La modelo y presentadora opita, radicada hace más de una década en esta ciudad, recorrió con Diners y con el fotógrafo bogotano Andrés Oyuela, algunos de sus lugares favoritos. La novedad: las fotos se hicieron con la cámara del iPhone X.

Conocida como la Ciudad de los Sueños, identificada con la icónica valla de “Hollywood” y famosa por su clima soleado y playas espectaculares, Los Ángeles –ubicada al sur de la costa pacífica de California– va más allá de cómo es percibida en el imaginario colectivo. Desde Singing in the rain hasta La La Land, pasando por producciones como Mullholland Drive, L.A. Story o Speed, cientos de películas y series de televisión –Beverly Hills 90210 y más recientemente Keeping up with the Kardashians, por nombrar algunas–, han tratado de capturar su esencia.

Sin embargo, solo hasta que uno la conoce y la recorre, puede dimensionar su riqueza cultural, dinamismo y diversidad. La mejor manera de hacerlo es con un “local”. Por eso invitamos a Claudia Bahamón –quien reveló algunos de sus secretos mejor guardados- para que fuera nuestra guía. El fotógrafo Andrés Oyuela viajó desde Nueva York para acompañarla y registró el recorrido con la cámara de su nuevo iPhone X.

El Downtown es un sector que se está reinventando. Hoy tiene algunos de los restaurantes y bares más cool de la ciudad.

La primera advertencia: “Aquí no eres nadie si no tienes carro”, dice de manera enfática y contundente la presentadora. Recomienda alquilar uno en el aeropuerto. De hecho, mientras hacemos la entrevista, está estacionada a la orilla de una autopista. “Fue de las cosas a las que más me costó acostumbrarme, porque la realidad es que vives dentro del carro”.

Cuando llegó hace 13 años, recién casada con el director de cine bogotano Simón Brand, la dimensión de la ciudad le resultó abrumadora. “Me sentía como una pulga. Es un lugar enorme, que tienes que aprender a sortear”. Hoy en día asume su inmensidad como uno de sus principales encantos a pesar de que el tráfico es insoportable. “Una vez llegas a donde vas, es una maravilla, porque se trata de un lugar que ofrece todo tipo de entretenimiento. No es solo Hollywood y las estrellas, que nunca me las encuentro”, admite con humor. “Es una ciudad con mucho verde, amable para la familia, y eso lo considero importante para mí”.

Ecologista y ambientalista consumada, Claudia aprecia el hecho de que en LA. el medioambiente, la naturaleza y el estilo de vida sano sean prioridades para la comunidad. De ahí que una de las actividades que más recomienda es hacer hiking, o caminatas por las diferentes montañas y parques locales. En el tiempo que llevo aquí no he hecho ni la mitad de las que hay, existen miles de senderos y cada uno es más bonito que el otro”. Para quienes van por pocos días, sugiere subir al Griffith Observatory, ubicado en la ladera sur de Mount Hollywood, en Griffith Park, sobre el barrio Los Feliz. “Es un planetario en la cima de un monte, y aunque se puede llegar en carro, la experiencia de subir a pie es única –a buen ritmo son 35 minutos–, y puedes interactuar con la fauna y flora nativa. Una vez arriba, tienes una vista excepcional de la ciudad. Perfecta para tomar fotos”.

Para apreciar el paisaje marino y disfrutar una playa lejos de multitudes y turistas, frecuenta Point Mugu, en las montañas de Santa Mónica. Cuenta con más de cinco millas de costa oceánica, zonas rocosas, dunas de arena y playas vírgenes. “Aquí el plan es guerrero, no hay restaurantes ni baños, pero es de los parajes más lindos que conozco”.

Los Feliz es una zona residencial y tiene un agradable ambiente de barrio. En sus alrededores han surgido famosos grafitti

Por eso lo eligió para hacer una de las fotografías con Oyuela, quien en la imagen quiso capturar el movimiento del vestido color fucsia y el contraste con el cielo, las rocas y el entorno agreste. Quienes buscan playas con un ambiente más controlado, pueden ir a Zuma Beach. “Tiene buenos restaurantes, canchas de vóleibol y es popular entre los surfistas. Y a pesar de que va mucha gente, es grande y no te sientes agobiado”.

La movida urbana

Los Feliz, cerca de donde ella vive, es un sector ecléctico y bohemio, que puede recorrerse a pie y donde han surgido pequeños bares y restaurantes con una excelente relación precio calidad. “Se percibe el ambiente de mi barrio, hay casas históricas, de hecho algunas son consideradas monumentos arquitectónicos, como la Ennis House, diseñada por Frank Lloyd Wright”, explica Claudia, quien estudió arquitectura, profesión que aún la apasiona. También son famosos los grafiti de estrellas de cine que han aparecido en algunas de las paredes en los alrededores de la zona. “Un buen plan es ver una película en el teatro Vista (1923) o almorzar en Little Dom’s, especializado en comida italiana americana”.

No muy lejos de ahí está Silver Lake, uno de los vecindarios de moda, con carácter propio, ambiente indie y muy popular porque varios famosos viven allí. “Tiene una escena nocturna intensa. Nos encanta ir a los speakeasy, bares clandestinos que vendían alcohol durante la época de la Prohibición a principios del siglo pasado”. Uno de sus preferidos se llama La Descarga. “Es cubano. En la puerta, unos señores te piden la clave del mes y te dan acceso a unas escaleras que conducen a un clóset. Cuando lo abres entras a un lugar espectacular, con música latina, bailarinas y excelentes mojitos”.

El Downtown, como sucede en la mayoría de las grandes ciudades, es un sector que está en recuperación. Los lugares a donde antes nadie se atrevía a ir, se están valorizando. “Es un sitio por descubrir, tiene restaurantes deliciosos y mi esposo pasó su oficina para allá. Además, el Rooftop, en el techo del hotel The Standard, es uno de los bares más cool de la ciudad”.

