“La ciclovía es la playa de los bogotanos”

Hoy se celebra en Bogotá el Día de la Bicicleta. A propósito rescatamos de nuestro archivo este divertido fotorreportaje de Daniel Samper Pizano.

Publicado originalmente como “Ciclomonopatintroravía” en Revista Diners No. 157, abril de 1983

Hace algunos meses, cuando la Alcaldía de Bogotá resolvió cerrar los días domingos algunas calles al tránsito de automóviles y reservarlas a los deportistas, alguien las bautizó “ciclovías”.

Etimología: vías para la circulación recreativa de ciclistas. Tal vez nadie llegó a pensar que al cabo de algunas semanas las bicicletas y quienes las cabalgan iban a ser apenas un elemento minoritario en el inmenso, en el abigarrado aquelarre de estas calles.

Ahora las avenidas, cuyo número aumenta cada ocho días, están repletas de los más variados y curiosos especímenes: niños que montan en monopatín, patinadoras ataviadas que con colores chillones, ciudadanos de cédula ya amarillenta que trotan en pantaloneta, caminadores simples y caminadores con perro, parejas que empujan paseadores, abuelas con “walkman”, nietos en triciclo. Hay hasta ciclistas en la ciclovía.

La ciclovía es la playa de los bogotanos. Allí se encuentran en forma pacífica y desordenada los ciudadanos que entre semana se refugian en la oscuridad y la humedad de sus hogares.

Todos ellos sufren una metamorfosis absoluta los domingos. Despojados de los vestidos tristes y la neurosis crónica, saltan a la ciclovía en calidad de papagayos contentos.

Cuando hace sol, hay quienes se quitan hasta la camiseta para dorarse un poco. Prosperan los negocios ambulantes: ventas de paletas, de gaseosas, de perros calientes, de frutas.

De baúles mohosos surgen viejos sombreros para el dominical atavío; los almacenes de ropa deportiva hacen cada mes un feliz agosto vendiendo sudaderas y toda clase de parafernalia; donjuanes de domingo circulan en busca de presas; políticos en busca de “exposición”.

La ciclovía se ha convertido en un carnaval periódico donde los mirones pueden observar el mejor espectáculo de Bogotá en forma absolutamente gratis. Así lo hizo nuestro fotógrafo Mauricio Mendoza, y el resultado con las escenas que aquí incluimos.

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