Amy Schumer, una comediante con gran autoestima

Diners conversó con la protagonista de 'Sexy por accidente', la comedia que explora el poder de la autoestima en un mundo en el cual la belleza es una cualidad casi obligatoria.

Hay una escena en Sexy por accidente en la que el personaje que interpreta Amy Schumer, Renée Bennet, se mira al espejo mientras se desviste después de una noche de fiesta. Aunque la cámara únicamente enfoca su rostro, la expresión de inseguridad, desprecio, e inclusive de terror, ante el cuerpo que tiene y que no cumple con lo que se espera de alguien “bonito”, es suficiente para transmitir todas las inseguridades que sienten las mujeres frente a sus propias apariencias.

Poco tiempo después, el personaje sufrirá un accidente que la dejará convencida de que, por arte de magia, ahora es hermosa. No se trata de una película como Big, o como Amor ciego, en la que el personaje sufre un hechizo que lo cambia de por vida. Renée no es más hermosa, simplemente se siente así, y el mundo a su alrededor empieza a cambiar como consecuencia. Pero encierra un mensaje muy poderoso: ¿Acaso es tan absurdo que todas las mujeres del mundo, con excepción de Gal Gadot, deban darse un golpe en la cabeza para tener algo de autoestima?

Este es el mensaje de Schumer, quien ha construido una carrera en función de llamar la atención, a través de la comedia, sobre la vida interior de las mujeres, rompiendo esquemas y temores a su paso.

Aunque es conocida desde 2004 en el bullicioso circuito de clubes de stand up comedy de Nueva York, para el resto del mundo resulta prácticamente una novata: solo han pasado cinco años desde el estreno de Inside Amy Schumer, la serie que la hizo famosa. El show resaltaba su estilo de comedia, que incluía sketches y discusiones sobre temas considerados obscenos, centrados en las mujeres, que en otros tiempos no habrían pasado la prueba de la censura para aparecer en televisión. Su serie abrió un nuevo camino para las mujeres en el medio, desarrollando una voz simultáneamente grotesca, feminista y con un alto contenido político.

Amy Schumer ha construido una carrera en función de llamar la atención, a través de la comedia.

El salto a la pantalla gigante se dio de la mano de Judd Apatow, hoy uno de los dioses de la comedia (creador de Ligeramente embarazada y Virgen a los 40) con la película Esa chica es un desastre (2015), en la que compartía escena con Bill Hades (Saturday Night Live). El guion, basado ligeramente en su vida personal, fue un éxito instantáneo y la posicionó, aún más, en el firmamento de la risa.

Posteriormente, Schumer protagonizó un par de especiales de stand up, Amy Schumer: Live at the Apollo (HBO 2015) y Amy Schumer: The Leather Special, disponibles en Netflix.

Diners conversó en Nueva York con la talentosa comediante estadounidense.

Su última película se sitúa en un mundo donde la belleza es primordial, al menos en la superficie. ¿Cuándo se siente más atractiva?

Me siento más bonita cuando no pienso en cómo me veo. Cuando te das cuenta de “oh, no me he mirado al espejo durante horas”. Y cuando salgo con mis amigas, solo con mis chicas o en familia, que ando sin maquillaje, en jeans, solamente siendo yo misma, es cuando en realidad me siento cómoda y más linda.

Y en la vida real, ¿cuál es su relación con la moda y el mundo de la alta costura?

Ha sido más que todo a través de mi estilista Lisa Evans, con quien he hecho las últimas tres películas. Cuando le dije que me casaba en tres días, me trajo un montón de vestidos, me probé el de la diseñadora Monique Lhuillier, y me gustó, así que no me medí ningún otro.
Mi relación con la moda es que en realidad la detestaba, y odiaba ir de compras, entrar en esos camerinos donde la iluminación era horrible y la ropa no me quedaba bien. Lisa me empezó a llevar a lugares que no resultaban tan caros y puedes conseguir una camiseta normal y te queda genial. Entonces las dos tuvimos la idea de crear nuestra propia línea de ropa, y para todos los tamaños, con cosas realmente cómodas y sencillas. Todo lo que llevo puesto ahora ella lo diseñó y va a tener un precio razonable, no es caro y solo piezas básicas.

Con todo el éxito que ha tenido, ¿ha cambiado la percepción de cómo se siente ahora?

Bueno, sí, porque tengo el lujo de conocer a alguien como Lisa Evans y a todas estas personas que de otra forma no hubiera tenido la oportunidad de conocer. De trabajar con cineastas que realmente respeto, como Judd Apatow; ahora tengo la confianza para decir mis ideas, sin tener que disculparme por presentarlas, como sucedía antes de tener éxito. Y luego de dirigir mi propio programa de televisión y ser productora de estos proyectos, me ha hecho entender más sobre mi autoestima, que mi voz es importante y que tengo mucho que aportar.

Usted está casada con el chef Chris Fischer. ¿Cómo se conocieron?

Mi asistente Molly es su hermana. Trabajé con ella durante meses, y un día me invitó a una fiesta familiar en Martha’s Vineyard. Él estaba cocinando, y pensé que era muy lindo [risas].