Cultura los 365 días del año

Con frecuencia, Los Ángeles se asocia con frivolidad, lujo y excentricidades. Sin embargo, no se trata de una apreciación acertada, ya que tiene una amplia oferta cultural para diferentes públicos. Uno de los lugares que no puede dejar de visitar es Los Angeles County Museum of Art (LACMA), el museo más grande del occidente de Estados Unidos, con una colección que supera las 135.000 piezas. “Siempre hay algo que ver y que hacer, tiene un parque donde proyectan películas al aire libre, y la gente hace pícnics y toma vino. Me encantan los eventos que organizan, tienen un festival de jazz y los fines de semana hay música en vivo. Vamos con frecuencia, y Samuel y Luca (sus hijos) pasan felices”.

Frente a un grafiti de Morgan Freeman, uno de los actores que más admira

La instalación Levitated Mass, del artista norteamericano Michael Heizer, es de las que más le gusta. Se trata de una roca en granito y concreto, que pesa 340 toneladas, y está suspendida entre dos muros para que el público pase por debajo. Su inauguración en 2012 fue muy mediática, pues tardaron once días para transportarla en un tráiler de 206 ruedas, de la ciudad de Riverside (California) al museo.

Otra escala obligada es el Walt Disney Concert Hall, la sala de conciertos diseñada por el arquitecto canadiense Frank Gehry. Su reconocida sofisticación acústica, además de su arquitectura de curvas en acero inoxidable –que en su momento fue muy controvertida–, la convierten en ícono de la ciudad, y un lugar mágico para disfrutar de la música de la Filarmónica de Los Ángeles. Para un ambiente más relajado y un repertorio más amplio está el Hollywood Bowl, un teatro al aire libre, donde se han presentado desde Diana Krall hasta Juanes. “Hace poco la filarmónica ofreció un concierto con la música de las películas de John Williams. Tiburón, E.T., Star Wars, Indiana Jones, Harry Potter, y cada pieza estaba perfectamente coordinada con la proyección de las escenas”.

AMBIENTE Y SABOR

Tanta actividad abre el apetito, y cuando se está de viaje, siempre es bueno conocer los restaurantes donde uno va sobre seguro. Por eso, si está pensando visitar California en un futuro cercano, grábese estos nombres. “Cliff´s Edge, que es a donde siempre llevo mis amigos, además de que la comida es buenísima, el ambiente y la decoración hacen que ir allá sea una experiencia única, su jardín es famoso, y tiene una noche de ostras legendaria. A mí me encanta el steak de coliflor”.

Sin embargo, para ella el restaurante top de Los Ángeles es Sugarfish by Nozawa. No solo porque está convencida de que prepara el mejor sushi que haya probado, sino que tiene historia. Surgió como la extensión de Nosawa, un lugar que Claudia describe como un local “muy discreto y de bajo perfil” que había cerca de Studio City, a donde la gente iba a comer porque era reconocido por la calidad del sushi. “El chef Nozawa era muy estricto, exigía que se apagara el celular, que se hablara en voz baja, no dejaba entrar niños y él servía y cobraba a cada persona lo que consideraba”. Aún con todas estas condiciones, el lugar vivía lleno.

El Walt Disney Concert Hall, diseñado por el arquitecto Frank Gehry, se ha convertido en ícono de la ciudad

De hecho, un día ella y Simón entraron y se encontraron con Shakira. “Esta pegó un grito cuando vio a Simón, y el chef nos regañó y nos echó a todos”, recuerda entre carcajadas. Sin embargo, hace unos años, misteriosamente, el sitio cerró. Fue tal el shock de la gente, que la noticia llegó a los titulares de L.A. Times. Durante años se preguntaron qué había sucedido, y si algún día volvería a abrir. Entre tanto, el hijo de Nozawa quiso seguir los pasos de su padre y abrió Sugarfish, manteniendo los valores y estándares del tradicional sushi japonés.

Detrás de cámaras

“Los Ángeles es una ciudad versátil e impredecible, donde puedes descubrir algo nuevo todos los días. Nunca deja de sorprender y hay algo para todo el mundo”. Sin embargo, para ella no hay nada mejor que Colombia, y no pasa más de tres meses sin regresar. “Aunque vivo feliz aquí, soy muy apegada a mi país y a mi región”. Asegura que gracias a las redes sociales y la tecnología, es posible estar más conectada con todo, “eso me permite sentir que estoy allá, que hago presencia”, puntualiza sin poder disimular un leve tono de melancolía.

Al terminar la entrevista, Claudia confesó la preocupación que le causó hacer las fotos para la portada con un teléfono. Tampoco ayudó cuando Andrés Oyuela le dijo que sería sin luces, y que le acababan de entregar el dispositivo. “Pero lo vi tan tranquilo que decidí confiar”. Por su parte, el fotógrafo descubrió una cantidad de ventajas en el ejercicio. “Además de que tiene una excelente calidad fotográfica y cabe en el bolsillo, es el primer teléfono que permite realizar ajustes de enfoque y profundidad de campo de una manera cómoda y sencilla, sin tener que cargar lentes y accesorios que por lo general requiere una cámara profesional”.

También lo sorprendió la fidelidad de la imagen. “En este caso no se tiene que pensar en elementos como la temperatura del color, que depende de las condiciones de luz, el iPhone X se encarga de ‘resolver’ eso automáticamente y registra el color exacto de lo que estás fotografiando”. Y así se evidencia en estas imágenes. Según Oyuela, esta gran capacidad de reconocimiento, enfoque y calidad “permite a los usuarios, profesionales y aficionados, llevar su creatividad a su máxima expresión”.

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