¿Pagaría por lucir como en los filtros de Snapchat?

Intentar verse como los filtros de esta aplicación, es una tendencia que ha aumentado en los últimos años y se le conoce como dismorfia de Snapchat.

A Laura Mora, bogotana, periodista, le gustan los filtros de Snapchat porque le parecen divertidos. Reírse y hacer gestos graciosos es el objetivo, además, “hay unos que me hacen ver más linda” (risas). Dice que con los filtros el aspecto de sus ojos cafés, y su nariz, mejoran. “Lo que me gusta más es cómo se ve la piel, porque te quita todas las imperfecciones, las manchitas, uno parece una muñequita”, describe.

La autopercepción y la relación con los filtros en las fotografías es un tema que para Laura no resulta determinante, pues se pueden experimentar distintas opciones pero al final del día uno se ve al espejo, reconoce una realidad sin filtros y se acepta. Sin embargo, otras personas, animadas por su look mediado por diferentes aplicaciones, buscan parecerse más a sus fotos con filtros y llegan con las imágenes editadas en la mano adonde los cirujanos estéticos para decirles: quiero verme así.

“Prefiero trabajar sobre una foto de alguien, porque tienen una idea mejor de cómo se verán con fillers (inyecciones para eliminar arrugas y darle un aspecto más suave a la piel) o Botox. Así no tienen una expectativa poco realista de que se van a transformar por arte de magia en una Kylie Jenner”, le dijo el cirujano David Mabrie, desde San Francisco, a la BBC.

Al doctor Bambrie le han consultado si se pueden agrandar los ojos, como ocurre con los filtros, pero resulta imposible. La autopercepción a través de estos filtros es denominada, por el doctor Tijin Esho, como “dismorfia de snapchat”, que no tiene que ver con una enfermedad sino con una tendencia que puede afectar negativamente la salud de las personas.

“Ahora vemos fotos de nosotros mismos a diario a través de las plataformas sociales que usamos, algo que puede hacernos más críticos con nosotros mismos. El problema está en cómo los pacientes se ven a sí mismos o cuando quieren verse exactamente como en esas imágenes. No solo son poco realistas, sino potencialmente un síntoma de otros problemas subyacentes”, le explicó a la BBC.

Las cirugías, dependiendo del procedimiento, pueden rondar desde los mil hasta los diez mil dólares. Además, un estudio elaborado por la Academia Estadounidense de Cirugía Facial, Plástica y Reconstructiva, indica que el 55 % de los cirujanos plásticos faciales recibieron en consulta a personas que querían operarse para lucir mejor en las ‘selfies’.

Algunos especialistas, como Michelle Yagoda, cirujana plástica facial de Nueva York, creen que el problema de la autopercepción y los filtros es un “problema real, pero dudo que eso pueda afectar más a la gente que el desorden de dismorfia corporal (un trastorno que quien lo padece, se interesa excesivamente en sus defectos físicos, llegando a producir ansiedad y aislamiento social, por ejemplo). Es interesante, en tanto aumentan los problemas para las revistas y crece la saturación de internet—lo cual creo que es una modalidad diferente—, pero se trata del mismo tipo de exposición a las imágenes no realistas lo que lo provoca”, declaró para el Huffington Post.

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