Goyo: “Algún día, Chocquibtown se llevará el Grammy”

Después de su segunda presencia en los premios de la música como banda nominada, Diners habló con Goyo, la vocalista del trío chocoano.

Gloria Emilce Martínez compartía un sueño con su hermano Miguel, una ambición nacida en las calles de polvo de la invisible Quibdó y proclamada micrófono en mano en escenarios de medio continente. Goyo – Así la conocen todos – quería presentar al mundo su región, el mágico Chocó, en toda su dicha y su desgracia.

Y lo logró. Vaya si lo hizo.

Junto a Miguel (Slow) y su esposo Carlos Valencia (Tostao), Goyo formó Choquibtown, una de las bandas más originales que Colombia ha visto nacer en el siglo XXI, y que vive un dulce momento más allá de estas fronteras. Su sueño de dar a conocer la realidad de Quibdó comenzó a cumplirse con el éxito de 2006 “Somos pacífico”, que marcó el inicio de una década fecunda para los chocoanos.

Estuvieron en Los Ángeles, donde por segunda vez en su carrera asistían a la gala de los premios Grammy como banda nominada. Su álbum, “Behind the machine”, no recibió el gramófono que reconoce el mejor álbum latino alternativo del año. Sin embargo, el público de toda la región ha concedido al trío musical su devoción, un premio mayor que cualquier otro.

Goyo ahora vive en Bogotá, por razones obvias, aunque no deja de visitar a los suyos con frecuencia. Se describe como una mujer tranquila, apasionada de la música y las plantas – en especial de la licuala, un tipo de palma – y enamorada de su hija. No le pesa compartir trabajo con su familia, y se enorgullece de no pelear nunca por dinero. Así es la vocalista de Choquibtown. Y así es una conversación con ella.

Su disco “Behind the machine” estaba nominado al premio Grammy anglo. ¿Cómo ha vivido aquello?

Era la segunda vez que estábamos nominados, después de “Oro”, un álbum que produjimos nosotros y que acogió National Records. Esta ha sido una ocasión verdaderamente especial, ya que Behind the machine es un trabajo que compila nuestros mejores canciones. Nos hemos ganado y hemos disfrutado esta nominación hasta el final. Siempre pensé que podíamos llevarnos el Grammy, y aún creo que lo haremos un día.

Competían en la categoría de disco alternativo latino. ¿Es ese un género adecuado para lo que hacen?  

Yo siempre digo que la nuestra es música popular. En las canciones que hacemos se mezclan estilos tradicionales con toques urbanos e influencias de toda clase. Choquibtown es cumbia, bugalú, hip-hop, funk, salsa…

Y letras reivindicativas.

Si, pero sólo algunas veces. Los tres (Goyo, Tostao y Slow) somos compositores, y no podemos evitar que nuestros pensamientos se reflejen en canciones. Una pieza con una fuerte protesta, y menos conocida que otras, es “Robber”, del disco “Esto es lo que hay” (2011). En ella repasamos todo lo que nos ha sido robado a los latinoamericanos. Este es un ejemplo de canción reivindicativa, pero no todas nuestras letras son así; tratamos otros tópicos. Un caso indiscutible es “Somos pacífico”, donde pedimos la unión de nuestra costa, golpeada y explotada. No somos políticos, somos artistas. Y motivamos el cambio desde nuestro arte.

“Behind the machine” resume ocho años de éxitos. ¿Por qué decidieron crearlo?

Queríamos mejorar la calidad de algunas canciones, y queríamos regalarnos un álbum a nosotros mismos. Grabamos este álbum pensando en lo que queríamos, y nos quedó increíble. Tenemos que reconocer el gran trabajo de Juancho Valencia en la producción.

¿Cuál es su tema favorito en el disco?

Medley.

El álbum abre con “Condoto”, la única canción inédita en Behind the machine.

Y una canción muy representativa de nuestra tierra. Condoto es nuestro pueblo (de Slow y mío), un municipio del Chocó cercano a Quibdó. Es nuestro homenaje.

Su sueño era que el mundo conociera el Chocó. Pues parece que su música está ayudando a que eso pase. ¿A qué más aspiran?

Contarle a la gente cómo es nuestra tierra siempre fue nuestra ilusión. Ha pasado tiempo desde que empezamos a hacer música y con los años hemos madurado. Ahora soñamos con crecer. Queremos convertirnos en una banda global. Queremos regresar a los Grammy, pero para llevarnos los premios a casa. Queremos tocar en festivales de todo el mundo. Por supuesto, queremos que Quibdó crezca con nosotros. Ahora estamos en proceso de grabar un DVD sobre el Chocó desde el malecón de Quibdó, sin restricciones.

Eso de volverse globales ya les empezó a suceder como banda, y a usted como artista. ¿Disfrutó grabando la banda sonora de Annie?

¡Me la gocé muchísimo! No conocía la canción, y me encantó desde el principio. Tiempo después de grabarla en el estudio, estábamos en Miami acompañando a Carlos Vives en un show de su gira “Corazón profundo”. Andrés Castro, productor que trabaja con Carlos y con nosotros, me mostró el resultado de la grabación. No podía creer como sonaba la canción con mi voz acompañada de una orquesta sinfónica.

Premios Grammy, conciertos en el “American Airlines” de Miami y bandas sonoras para Hollywood. ¿Le ha afectado mucho la fama?

Un poco, ciertamente. Es inevitable que se suba la fama a la cabeza. Pero procuro recordarme en el día a día que soy normal, igual que cuando no me conocía nadie, y ando con los pies en la tierra. 

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