago es como un parto, se sufre mientras se hace, pero luego solo recuerdas lo bonito que te quedó de él”. Esto es totalmente cierto, porque hacerlo no es fácil, requiere mucha fuerza mental, esfuerzo físico y resiliencia, pero vale totalmente la pena porque al completarlo te habrás demostrado a ti mismo que eres capaz de sobrepasar momentos de desespero, dolor, cansancio e incluso rabia.

Seguro durante el proceso te encontrarás con tu mejor y tu peor versión, pero vale la pena, pues te entenderás mucho más. Habrá momentos en los que quizás quieras renunciar, u otros en los que motivarás a otros a seguir adelante. Pero así es la vida todo el tiempo, solo que aquí lo vivirás intensamente en un periodo de tiempo definido y corto.

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