Bangkok a mil revoluciones

La capital tailandesa lo tiene todo: legado histórico, misticismo, comida callejera, alta cocina, entretenimiento y compras. Diners la recorrió de extremo a extremo y estuvo, además, con el mejor chef asiático, Gaggan Anand.

Ya han transcurrido ocho meses desde que el rey Bhumibol falleció y en Bangkok la gente sigue vistiendo de negro, a pesar de que solo los empleados del gobierno deben mantener un luto riguroso por un año. Su figura, además, está presente en todos lados, desde los templos hasta los restaurantes. Es difícil comprender la veneración que aún genera un gobernante que es considerado un padre y una semideidad, pero este monarca estuvo en el trono durante setenta años y se le atribuyen muchas acciones positivas para el desarrollo del país.

Más allá de eso, Bangkok es de esas ciudades que pueden ir a mil por hora y, de repente, detenerse en el tiempo. Me atrevería a decir que la zona gris no existe. Es la ciudad del futuro al mismo tiempo que la del pasado, ese que se revela en miles de esquinas, en las zonas tradicionales de Banglamphu o del otro lado del río Chao Phraya, en Thonburi. Decir que la capital tailandesa está llena de contrastes es un cliché, pero es la realidad. Los rascacielos conviven con la tradición religiosa de los templos; los centros comerciales más lujosos y modernos cohabitan con los mercados flotantes, y los tuk tuk con los últimos autos deportivos.

Bangkok respira tradición, desde el respeto por su religión ancestral, el budismo, hasta el cuidado de las variedades de sus productos locales. Foto: Shutterstock

La ciudad tiene un efecto caleidoscópico, sobre todo cuando se conocen los templos budistas. Su factor estético, resplandeciente en colores, mosaicos, figuras y Budas, resulta adictivo y, en algunos casos, abrumador. Los más conocidos son el Grand Palace, un sello de Tailandia, donde se encuentra una de las figuras más veneradas del budismo, el Buda de Jade, descubierto en 1464 en Chiang Rai, que no mide más de 66 centímetros y resulta invaluable. Aquí también se encuentran la residencia real y las oficinas de gobierno. El complejo merece toda su atención porque cada edificación, figura, pared o estupa está cargada de historia y se considera digna de contemplación; se debe destinar al menos una hora y media para visitarlo y es recomendable pedir un mapa para no perderse ningún rincón.

En el Grand Palace se encuentra una de las figuras más veneradas del budismo, el Buda de Jade, descubierto en 1464 en Chiang Rai, que no mide más de 66 centímetros y es invaluable. Foto: Shutterstock

Generalmente, quien visita el Grand Palace también va al de Wat Pho, donde se encuentra el célebre Buda reclinado, el más grande de Bangkok y el tercero en Tailandia en esta posición, con 46 metros de largo y 15 metros de altura. De hecho, su santuario central, llamado Ubosot, fue edificado según la cosmogonía budista. Adentro se encuentra el Buda principal cuyo nombre traduce “creado por los ángeles”. Admire las impactantes estupas de los cuatro reyes (Rama II, III, IV, V) que están decoradas con cerámicas blancas, verdes, amarillas y azules. Además, está el centro para la enseñanza y conservación de la medicina tailandesa tradicional –si quiere realizarse un muy buen masaje por un precio económico, no dude en hacérselo aquí–.

Las ruinas y la arquitectura de Ayutthaya son uno de los atractivos turísticos emblemáticos de Tailandia. Fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1991. Foto: Shutterstock

Aunque estos dos lugares son los más importantes, se perdería de grandes experiencias si no explora los demás, donde podrá tener momentos de más tranquilidad, fuera de las agobiantes hordas de turistas.

“Fogones ambulantes”

El Shangri-La es uno de los clásicos hoteles de lujo en Bangkok, que queda al lado del río Chao Phraya y de una estación de BTS, el sistema de transporte principal que funciona de manera organizada y con aire acondicionado –esta ubicación resulta ideal porque no hay que olvidar que las distancias son extensas y que el tráfico resulta extenuante–. Además, el desayuno es uno de los más variados de la ciudad, pues tiene oferta india, japonesa, tailandesa, china, occidental y una barra de helados.

Bangkok también es reconocida como la capital mundial de la comida rápida callejera

La capital de Tailandia es una fuente inagotable de entretenimiento. No solo están la belleza y la magia de sus templos, la amabilidad de la gente –por algo lo llaman el país de las sonrisas–, la movida nocturna y las compras para todos los bolsillos, sino que igualmente es un paraíso de comida presente en cada esquina. Sí, pues también la llaman la capital mundial de la comida callejera porque cualquier esquina sirve como escenario para que haya una olla burbujeante de aceite, lista para fritar, y un carrito que ofrece desde frutas hasta platos muy elaborados. Sus calles son, en efecto, fogones ambulantes.

Bangkok diferentes opciones para transportarse, desde metro hasta barcos

La manera para escoger el puesto donde comer puede parecer difícil, pero básicamente hay que fijarse si tiene gente alrededor y si está limpio. Pero si lo callejero le genera desconfianza, váyase a lo seguro. Diríjase al mercado Or Tor Kor, donde podrá ver de una manera muy organizada toda la variedad de frutas, vegetales, especias, carnes y pescados. Ahí mismo, los puestos de comida ofrecen distintos guisos, sopas, variados curris, pad thai y un sinfín de platos tradicionales a buenos precios.

