Un paseo diferente por Grecia

No lo piense más. Deles la espalda a las islas repletas de gente y atrévase a ir a un viaje culinario por el norte del país helénico y la fantástica península Calcídica.

Cuando alguien menciona a Grecia, la primera cosa que llega a la mente son las fotos amigables de Santorini y las islas griegas publicadas en Instagram. Aunque son destinos concurridos y famosos, es muy probable que los griegos se encuentren descansando en la poco conocida península Calcídica.

Tesalónica, la segunda ciudad de este país, es la puerta de entrada del norte del país y un gran punto de partida para una aventura por el mar Egeo. La ciudad tiene una mezcla de diversas cocinas y ofrece una variedad de experiencias gastronómicas. Hay mucha comida callejera para deleitar el paladar de todos, desde los postres baklava rellenos de nueces y untados de miel hasta gyros y souvlaki, carnes aromatizadas, que son la versión griega del kebab turco.


Foto: Tansy Evans

Si usted es un amante de los mercados, entonces Modiano, el histórico mercado tesalónico, merece una visita. Está lleno de productos frescos que muestran los sabores del Egeo. Los enormes tomates saben como si hubieran sido madurados por un dios del sol y el aceite de oliva local constituye realmente uno de los regalos de Grecia para el mundo. Cuando viajo, me gusta elegir algo para traer y cocinar en casa. Y si hay algo que vale la pena llevar, es una botella de aceite de oliva griego de buena calidad. Los artesanos locales también elaboran cucharas rústicas y tablas de queso de madera de olivo, que encontraron un espacio en mi maleta.

Los templos son inaccesibles para todas las mujeres y para la mayoría de los turistas foráneos. Foto: Shutterstock

Desde Tesalónica hay una corta distancia en carro hasta Kavala, una imagen perfecta de una ciudad portuaria, que tiene un imponente castillo histórico con vista a la bahía. Si usted quiere una auténtica experiencia turística griega, es un gran lugar para estar un par de noches. El puerto, además, cobra vida al atardecer porque los locales suelen caminar por el paseo marítimo y van por algunos de los bares y restaurantes de la zona.

Los monasterios bizantinos de la zona tienen una hermosa arquitectura. Foto: Shutterstock

El hotel para quedarse es Imaret, bellamente restaurado, se construyó en 1817, en un comienzo como una escuela teológica, por Muhammada Ali Pasha, de Egipto. Con increíbles panorámicas de la ciudad y el lujo del siglo XXI, se puede pasar allí un día relajado en la piscina antes de salir al anochecer a explorar los sitios históricos.

Con la libertad y comodidad para viajar por carretera, es fácil tejer su camino alrededor de la península Calcídica; detenerse a su antojo para comer en las tabernas del pueblo y los cafés al lado del puerto que exhiben los mariscos más frescos del Egeo. También se encuentran un montón de puestos de frutas a la vera del camino que venden los melones más dulces, las cerezas ácidas y los duraznos más jugosos que he probado. Realmente no hay nada más rico que comer frutas de temporada cultivadas localmente.

La península calcídica se ubica en el norte de Grecia. Los griegos la llamaban El paraíso secreto/Foto: Tansy Evans

Recomiendo, además, visitar el bosque fértil de pinos que cubre Sitonia. Olimpiada y Vourvourou son dos villas que sirven de base para explorar el área. Desde ahí resulta fácil ir a ver sitios históricos, tomar una clase de cocina en el hotel Liotopi y, por supuesto, pasear por las playas.

El monte Athos es un lugar sagrado para los griegos y una república semiautocrática dirigida por monjes ortodoxos

Una de las playas locales para conocer, es una pequeña bahía llamada Karidi, pues tiene una vista increíble del monte Athos con sus famosos monasterios bizantinos.
Athos es una montaña sagrada griega y una república semiautocrática dirigida por monjes ortodoxos. Si quiere ir a un retiro tiene que organizarlo con tiempo porque el número de visitantes extranjeros es limitado. Lamentablemente, resulta inaccesible a todas las mujeres. Pero puede tomar un viaje en barco alrededor de la península para obtener una visión más cercana del mitológico paisaje.

Foto: Hotel Ekies

Rodeada de historia, la zona también ofrece el turismo de vino de clase mundial en las tierras de Orfeo. Puede probar una variedad de uvas locales en la bodega orgánica Oporto Carras en Neos Marmaras, por ejemplo.

Si viene a Grecia, vale la pena recorrer el norte y descubrir cosas que para muchos suelen pasar desapercibidas.

Hoteles:

Imaret, en Kavala. Tiene spa.
Liotopi, en Olympiada, ofrece clases de cocina
Ekies, en Vourvourou, cuenta con un excelente restaurante
Bodega Porto Caras – Noes Marmaras, tiene bar y bodega con catas de vino. Es un hotel exclusivo, que ofrece cursos con sommeliers famosos

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