Me conoció con mi familia, sin maquillaje, y ya sabes cómo anda uno cuando está en ese plan, no está pensando en eso. Y si le gusté así, ya era una gran ganancia [risas]. Así que realmente nos conocimos a fondo y creo que quizás después de cinco o seis meses empezamos a vernos de una forma diferente, y luego le pedimos a Molly una bendición de su parte. Creo que ella dijo que sí porque tenía miedo de perder su trabajo [risas]. Nunca fantaseé con casarme, eso no era importante para mí porque me sentía feliz y satisfecha con mi trabajo y mi familia, mis amigos y mi perro. Pero él es la persona más amable, inteligente, divertida que he conocido, y quería estar con él.

En un papel distinto a los que venía realizando, Michelle Williams interpreta a Avery LeClaire, la gerente de la empresa a la que aplica Renée.

Conocer a alguien y casarse rápidamente, ser estrella de sus propias películas, tener el control y decidir ser empresaria de ropa, son cosas que muchas mujeres solo tienen como un deseo lejano. ¿De dónde ha salido esa energía para lograr sus metas?

Bueno, primero diría que Chris y yo no nos conocimos y tuvimos sexo y luego nos escapamos, porque lo conocí hace un año. Ok, sí, puede ser rápido para muchos [risas]. Pero en cuanto a la energía y todo eso, siento que con esta película lo que quiero es que las mujeres alcancen todo su potencial. Y nos preocupamos tanto porque nos critiquen o por el qué dirán, si me veo bien o mal, que eso impide a la gente obtener su verdadero potencial. El mensaje de esta película consiste en que uno debe darse la oportunidad de salirse del camino establecido y recorrer el propio. Es una responsabilidad personal cambiar para bien o quedarnos estancadas en lo que impone la sociedad.

Si tuviera que elegir entre un rostro hermoso con un corazón feo, o un rostro feo con un corazón hermoso, ¿cuál elegiría?

Un bello rostro con el pelo feo [risas]. ¡Por supuesto que quiero el corazón hermoso! Sí, con una cara fea. ¿Estás molesto por eso? Es cierto. Me he sentido como mi personaje, invisible y con una autoestima baja, tuve esos momentos. Y la película trata de alguien que está luchando contra una autoestima muy baja, con la que todos podemos relacionarnos. Pero lo que aprendí es que en realidad no importa cómo te ves. Ahora estoy más vieja y jamás me he sentido mejor. Es porque amo mi corazón y sé quién soy.

En la película las mujeres “hermosas” tampoco son completamente felices. ¿Cuál cree que es la causa de que no haya suficiente autoestima en muchas mujeres?

Cuando eres muy joven, y alguien te dice algo poco amable o te insultan, o hay acoso, eso empieza a acumularse. Y ahora, en esta era en la que estamos y con las redes sociales, podemos buscar en un sitio web y ver a cada actriz que quieras en bikini y compararnos. Si abres un periódico sensacionalista, todas las chicas tienen los mismos cuerpos, y no hay mucha diversidad corporal ni racial, todo está hipersexualizado. Eso comienza a llegarles a las personas, te impacta psicológicamente. Ese bombardeo de publicidad y comerciales, de ver ese tipo de persona, delgada, de pelo hermoso, con rostro simétrico. Cualquiera que tenga un cuerpo diferente a eso, siente y piensa: bueno, tengo el cuerpo equivocado.

Espero que las chicas estén listas para un cambio, porque las redes sociales no han ayudado, al contrario, a una edad tan joven, buscan esa imagen perfecta para subir fotos y videos en Instagram, tienen esa presión y van a sucumbir en la depresión si no sienten que cuentan con la aceptación que desean. Por eso estoy tan contenta de que no hubiera existido eso cuando era niña. Creo que es un momento muy difícil para crecer ahora con todas esas cosas que la juventud vive hoy.

Rory Scovel interpreta a Ethan, un hombre que queda atrapado por la confianza que refleja la nueva Renée.

¿Pero en general siente que las redes sociales son más perjudiciales que beneficiosas?

Hay algunas cosas positivas, como comediante ayuda con la promoción y siento que se trata de una buena forma de conectarme con la gente. Todos ponen la versión de sí mismos que quieren que vean, y por eso creo que es bueno agregar un poco de honestidad a esa ecuación y burlarse de sí mismo en las redes sociales. También ha sido un vehículo para que las personas compartan cosas que aman. Pero luego está el otro lado de la moneda, que puede resultar agotador y es como si tuvieras que seguir el ritmo. Simplemente parece mucho trabajo para estos niños y ya hay mucha presión, ser joven resulta muy difícil.

¿Ser divertida y buena comediante es algo que se aprende o algo con lo que se nace?

Tiene algo de ambos. Creo que los que nacen con el don es algo raro, porque cuesta mucho trabajo ser comediante, como cualquier otra cosa, como un músico, no solo levantas el instrumento y eres increíble en eso; hay que trabajar, practicar y mejorar cada día. Pero creo que si naces sin gracia, por más de que trabajes en ello, solo podrás llegar a un cierto nivel.

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