Los mercados flotantes cohabitan con los centros comerciales más lujosos

Estos puestos solo usan los ingredientes frescos del mercado y son una indulgencia para la vista; trate de probar todas las frutas y no se pierda de los mangos que pueden llegar a ser los mejores que haya degustado en su vida.

Muy cerca está Doi Kham, un supermercado orgánico que vende los productos de los Proyectos Reales, es decir, alimentos que surgen de la iniciativa del Gobierno para reemplazar los campos donde se cultivaba la amapola. Si lo visita un fin de semana, no se puede perder Chatuchak Market, a tan solo cinco minutos caminando. Este mercado al aire libre se considera uno de los más grandes del mundo y su definición sería algo así como “donde el infinito es posible”.

Aquí puede encontrar desde souvenirs, animales, plantas, cerámicas, ropa, alimentos, hasta lo que no buscaba o no sabía que existía. En algunas de las entradas hay mapas disponibles, pero es mejor bajar uno a su celular con anterioridad. Si le gusta la sorpresa, puede dejarse llevar por sus entrañas.

Hablando de compras, la zona de Sukhumvit, que a veces pareciera poblada por escenarios de la película Blade Runner, ofrece opciones muy interesantes. El MBK es un centro gigantesco de siete pisos de pequeños puestos, distribuidos por áreas, como tecnología, ropa infantil y joyas. Del otro lado de la calle está Siam Center, un centro comercial dedicado especialmente a los diseñadores independientes tailandeses, donde podrá descubrir objetos y prendas únicas. Si quiere encontrar todas las marcas de lujo en un solo lugar, el sitio es el Central Embassy.

Si quiere ir de compras, el lugar preciso es Central Embassy, que cuenta con marcas como Prada, Gucci, Chanel y Disaya

La plazoleta de comidas del primer piso ofrece varios carritos que emulan la comida callejera. En el último piso hallará varios restaurantes con vista a la ciudad, una librería de obras gastronómicas y de arte y un lugar para niños.

Duerma cuando regrese a casa. Bangkok es una ciudad de 24 horas, motivante e inspiradora para todos los sentidos.

Los tuk tuk son el medio de transporte tradicional de la capital tailandesa


Un menú muy divertido

Una experiencia que cualquier amante de la comida busca apenas llega a Bangkok, es ir al restaurante del célebre chef del mismo nombre, Gaggan Anand. Durante dos años consecutivos ha ganado el primer puesto como el mejor restaurante de Asia, según la lista Asia’s 50 Best. Si puede, busque su reserva en el lab, es decir, la mesa del chef, donde Gaggan cocinará delante de usted. Su menú es indio moderno, apela a la nostalgia de su país de origen y al arte japonés de tratar cada producto; casi todo se come con las manos y la carta viene en forma de emojis. Eso le dará una idea de que no se trata de una comida tradicional y de que su menú degustación es muy divertido.

Esta ciudad vive entre el futuro y el pasado, ese que se revela en miles de esquinas, en las zonas tradicionales de Banglamphu o del otro lado del río Chao Praya, en Thonburi

A eso hay que sumarle un servicio impecable y un maravilloso maridaje con vinos donde predominan los naturales y biodinámicos. “La vida resulta impredecible, si muero, el restaurante muere conmigo”, advierte Gaggan. Es así, su personalidad divertida, auténtica y directa está tan ligada a ese lugar, que nadie podría tomar el relevo. Por eso ha invertido en otros proyectos como Meatlicious, Sühring o Gaa. Al preguntarle si piensa volver en algún momento a India, responde que no. “Soy feliz en Tailandia, es un país que me ha abierto muchas puertas, aquí tengo mis restaurantes; mi esposa y mi hija son de aquí, así que no creo que regrese”. Gaggan no escatima en generosidad. Quizá su infancia, a veces marcada por la precariedad, lo hace una persona que prefiere dar y devolver. “Si veo que hay talento en las personas que trabajan para mí, no me gusta retenerlas, me gusta invertir en ellas y ser parte de sus proyectos”, concluye.

Hoteles

▲ Shangri-La Hotel
▲ Hotel Muse Bangkok Langsuan

Compras

▲ Central Embassy
▲ Siam Center
▲ Chatuchak Market
▲ MBK Center

Buda de Jade

Museos

▲ Jim Thompson´s House
▲ Suan Pakkad
▲ National Museum
▲ Bangkok Art and Culture Center

Templos budistas

▲ Grand Palace
▲ Wat Pho
▲ Wat Arun
▲ Wat Bowonniwet Vihara
▲ Wat Suthat
▲ Loha Prasat (Wat Ratchanatdaram)
▲ El templo de mármol (Wat Benchamabophit)
▲ Wat Saket (Golden Mount)

Restaurantes

▲ Sould Food Manakorn (tailandés casual)
▲ Gaggan (indio contemporáneo)
▲ Sühring (alemán contemporáneo)
▲ Meatlicious (carnes y bistró)
▲ Baan (tailandés casual)
▲ Krua Apsorn (tailandés popular)
▲ Bo. Lan (tailandés contemporáneo)
▲ Nahm (tailandés contemporáneo)
▲ Supanniga Eating Room (tailandés casual)
▲ Somsong Pochana (tailandés popular)
▲ Mont (cafetería de tostadas)

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