“El espacio latino en Hollywood se abre con pica y pala, te saca sangre, pero se logra”: Entrevista a Patricia Cardoso

La primera colombiana en ganar el Óscar universitario es la directora de El Paseo de Teresa, que se estrena el 25 de diciembre. Conversamos sobre la película, la participación latina en Hollywood y sus nuevos proyectos.

Cuando Patricia Cardoso vio El Paseo en 2010 ya llevaba más de una década viviendo en Estados Unidos. En el camino ya había ganado el Student Academy Award (el premio que otorga la Academia a los trabajos universitarios) a mejor cortometraje por El Reino de los Cielos (1996), y con producciones como Las mujeres de verdad tienen curvas (2002), ya se había hecho un nombre en Hollywood. “Me pareció una historia muy colombiana, que reflejaba mis experiencias de cuando vivía allá, de las cosas que nos pueden suceder cuando viajamos por carretera, que el carro se vara, nos perdemos, que la guerrilla nos podía secuestrar y todas esas cosas que no tienen que ser positivas y que aun así, el colombiano hace el esfuerzo por sobreponerse, estar contento y refugiarse en el amor de la familia”, explica.

Para entonces Cardoso no sabía quién era Dago García, pero la película la cautivó tanto que buscó su correo electrónico y le escribió diciendo que quisiera trabajar con él. Pasó la segunda entrega de El paseo, la tercera, la cuarta, y el año pasado Dago le preguntó si quería dirigir la nueva producción. “Sin leerlo ya sabía que me iba a gustar y dije que sí. Cuando lo tuve en mis manos lloré dos veces, a pesar que tiene un grandísimo humor, la historia conmueve”, relata.

El paseo de Teresa cuenta la historia de un dispositivo con inteligencia artificial que es enviado a Colombia para convivir con la familia de los Rico. Teresa, como se llama este aparato electrónico, se convierte en un miembro más de la familia.

Más allá del argumento literal, ¿de qué habla El paseo de Teresa?

Sobre la humanización-y colombianización- de este dispositivo gringo. Es una historia de amor entre ese aparato y la familia. Al principio ella está confundida, hay cosas que no entiende, como que los papás de la familia le comienzan a decir que hay que saberse callar cuando toca y a decir mentiras piadosas, porque al principio ella responde todo, entonces es muy ingenua, incluso Jorge Rico (César Mora) dice: es que ella es gringa, es ingenua, le hace falta malicia indígena.

¿En dónde fue el rodaje?

En el barrio La Resurrección, en el sur de Bogotá. Es una montañita en la sabana, tiene una vista de 360° de la ciudad y aún se conserva como un pueblo, no está tan urbanizado, no hay edificios altos. Buscando las locaciones me enamoré del sur de Bogotá. El rodaje duró treinta días.

¿Cómo se ve su sello personal en la dirección de esta nueva entrega de El Paseo que puede diferenciarse de las demás películas?

Me gusta profundizar en los personajes. Tengo un acercamiento antropológico para dirigir cine, pues estudié esa carrera. Visité muchos barrios, hablé con la gente para conocer más a los personajes, y también les pedí a los actores que hablaran con gente del barrio para hacer la interpretación lo más realista posible. Ahora las actuaciones son un poco más reales, en las otras películas podían parecer más exageradas y en mi película van más hacia el realismo.

¿Cómo fue la planeación del diseño de Teresa?

El guión estaba inspirado en los asistentes familiares, que comenzaron a salir en el 2016, que son como Alexa de Amazon, no son robots como tal pero sí son aparatos que te ayudan para las tareas cotidianas. Había alemanes, franceses y japoneses creando aparatos así; unos tenían cara, otros no, y para la película preferí que no tuviera, así la familia y el público son quienes se imaginan cómo sería, que la humanicen sin necesidad de tener que ponerle ojos, por ejemplo.

También necesitaba que pudiera vestirse, por eso la figura geométrica en pirámide funcionaba. No vi que alguna película de ciencia ficción fuera parecida a esta, pues acá el aparato aprende a hacer chistes, bromas, le hace una inocentada a la familia y es tan grande que la regañan, llega a tener demasiada malicia.

Antes de esta película ¿cuál había sido la última vez que había grabado en Colombia?

Hace veinte años, cuando hice El reino de los cielos. En esa época no se hacía ni una película al año, además, no había una formación en aspectos técnicos, no estaba profesionalizado porque no había industria. Fue muy difícil, quería que fuera 100 % colombiana, ya vivía en Estados Unidos y vine y alquilé los equipos. Cuando comenzábamos a grabar, se dañaba una cámara; al otro día se dañaba la otra, no te imaginas lo que me costó, finalmente me tocó traer los equipos de Estados Unidos, fue traumático y costoso. Terminé muy endeudada. Ahora, el equipo técnico puede trabajar en cualquier lugar del mundo por calidad y rigurosidad..

¿Por qué eligió a Tatiana Rentería para hacer la voz de Teresa?

Cuando hice el casting para la voz del aparato yo no veía quién hablaba, solo oía, y su voz fue espectacular. Es profunda, ligeramente masculina y sensual. Ella la podía modular a la perfección y necesitaba eso porque su personaje se transforma en la película, a ella es a la que le pasa todo y Tatiana podía reflejar con su voz esos cambios, comenzando más robótica, fría, para terminar más cálida.

¿Por qué cree que el paseo es una película tan exitosa, tan taquillera?

Porque es una película muy colombiana, pensada para colombianos y nos parece importante sentirnos reflejados en la pantalla. Además, está muy bien escrita, es una aventura que te divierte, es muy importante porque la vida en sí ya es dura, y reírse por solamente reír es bueno para la salud. Ver algo que te hace sentir bien y que te represente, es inigualable.

En un artículo de BBC Mundo usted aparece mencionada en una lista de los artistas latinos más influyentes de Hollywood, ¿cómo ve la participación latina en los premios de la Academia? Dicen que ahora ya no son tan blancos, pero que aún no hablan mucho español…

¡No sabía que me habían mencionado! De todas formas es un camino que hay que seguir abriendo, aún hay mucha discriminación hacia las minorías en Estados Unidos y la mayoría de las películas muestran un segmento de la población pequeño: blancos, bonitos y que hablan inglés.

Poco a poco se abre ese espectro de historias que se cuentan y a mí me parece importantísimo ampliar la definición de belleza, se puede ver la belleza en las arrugas, por ejemplo, creo que mi misión en la vida es ampliar el concepto de una buena historia, de poder contar tramas de vida cotidiana, incluso, la Academia me hizo un reconocimiento este año, donde escogió a los 13 latinoamericanos directores más influyentes en los últimos 50 años, y yo era una de ellas, al lado de Iñárritu, Cuarón… De todas formas hace falta espacio para los latinos, fíjate en estos directores que te menciono, o del Toro, la mayoría de sus películas son en inglés, y no es por casualidad, es que no es fácil hacer una película en español, el espacio hay que seguirlo abriendo con pica y pala, te saca sangre al abrirlo, no es fácil, pero se logra.

¿Qué proyecto tiene entre manos?

Tengo uno en Bogotá, una película de ficción que tiene mucho humor y que descubrí buscando locaciones para El paseo de Teresa. Luego tengo otro con la compañía de Leonardo di Caprio, que llevo trabajando hace cuatro años, se llama Los pepinos persas. Ha pasado el tiempo porque Leonardo di Caprio da su nombre pero no da plata, así son este tipo de compañías, cuando trabajé en la compañía de Robert Redford fue igual, es más fácil conseguir recursos diciendo: es de parte de Robert Redford, pero me toca sola.

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