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Crónicas desde Rusia: Los estadios que conocí durante el Mundial

Luego del Mundial es momento de hacer recuentos, por eso nuestro corresponsal no cuenta cuáles fueron los estadios que conoció y los partidos que vio en ellos durante su viaje a Rusia.

Foto: Instagram: @fifaworldcup y Adolfo Zableh

Luego del Mundial es momento de hacer recuentos, por eso nuestro corresponsal no cuenta cuáles fueron los estadios que conoció y los partidos que vio en ellos durante su viaje a Rusia.

En Rusia alcancé a ver dieciséis partidos en siete estadios y seis ciudades. Y no es coincidencia, en Europa es tan fácil moverse que, aunque estuviéramos en el país más grande del mundo, igual había muchas posibilidades para llegar a los juegos. En Alemania 2006 visité diez sedes y vi 21 partidos, mientras que en Sudáfrica 2010 la cifra bajó a catorce partidos en cinco estadios. Brasil fue todo un complique porque además de las distancias insalvables entre sedes, no había tantas opciones para viajar y los aviones en día de partido eran muy caros. Para ver Brasil – Colombia en Fortaleza, el pasaje no bajaba de los dos millones de pesos. Resultado: apenas doce partidos en tres estadios diferentes (Maracaná, Arena de Sao Paulo y Mineirao). Entiendo que el “apenas” suena a descaro y que doce partidos es una muy buena cifra, pero es que la meta siempre será ver uno por día. Por eso hay que ir a Catar. Serán doce sedes en un país que tiene la mitad de superficie de Cundinamarca y la mayor distancia entre ellas será apenas de 85 kilómetros.

Pero eso será en cuatro años. Por ahora, un breve recuento de los estadios a los que logré entrar en este 2018.

Luzhniki (Moscú)

Inauguración, semifinal y final, además de Portugal – Marruecos, Francia – Dinamarca, Alemania – México y España – Rusia. Con más de 60 años de historia y varias reformas, supo ser sede de los Juegos Olímpicos del 80, varios conciertos de artistas como los Stones, Bob Dylan y Michael Jackson, y de la final de la Champions en 2008 entre Manchester United y Chelsea. A nivel europeo también tiene un mal recuerdo: 300 muertos por una avalancha en el juego de Copa UEFA entre el Spartak de Moscú y el Haarlem holandés en los años 80.

Su sala de prensa era de dos pisos y contaba con varios ascensores para recorrer sus seis pisos. No recuerdo haber estado en un estadio con tantos recovecos ni pasillos que se cruzaran entre sí. Y aunque era muy fácil perderse, estaba muy bien señalizado.

Otkrytie Arena (Moscú)

Casa del Spartak, uno de los principales equipos de Moscú junto al Dinamo, el Lokomotiv y el CSKA. Fue mi preferido, no solo por el diseño, sino por su tamaño, un poco más de la mitad del Luzhniki. Con la cancha muy pegada a las graderías, desde la tribuna de prensa se podía sentir el partido, a diferencia de las demás sedes, donde los juegos se veían a gran distancia. Allí vi Argentina – Islandia, Bélgica – Túnez y Colombia – Inglaterra, que pese a la eliminación de los de Pekerman, tuvo el momento más feliz del mundial: el gol de Yerry Mina sobre la hora. Tenía puesto también para ver Brasil – Serbia de primera fase, pero al día siguiente jugaba Colombia contra Senegal en Samara, y por la distancia y el largo viaje en tren (quince horas), debí cancelarlo para poder alcanzar a verlo.

Kazan Arena

No me mató su diseño exterior, pero es imposible negar su belleza y funcionalidad. Inaugurado en 2013, allí jugó Colombia contra Polonia. Llegar y salir es fácil ya que está ubicado junto a una de las avenidas principales de la ciudad. Fue allí que me di cuenta de que, aunque por fuera cada estadio del mundial de Rusia fuera diferente y tuviera una identidad, por dentro todos son muy parecidos debido a la disposición de las tribunas y a la estandarización de los protocolos operativos y de construcción. Esto es algo que ocurre en general con los estadios modernos de primer nivel.

Mordovia Arena (Saransk)

Saransk fue la más pequeña de las sedes del mundial (apenas 300 mil personas). Tanto, que de la estación de trenes al estadio se podía ir a pie sin problemas tras una caminata de 20 minutos. Muy llamativo por fuera con sus colores blanco y anaranjado, fue sede del Colombia – Japón. Durante la copa albergó apenas cuatro juegos, todos de primera ronda, y tuvo capacidad para 45.000 personas. En un futuro próximo, la cifra se verá reducida a 28.000.

Cosmos Arena (Samara)

No había punto medio: o te gustaba o te parecía horrible. A mí me encantó por su diseño circular en el exterior, con una cúpula que simulaba una nave espacial. Y no fue coincidencia, Samara es el principal productor de productos para la industria aeroespacial rusa y cuenta con la Universidad Estatal Aeroespacial. Sus habitantes quisieron dejarlo claro no solo con el diseño del estadio, sino plantando un cohete real en un punto de la ciudad. La forma del estadio se podía observar mejor a lo lejos, lo cual no era problema porque para acceder a él había que caminar bastante. Al ojo se veía cerca, pero era fácil una caminata de tres kilómetros. Es casa del club Krylia Sovetov y allí se jugó el Colombia 1 – Senegal 0.

Estadio de Nizhni Novrgorod

Impresionante: fue construido en el punto donde se encuentran los ríos Oka y Volga, junto a la catedral de Alejandro Nevsk y con vista a las colinas de la ciudad vieja, dominadas por el Kremlin de muros altos y rojos. La vista es espectacular y verlo desde lejos, en el malecón construido en una la orilla del río opuesta, da para todo tipo de postales. Nizhni era la sede más cercana a Moscú (seis horas en tren lento y cinco en auto) y durante la era comunista se llamaba Gorki en honor a Máximo Gorki, escritor nacido allí. En el estadio vi Francia – Uruguay, partido que pintaba para mucho por el nombre de sus protagonistas, pero que fue más bien discreto.

Estadio Krestovski (San Petersburgo)

Sus números son de escándalo: una década en construcción y un costo final cercano a los mil millones de dólares, lo que lo convirtió en el estadio más caro del mundo. Estaba planificado para ser terminado en dos años (de 2007 a 2009), pero líos por corrupción y disputas entre las partes involucradas en el proyecto terminaron dilatando la obra, al punto de que el propio Vladimir Putin tuvo que involucrarse con el fin de sacarlo adelante sin más escándalos. Si el de Samara luce como una nave espacial que acaba de aterrizar, el de San Petersburgo parece una en su plataforma de lanzamiento, lista para despegar. Es casa del Zenit, el equipo más rico del país, y en la noche su fachada va cambiando de colores con asombrosa rapidez y allí vi Francia – Bélgica y el tercer puesto entre belgas e ingleses.

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Julio
17 / 2018

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