¿Por qué no está mal aburrirse?

Si está aburrido, lea esto. Y si no se permite estarlo, léalo con urgencia, por favor: aburrirse no está mal. Por el contrario, dedíquese al tedio: es un motor para la creación

Usted está a punto de dejar de leer este artículo. Sin ser consciente de ello, está deseando que le diga algo interesante cuanto antes para no aburrirse. Si esta nota no lo logra, ya su mente ha decidido huir. Pero si se va, prométase algo: abúrrase, por favor. Si va a pasar páginas en alguna red social para evitarlo, estará evadiendo la creatividad más auténtica, la más pura, la que da origen a las grandes ideas. Si se va, desconéctese. Si se queda, descubra por qué.

Primero, aburrirse no es malo. Pero como le teme tanto al hecho de hacerlo, vamos a hacerle la lectura menos aburrida y en cinco puntos para que entienda las ventajas de caer en el tedio y ser feliz en el intento:

Aburrirse es positivo

La mayoría de ideas provienen de momentos en que el pensamiento asociativo se genera. Es decir, esos instantes en que la mente divaga y establece relaciones o conexiones no contempladas con anterioridad.

La revista científica Journal of Experimental Social Psychology estudió el fenómeno en 2012 y encontró que las personas que experimentan aburrimiento buscan actividades o puntos de vista que estimulen su cerebro y de paso activen los centros de recompensa del mismo. En pocas palabras eso significa que son más propensas a estilos de pensamiento divergentes.

El aburrimiento provoca que la gente busque, inconscientemente, asociaciones de pensamiento que estimulen su mente: por eso muchas de las personas que usted ve y considera sin mayor oficio en su vida pueden tener grandes chistes, ideas, pensamientos sarcásticos o comentarios que a usted puede que no se le hayan ocurrido jamás por andar excesivamente ocupado.

Ejercicio aburridor 1: No tome el teléfono ni encienda la tele. No juegue para distraerse. Mire el techo. No llame a nadie. Dedíquese un rato a quedarse quieto en la cama o en su escritorio. Deje que las ideas vuelen.

Aburrirse provoca el deseo de crear

La universidad inglesa de Central Lancashire, especializada en pensamiento creativo, concluyó que existe un fuerte vínculo entre el aburrimiento y la creatividad. En un experimento con 80 participantes, todos aquellos que desempeñaron pruebas tediosas como contar números por un largo tiempo y copiar textos de un directorio telefónico lograron encontrarle un mayor uso a vasos de plástico que las personas que directamente entraron a buscarle una manera novedosa de generar algo innovador.

El experimento sugirió que aquellos que vienen de desempeñar algo tedioso y le dedican tiempo a la creatividad suelen generar mejores ideas porque el cerebro actúa reactivamente contra el aburrimiento y busca “pensamientos laterales”. Eso significa que una mente cansada de desempeñar labores sin emoción actúa de manera tal que evita lo obvio (está cansada de hacerlo) para encontrar algo interesante que la estimule.

Ejercicio aburridor 2: Lave los platos, pinte las paredes, arregle y doble la ropa o plánchela. Haga labores simples sin esfuerzo. No es malo: es un estímulo para que su cerebro reaccione en la otra vía.

El aburrimiento es una alarma

Lo es. Así como usted siente sed cuando se está deshidratando o sueño cuando el cuerpo necesita recargar energía, el aburrimiento funciona como una alarma para avisarle que algo ya no le gusta, que se siente atrapado y que debe cambiar. Una compañía especializada en la salud mental, All Along, ha descubierto el vínculo que existe entre la sensación de tedio y la necesidad de cambio.

Aprender a escuchar el aburrimiento significa aprender a saber qué cosas nuestra alma no está disfrutando, no quiere vivir más y desea cambiar. Quedarse en ese estado un tiempo largo puede provocar adormecimiento a largo plazo. Actuar para salir del aburrimiento es, en contraposición, lo que cada quien busca, desde su inconsciente, para que la renovación suceda.

Ejercicio aburridor 3: El promedio de horas que cada adulto le dedica a consumir algún tipo de medio electrónico es de diez horas y 39 minutos, según un estudio de Nielsen realizado en 2016. Eso significa el 65 por ciento de las horas que permanecemos despiertos.

Solo mirando el celular se nos van al menos 76 días de cada año… así que si siente que su vida no avanza, no chatee para salir del aburrimiento ni vea más televisión ni juegue Candy Crush. Eso lo adormecerá más y no avanzará porque no estará permitiendo que el aburrimiento funcione como alarma. Seguirá evadiendo los cambios. Pare: dedíquele tiempo a sus pensamientos internos y tome decisiones.

Abúrrase por oficio

Decía la escritora Margaret Atwood que ver pájaros era una manera de salirse de uno mismo y fluir. “Es una forma de meditación”, complementaba diciendo. El libro Enfoque profundo (Deep Focus), de Cal Newport, asegura que cuando una mente pasa horas navegando por la red de manera desestructurada y semiconsciente es probable que le cueste crear que si en cambio busca momentos de pausa que permitan la plenitud y que se inicie a trabajar más relajado.

Una investigación del médico Óscar Arias Carrión acerca de la dopamina reveló que el aprendizaje se da mejor cuando hay un estímulo. La dopamina es esa droga o estímulo cerebral que genera la conexión para que a las personas les guste un tema o se conecten con él.

El problema es que la dopamina se estimula con otro tipo de premios, como usar redes sociales… Cuanto más haga una actividad que genere una recompensa cerebral, más la ansiará su cerebro. Somos seres de costumbres. Si nos acostumbramos a estar siempre estimulados pero pasivos, nos estancaremos. No generaremos nada nuevo. Para ponerlo en modo trágico, pero real, estaremos casi muertos en vida.

Ejercicio aburridor 4: Resista la tentación. Haga pausas a sus adicciones al móvil, a revisar el celular. Si le escriben, espere. Haga otras actividades: yoga, lectura, caminar por caminar, pasear a su mascota. Rompa con la rutina de hacer siempre algo. Abúrrase, por favor.

No haga nada

Nos han metido en la cabeza que aburrirnos está mal. Pero es el momento de la historia en que más opciones tenemos. Aburrirse no es un pecado. Los niños no siempre tienen que hacer algo. Los adultos no siempre tienen que parar su estrés en un espectáculo o viendo tele. No tiene que tomar fotos de todo.

Nuccio Ordine, en su libro La utilidad de lo inútil, recuerda que la literatura, el arte o la música siempre nos han hecho felices. No nos han dejado vacíos. “No son utilitarios. Las flores no son necesarias para nuestra vida, pero un mundo sin flores sería más triste”. Lo mismo sería sin el aburrimiento.

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