El griego antiguo como estado mental: entrevista a la escritora Andrea Marcolongo

A Andrea Marcolongo le brillan los ojos cuando habla del griego antiguo, por eso su libro La Lengua de los Dioses es una historia de amor que vive ella con esta lengua y a la que acude para buscar respuestas, no solo lingüísticas, sino filosóficas y sociales.

La escritora no solo nos muestra por qué es una lengua todavía fértil, sino cómo llegar a ella no es solo aprenderse unas palabras, sino entrar en un estado mental en el que nos cuestionamos el tiempo y los géneros sexuales binarios, que para ellos iba más allá de ser hombre o mujer. No es gratis que hayan sido los antiguos griegos los que dejaron en evidencia la naturaleza humana con sus tragedias y comedias. Aunque no eran perfectos y, como en el amor mismo, ella reconoce sus errores y busca bajarlos del pedestal.

¿Por qué amar el griego antiguo?
Mi libro no es sobre la importancia de aprender griego antiguo. Es más como cuando lees un libro clásico, no solamente estás leyendo algo del pasado, es como un diálogo, estás hablando con toda la gente de ese siglo, de esa época, que vive la misma tragedia o la misma comedia.

¿Cuándo comenzó esa historia de amor?
Comencé a estudiar griego antiguo en el colegio y fue difícil, claro, porque nadie habla griego antiguo, no hay oralidad. Era joven, una adolescente, y no sabía qué hacer. Todos estudiaban una tecnología o algo así. Pero todo comenzó más tarde, cuando me di cuenta de que no podía aprender griego con mi mentalidad italiana, que tenía que ir más allá, hacia el mundo de la antigua Grecia. Era como viajar en el tiempo. Tenía que llegar al estado mental de la antigua Grecia.

¿Cómo es ese estado mental?
Es muy diferente del italiano. Para mí, el tiempo es una obsesión, por ejemplo me encanta Marcel Proust. Pero para ellos el tiempo (pasado, presente, futuro) no era tan importante como lo es para nosotros. Para ellos los sentimientos, las experiencias, tenían más que ver con el efecto que produce en el humano. Entonces el presente para ellos no es como lo percibimos nosotros, no significa que es ahora, que está pasando. Por ejemplo, el verbo “ver”, si “yo veo” es el presente, el resultado es “yo sé”, yo sé porque yo he visto. Si dejas de pensarte en la prisión del tiempo, en el ayer, en el mañana, y piensas en el proceso de transformación que sufres por todo lo que sucede en tu vida, eso ya es un gran paso.

Dice que no hay lenguas muertas, sino lenguas fértiles e infértiles, ¿cuál es la diferencia?
Los manuales y los libros te dicen que el griego antiguo es una lengua muerta, y por supuesto que lo es, ya nadie lo habla, pero sí es una lengua fértil, eso quiere decir que aún seguimos creando a partir de ella. Un ejemplo es la palabra nostalgia, que viene de la raíz griega nostos, que significa volver, y algos que traduce dolor, y por eso nostalgia es el dolor que sientes cuando estás lejos de casa. Esta fue una palabra que se creó en Europa ya en el siglo XVIII, o como la palabra xenofobia, que no es una palabra en griego antiguo, sino que fue creada durante la Primera Guerra Mundial. Entonces el griego antiguo no es solo fértil sino que permanece vivo, por eso cuando necesitamos crear una palabra para expresar un nuevo sentimiento, una nueva idea, siempre volvemos a él y encontramos la palabra adecuada.

¿Cree que el inglés tiende a absorber otras lenguas occidentales?

Aquí tengo algo que contar: el español fue el primer idioma al que se tradujo mi libro. Cuando estaba en Madrid, reunida con mi traductor, le pregunté si había sido muy difícil traducir el libro, a lo que respondieron que sí. Les dije que lo sentía mucho, pero me contestaron que no había sido por las palabras en griego antiguo, sino porque yo usaba muchas palabras en inglés. He notado que los hispanohablantes tienden a usar menos el inglés que nosotros los italianos. Para responder a tu pregunta, el griego antiguo murió cuando se convirtió en el idioma del imperio de Alejandro Magno, porque ya no era el lenguaje del sentimiento sino el lenguaje del comercio, como el inglés ahora, es solo un medio. Pero, a pesar de que cada vez más gente hable inglés, de que lo usemos para todo, seguiremos pensando en nuestros idiomas originales, tú en español y yo en italiano.

¿Cree que la globalización tiende a homogenizar los idiomas?
Sí. Creo que es un proceso lingüístico muy normal. El griego antiguo murió cuando se convirtió en un idioma global.

Siempre se tiende a relacionar a Grecia antigua, no solo el idioma sino la historia, con las altas élites intelectuales, como algo inaccesible a la gente normal.
Sí. Lo que busco con mi libro es llegar a la gente que nunca ha estudiado griego antiguo. Pero también busco desacralizar a la Grecia antigua. Por su puesto, ellos son pioneros en la filosofía occidental y siempre se les relaciona con la invención de la democracia, y sí, pero la democracia solo fue un experimento durante un lapso muy corto. Ellos no eran perfectos. Siempre miramos atrás, buscando en ellos nuestras raíces intelectuales y por eso los idealizamos. Hace poco estuve en Perú y Chile y pude ver la arquitectura Inca y me di cuenta del parecido que tiene con la griega. Siempre tendemos a imaginar el Panteón en Atenas como un edificio blanco y perfecto, pero no era blanco, era azul y rojo.

¿Cómo ayuda al día a día de una persona normal saber sobre griego antiguo?
Creo que en cada situación de la vida puedes descubrirte a ti mismo solo probando algo diferente, solo puedes ponerte a prueba cuando te mides con alguien similar a ti. Los griegos eran diferentes a nosotros, y con ellos puedes descubrir mucho de ti y de tu estado mental. Nosotros somos los ventrílocuos del griego antiguo.

De una lengua fértil como el griego antiguo al emoji, ¿cree que es una degradación?
Lo que creo es que cada vez nos hacemos más perezosos. Esa es mi primera preocupación. Claro que es más fácil y rápido enviar una carita triste que decir “estoy triste”, y no es malo. Yo amo la tecnología, pero la tecnología es solo el medio no el propósito principal. Así que si estoy hablando con mi papá y le envío una carita triste, él me preguntará ¿por qué estás triste? Así que un emoji no será suficiente.

Las críticas de su libro coinciden en que es muy ameno, ¿cómo hacer de algo que parece tan denso y complicado, como el griego antiguo, algo ameno y un éxito de ventas?
No esperaba que se convirtiera en un best seller, fue una gran sorpresa. Nadie creyó en mí. Pero creo que todo se trata de sinceridad. Hay cientos de profesores de griego antiguo que dicen “soy superior porque sé griego y tú no, ahora te voy a enseñar”. Eso es lo contrario a lo que yo quería hacer.

En español hay una búsqueda por el uso del lenguaje incluyente, lo que algunos dicen que le resta economía al lenguaje, ¿qué opina al respecto?

Sucede lo mismo en Italia y en Francia. Cuando promocioné mi libro en Francia tuve que decir “lectores y lectoras”, tenía que ser muy cuidadosa. Pero para mí es un sinsentido porque, para mí, la lingüística es una ciencia humana basada en la economía. En inglés no hay un adjetivo para diferenciar escritor y escritora, y no me siento discriminada.

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