Cuando David Bowie se encontró con Diego Rivera

Revista Diners conversó con Fernando Aceves, un mexicano que fotografió a Bowie en la Ciudad de México y visita Colombia para mostrar estas imágenes.

A principios de los años 90, cuando las cámaras fotográficas comunes eran las análogas, pocas personas se dedicaban a registrar las presentaciones de los artistas. En ese entonces, Fernando Aceves, un fotógrafo mexicano apasionado por la música, ya se había hecho un lugar en la primera fila de los conciertos para tomar fotos y publicarlas en los medios masivos de comunicación.

Pudo registrar desde la tarima presentaciones de Paul McCartney y de Pink Floyd, entre las de otros grandes que llegaron en esa época a su país. Hoy cuenta más de cuatro mil conciertos fotografiados y ha publicado tres libros con imágenes de músicos de rock y jazz. También es el único fotógrafo de habla hispana que ha participado en los libros 40 x 20 y 50 x 20, un homenaje visual de los Rolling Stones por grandes fotógrafos del mundo, en sus 40 y 50 años respectivamente.

Gracias a su recorrido profesional, tuvo la oportunidad de pasar tres días con David Bowie, algo que cambió la forma de ver su oficio y quedó registrado en una serie de fotografías que pasarán brevemente por una exposición en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, que permanecerá abierta hasta el próximo 15 de febrero.

¿Cómo lo marcó esta experiencia con David Bowie?

Sin duda, pasar tres días de manera personal con él (1997) pavimentó el camino y sentó las bases para mi forma de trabajar enfocada al retrato casual, no planeado, que carece de iluminación. La habilidad de desarrollar esa capacidad de improvisación ante algo nuevo.

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Cuéntenos la historia de su encuentro con este artista…

Fue muy inesperado. En realidad, el primer encuentro fue motivado por la necesidad del empresario que lo llevó a México a impulsar la venta de boletas para el concierto. En ese momento no había internet y no se tenían las herramientas para promover algo como ahora se hace. Lo que había que hacer era tomarle unas fotos a David en las pirámides de Teotihuacán y después mandarlas a los diversos diarios y, de esa manera, generar un poco de publicidad al respecto. Al día siguiente se publicó una de esas fotografías en un periódico local, Bowie la vio, le gustó y solicitó que su publicista me buscara para que lo acompañara por dos días mas, incluyendo el día del concierto.

¿Era fanático de Bowie?

Siempre ha sido un hombre universal y sabía de él desde la infancia. Él como personaje y como actor de películas. Una figura de tal tamaño que me hubiese sido muy difícil pensar que en algún momento lo iba a fotografiar.

¿Cuál era el objetivo de las fotos?

Él pertenecía al consejo editorial de una revista en Inglaterra llamada ‘Modern Painters’ y tuvo en mente hacer un reportaje sobre artistas mexicanos del siglo XX, especialmente muralistas como Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, etc. Entonces decidió buscar lugares en Ciudad de México donde se pudiera ver la obra de estos artistas y de esa forma poder hacer su artículo. Así se desarrolló todo, integrándome al equipo de trabajo de ellos.

Pero, entonces, no eran fotos de él…

En realidad él no iba a tomarse fotografías. Él iba a ver esos lugares, ni siquiera con un interés turístico. Estaba mirando el arte de cerca. La oportunidad que tuve fue poderlo ver y decidir en qué momento había una oportunidad interesante de acercarme y pedirle que me posara, de hacer ese registro. Había que darle su tiempo. Una labor de observación, de decidir cuál era el momento indicado para tomar una imagen.

¿Qué momento recuerda más?

Hay una fotografía de él frente a un mural de Diego Rivera que se encuentra en el Palacio de Bellas Artes, donde hay un detalle de unos niños mirando a un pizarrón. Estaba justo en frente a ese detalle y lo visualicé a él mimetizado con esos niños, él entendió la idea y de esa forma ahí estaba David con ellos. Como si Rivera hubiera pintado ese mural pensando que iba a estar Bowie algún día.

Esa fotografía es famosa, ¿Alguna que esté en la exposición y no sea tan popular pero sí esté muy presente en sus recuerdos?

Hay un detalle que se representa una marcha sindical de obreros, de lo que era el Sindicato de Electricistas de México. Él llegó a ese lugar con sus músicos y simuló una marcha sindical junto a estos personajes.

¿Qué es lo que más lo sorprendió a él?

La casa azul de Frida Kahlo fue muy importante porque él conocía la obra. Se situó en las recámaras y creo que el hombre empezó a viajar al mirar eso.

¿Qué pudo leer de su carácter en esos días?

Su personalidad va más allá de la de un entretenedor, de alguien que sube al escenario. Es muy particular. Era un tipo que entraba y salía de diversos círculos, no estaba en ningún círculo en particular ni estaba asociado con un artista que sale de gira cada equis años y que lleva el sistema del ‘establishment’ del rocanrol. Él entraba cuando quería. Mantuvo muy discreta su cuestión personal, algo que se vio incluso hasta su muerte.

¿Algo que le llamara particularmente la atención de su trato con los otros?

Sí, me llamaba la atención la ecuanimidad del individuo. Su forma de digerir las cosas de una manera tan natural, sin sorprenderse. Una enseñanza que fue clave para poder desarrollar mi trabajo de retrato.

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¿Qué le dejó ver su ciudad, pero en compañía de alguien tan importante?

Más allá de ser un evento al que yo le viera una ventaja profesional o de fanático al conocer de cerca a un personaje como él, la oportunidad fue hacer el registro de un momento histórico. Ese es el tema con la fotografía, de registrar algo que iba a suceder pero que igual la gente no iba a saber si no lo fotografiabas. Al final se hace y queda para la posteridad. Considero que fue una sesión bastante importante por el tema de ese abrazo de culturas. Un personaje vinculado al rock en esos niveles compartiendo la cultura mexicana, que al final tiene mucho que ver con toda la cultura latinoamericana.

Y hoy día sigue disfrutando de retratar artistas y conciertos…

Si no lo disfrutara no llevaría 26 años metido en esto. Es un mundo complicado, las reglas cambian todo el tiempo, siempre hay algo nuevo que aprender. Parte del disfrute es que debes conocer un poco de lo que estás hablando.

¿De música, en su caso?

Yo no me le mido a tomar fotos de fútbol sin conocer a los jugadores, sin saber las estadísticas o las trayectorias de los equipos. No es nada más llegar a una cancha y esperar a que pateen a la portería. Hay que hacer las preguntas características del reportaje, qué, quién y por qué. Es necesario tener eso presente siempre. No necesariamente un conocimiento amplio, pero sí un contexto y eso hace más llevadero este oficio.

¿Y cómo puede sobrevivir un fotógrafo en estos tiempos?

En mi área, antes le interesaba mucho a sellos y a artistas tener los registros. Esto ha cambiado y la forma como se comercializa la música hoy en día es demasiado rápida, efímera. Ellos mismos son capaces de generar contenidos. Hay un reto para el fotógrafo que es buscar un lenguaje propio, de autor y no ajustado a las necesidades de un empresario o de un artista o si no se va a cansar y va a terminar frustrado. La estética que debe seguirse es la del fotógrafo, de lo que le interesa y de buscar sus propios medios de difusión.

Exposición David Bowie en México
Hall de exposición Facultad de Artes
Pontificia Universidad Javeriana
Calle 40b No. 5-37
La exhibición estará hasta el 15 de febrero del 2018.
Lunes a viernes, 10 a.m. a 5 p.m.
Entrada libre

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