5 playas de ensueño para visitar en 2017

Si está pensando en descansar en un lugar que reúna la arena blanca, un mar azul turquesa y paisajes exuberantes, Diners le recomienda estas cinco zonas por todo el mundo.

Cuando se piensa en vacaciones, especialmente si está buscando un descanso con relajación absoluta, es inevitable imaginar el hipnótico sonido del romper de las olas y el ondear de las palmeras. Teniendo como escenario el mar, las experiencias y aventuras pueden ser incontables; desde nadar en un mar de arena rosa en Creta, Grecia; practicar snorkel con tiburones ballena en Holbox, México; escalar una cascada de ochenta metros en Ilhabela, Brasil; dejarse envolver por los cantos de las aves exóticas de las Islas Galápagos, Ecuador, o descansar en una cabaña sobre el mar y dejarse seducir por la tranquilidad de los atolones en las Islas Maldivas.

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Foto: BMcIvr/Flickr – Creative Commons

LA LAGUNA DE BALOS

Ubicada en Creta, Grecia, es una de las islas con más leyendas y mitos del planeta (Teseo se enfrentó allí al Minotauro, no muy lejos de donde cayeron Ícaro y Dédalo, por ejemplo), esta laguna es famosa por su naturaleza exótica. La playa de arena rosada y el color turquesa del agua son un espectáculo, y le recomendamos visitarla al amanecer para que pueda disfrutarla en todo su esplendor.

Se puede ir hasta la punta de la isla de Gramvousa, frente a la laguna, para disfrutar las vistas desde el castillo veneciano a orillas del acantilado, y, si está de ánimo especialmente aventurero, puede medírsele a buscar el tesoro del pirata Barbarroja, que, cuenta la leyenda, sigue escondido en alguna parte de este paraíso.

En los alrededores existe alojamiento de lujo como Balos Beach, o Youphoria Villas, en el pueblo de Kissamos. O mejor, puede alquilar un yate para navegar la laguna como lo hicieron los antiguos helenos.

La gastronomía se distingue por el pescado fresco, los mariscos y la comida tradicional como cordero y moussaka. El Limani Fish Tavern y Gramboussa están considerados los mejores restaurantes de la zona, mientras que, para ver el atardecer con una copa de vino, The Cellar Tavern destaca entre los más populares.

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ILHABELA, BRASIL

A seis kilómetros de la costa del estado de São Paulo queda Ilhabela, una isla paradisiaca donde la belleza natural de cascadas y playas es perfecta para los buscadores de aventuras. Es un destino popular para bucear, pues sus aguas esconden cincuenta naufragios que pueden visitarse, así como para los aficionados a la navegación. Además, es el lugar recomendado para quienes buscan hacer avistamiento de ballenas: en el mar que rodea a Ilhabela conviven más de seis tipos de cetáceos.

Para llegar hay que tomar un ferri desde la ciudad de São Sebastião y, aunque la travesía dura alrededor de quince minutos, si viaja en verano puede esperar varias horas para tomarlo.

De las cuarenta y una playas que tiene la isla, Bonete es quizá la más popular y fue catalogada por el periódico británico The Guardian como la sexta más hermosa de Brasil. Si lo suyo es la música en vivo, en la playa do Curral la encontrará día y noche. También se ofrecen excursiones hasta una piscina natural en la cima de la Cachoeira do Gato, una cascada de ochenta metros de altura.

El DPNY Beach Hotel es una buena opción para pasar la noche, pues es uno de los más sofisticados del país. Además, su restaurante Troya ha sido galardonado por cinco años consecutivos por la guía Quatro Rodas.

Aunque se encuentra un poco más lejos, otro excelente hotel es el TW Guaimbê Exclusive Suites. Para refrescarse con una caipiriña o una típica cerveza brasileña, el bar Allmirante es uno de los más tradicionales de la zona y famoso por su vista del océano. Perfecto para disfrutar de un buen atardecer.

Para comer en el norte de la isla se recomienda Marakuthai, un restaurante brasileño con toque tailandés y ambiente romántico.

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Foto: Wiki Ta/Creative Commons

HOLBOX, MÉXICO


Si lo que prefiere son pequeños pueblos mágicos donde se pueda siempre tener los pies en la arena, la isla Holbox en México se considera el lugar indicado. Todas las calles son de fina arena blanca y es muy común ver a los pescadores andar con su pesca del día: las langostas.

Para llegar, lo mejor es tomar un ferri desde la pequeña ciudad de Chiquilá, o contratar una lancha privada. El trayecto dura aproximadamente 20 minutos. Estando allí resulta “obligatorio” visitar la laguna Yalahau que, según cuenta una leyenda, es la fuente de la eterna juventud, y cabo Catoche, donde puede conocer las ruinas mayas de Ekab.

Las gemas escondidas son los hoteles de lujo tipo boutique con un toque rústico y eco-chic. Entre los favoritos destacan Casa Sandra, Hotel Mawimbi, Casa Tortugas y Las Nubes, rodeados de bancos de arena y espectaculares vistas al mar.

Para los amantes de la langosta, Holbox es el lugar ideal. No se vaya sin probar la pizza de este crustáceo, una de las especialidades de los restaurantes locales, aunque si esto no es lo suyo puede darse gusto con la pesca fresca de cada día, especialmente la del restaurante El Chapulim, o el divertido local Los Peleones.

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EL RESORT FINOLHU, EN EL ATOLÓN BAA, ISLAS MALDIVAS

Ubicado a solo treinta minutos en barco de la reserva de la biosfera del Atolón Baa, que guarda uno de los más largos arrecifes de coral del océano Índico y hogar de una rica vida marina, este es el lugar perfecto para enamorarse de la conservación de la naturaleza. Si se aburre de tomar el sol en las playas cristalinas del resort, puede disfrutar de un tour guiado por biólogos marinos, o bucear en la biosfera submarina protegida por la Unesco.

El alojamiento va desde una villa de dos habitaciones con piscina privada y entrada a la playa hasta bungalows sobre el mar. Para comer, Kanusan es más que una experiencia culinaria. Los clásicos son el pato mandarín asado y Larb Gai, mientras que los platillos insignia son únicos y creados al momento. Además, en el Milk Bar hay una mezcla de productos saludables.

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BAHÍA TORTUGA, ISLAS GALÁPAGOS, ECUADOR

Justo en medio del planeta se encuentra otro paraíso aislado en la costa sur de la isla de Santa Cruz, Galápagos. Para llegar a bahía Tortuga hay que caminar unos veinte minutos desde Puerto Ayora, y la caminata, aunque pesada, vale la pena cuando empiezan a divisarse iguanas, alcatraces patiazules y cangrejos de playa, únicos del área.

Al practicar snorkel se revelará la riqueza de la vida marina como tiburones de arrecife de punta blanca, mantarrayas y obviamente tortugas marinas.

Para hospedarse en Puerto Ayora el mejor lugar es el Angermeyer Waterfront Inn, que fue construido con rocas de lava y madera, creando una atmósfera única. Otra opción para dormir es el Finch Bay Eco Hotel, único con playa y con la posibilidad de contratar tours en yate. Si se busca una experiencia diferente, el hotel Pikaia Lodge, en medio de la selva, ha dado una nueva definición al concepto de eco-aventura de lujo.

La gastronomía es tan rica como el paraíso que la rodea; cebiches, pez brujo y langosta son platillos típicos de la zona. Los bares La Garrapata y la Parrilla Pirata, además, ofrecen bebidas de la más alta calidad.

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