Tom Wolfe: el periodismo hecho historia

El estadounidense creó un género literario más vivo y dinámico: hoy lo conocemos como “Nuevo Periodismo”.

Tom Wolfe, padre del Nuevo Periodismo, no quería ser periodista, soñaba con ser jugador profesional de béisbol. Así lo hizo en 1952, cuando probó suerte en el equipo de la Universidad de Washington, donde se graduó de literatura y periodismo.

Sin embargo, desistió rápidamente de ese sueño y se enfocó en conseguir un trabajo para no decepcionar a sus padres, un agrónomo y una diseñadora. The Washington Post, New York Herald y National Enquirer, fueron los primeros medios en los que probó suerte.

Con el paso del tiempo este periodista oriundo de Richmond (Virginia) se enamoró de su trabajo hasta el punto de mezclar la narrativa de sus autores favoritos como, John Steinbeck (La perla, 1947), Charles Dickens (Cuento de Navidad, 1843) y Émile Zola (La taberna, 1876), con lo que sucedía en las calles de Nueva York.

Así fue como Wolfe bautizó a esta creación literaria como el ‘Nuevo periodismo’, algo que impactó en todas las salas de redacción de Estados Unidos. Gracias a esta diferencia este hombre de ojos azules, flaco y vestido usualmente con una camisa a rayas, un traje blanco, un reloj de llavero y zapatos de charol se convirtió en el periodista más pretencioso de su generación.

En vez de buscar historias de corrupción política, Wolfe asistía a las fiestas de magnates y estrellas de la cultura pop. Su sentido periodístico estaba afinado para encontrar historias en los personajes de la vida cotidiana. Exploró los conceptos de sexo, raza, dinero y creencias religiosas, más que cualquier antropólogo.

Por eso, Wolfe aprovechó su momento de gloria con los lectores y lanzó su novela “La hoguera de las vanidades” (1987), que fue publicada por entregas en la revista Rolling Stone.

Esta novela reúne de forma satírica y divertida las entrevistas que hizo Wolfe con altos ejecutivos de Nueva York, en la que los muestra en su vida cotidiana y sus interacciones con el mundo exterior.

La obra resultó ser todo un bestseller en Estados Unidos, al punto de llegar al cine como una película homónima de 1990 hecha por el director Brian De Palma y protagonizada por Tom Hanks, Melanie Griffith y Bruce Willis.

Wolfe siguió trabajando en sus reportajes para revistas como New Yorker, Harper’s y Esquire, a su vez que escribía en novelas de no ficción como ‘Todo un hombre’ (1998) y ‘Soy Charlotte Simmons’ (2004).

En la primera década de este siglo, Wolfe se dedicó a investigar más sobre la arquitectura, el arte moderno, la vida de los escritores e incluso la política. También recibió críticas por su admiración a George W. Bush, a quien votó para la reelección en 2004.

Wolfe cumplió sus labores de periodista y novelista hasta el último instante como sucedió con Bloody Miami (2013), el último libro a cuya presentación asistió, y ‘El reino del lenguaje’, ensayo que publicará la editorial Anagrama el próximo septiembre de 2018.

Su agente Lynn Nesbit confirmó al New York Times que Wolfe, falleció por una falla pulmonar a los 87 años. El ‘Hombre del traje blanco’, como se le conocía por su icónico atuendo, dejó un legado que perdurará en todas las salas de redacción en el mundo.

A continuación vea las frases más famosas de Tom Wolfe:

“En el periodismo te envían a hacer preguntas incómodas a gente que no tiene ganas de hablar contigo. Y tú vas y las haces. ¡Este oficio es fantástico!”.

“La tarea del escritor consiste en mostrar cómo el contexto social influye en la psicología personal”.
“No hay un espectáculo en la tierra más atractivo que contemplar a una mujer hermosa cocinando para el hombre que ama”.

“La soledad es y siempre ha sido la experiencia central e inevitable de todo hombre”

“Hay que hacer un mundo protegido de la hipocresía”

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