Aruba: un viaje a la felicidad

Retiros espirituales de yoga, spas de lujo y un reencuentro con la naturaleza son algunos de los planes para restaurar mente y cuerpo en la “Isla feliz”.

¿Qué nos hace felices? Esa es la pregunta que con cierta dosis de existencialismo y profunda reflexión nos hemos hecho una o varias veces en la vida. Algunos la responden a la luz de sus éxitos profesionales, otros dependiendo de la cantidad de ceros que tenga su cuenta bancaria y hay quienes, por ejemplo, miden su felicidad de acuerdo con la cantidad de viajes que han realizado. Para estos últimos, uno de los destinos que inevitablemente deben incluir alguna vez en su lista de viajes es Aruba, no solo por sus playas y posibilidades de descanso bajo el sol, sino porque se trata del destino más feliz del mundo.

La isla es la primera del Caribe en efectuar su propio estudio de medición de la felicidad, trabajo que realizó en alianza con el Colegio Rosen de Administración Hotelera de la Universidad de Florida Central, en Estados Unidos, que determinaron que, con 78 puntos en la escala de felicidad, Aruba superó a Dinamarca, que en el ranking World Happiness Report, elaborado por las Naciones Unidas para el Desarrollo, alcanzó el primer lugar con 75 puntos. “Hemos revisado los resultados del estudio, el cual está en línea con nuestra metodología y creemos que merece la atención a nivel mundial”, explicó el secretario general de la Organización Mundial del Turismo, Taleb Rifai.

Un vuelo de menos de dos horas, partiendo desde Bogotá, lo separa de este destino mundialmente reconocido donde las posibilidades de descanso superan las expectativas. Actividades reparadoras para el cuerpo y la mente como yoga, caminatas y días de spas, están al alcance de sus manos. Diners seleccionó para usted los mejores planes relajantes para hacer en la “isla feliz”.

El SUP Yoga es una alternativa que puede practicar en Island Yoga

Yoga: más cerca del equilibrio interior

No todas las veces se puede entrenar cerca de una celebridad del yoga. Rachel Brathen, escritora de Yoga Girl, un best seller de The New York Times, se radicó hace algunos años en Aruba y comenzó a enseñar SUP Yoga, que consiste, básicamente, en realizar las posturas del Hatha yoga tradicional sobre una tabla de surf en el mar. Luego, junto a los instructores Jessica y Ryan Taylor fundó Island Yoga, el centro más grande de esta disciplina en el Caribe, con un espacio de más de 1.600 metros cuadrados. Aquí no solo puede tomar clases guiadas por Brathen, sino que puede elegir distintos programas, desde un día (que cuesta 20 dólares y se trata de una sesión de yoga en estudio), una semana (cuatro sesiones tradicionales y una de SUP yoga), hasta rutinas de seis semanas, si su tiempo de estadía se lo permite.

Otra opción es el Centro de Yoga o Meditación Prana, el primer centro de yoga de la isla, donde según el programa que elija puede recibir clases de técnicas de respiración, meditación y Hatha yoga. Si quiere una experiencia más intensa puede escoger el Happy Buddha Aruba, especializado en yoga caliente; o el F.L.Y. Fit Studio, que concentra su propuesta en yoga antigravedad, que se realiza generalmente en un columpio, y cuyas posturas se basan en figuras de Pilates, gimnasia y artes aéreas.

Conexión con la naturaleza

Cuando se piensa en Aruba de inmediato la mente se remite a imágenes de aguas cristalinas y arena blanca; sin embargo, la geografía de la isla es mucho más diversa. Se descubren paisajes que permiten realizar algunos planes inesperados en montañas, desiertos y cuevas, la mayoría en el Parque Nacional Arikok, una reserva natural abierta al público que ocupa el 20 % del territorio de la isla y que cuenta, entre otras cosas, con 20 kilómetros dispuestos para practicar senderismo.

Si lo atrae la idea de contemplar el paisaje de la isla desde la altura, de camino al parque se encontrará con el cerro Hooiberg, una montaña que se alza a 164 metros, siendo uno de los puntos más altos (el mayor se ubica en la montaña Jamanota, a 189 metros, que también puede subir sin mayor exigencia física), y donde puede toparse con algunas cabras salvajes, pericos y lagartijas.

Para resguardarse del inclemente sol y de una temperatura promedio de 25 grados centígrados, la alternativa es recorrer las distintas cuevas de piedra caliza que se esconden en Aruba. Una de ellas es Fontein Cave, que se extiende por 50 metros y donde puede apreciar los dibujos en las paredes y el techo que hace más de mil años elaboraron los indios arawak de la isla. Más hacia el sur se encuentra Hofi Fontein, otra cueva que protege la única fuente de agua dulce de la costa norte de Aruba. Otra de las cuevas más famosas es Huliba, de 91 metros de largo y formaciones de estalagmitas y estalactitas, que se conoce como el túnel del amor, por su entrada en forma de corazón.

Finalmente, el desierto y el mar se unen en la playa Boca Prins, al norte del parque Arikok. Este lugar contrasta la frescura del mar con los cactus y las dunas. Aunque el calor se sienta fuerte y quiera refrescarse un poco en el agua, hay letreros que advierten sobre la intensidad de las corrientes en ese sector de la playa. Sin embargo, puede refugiarse y aliviar la sensación térmica probando uno de los cocteles del restaurante y bar Boca Prins. Si prefiere un poco más de movimiento, puede realizar un jeep safari y recorrer, con la ayuda de un guía, otras zonas desérticas que lo llevan a lugares como Cura di Tortuga, mejor conocido como Conchi, donde puede tomar un baño en una piscina natural.

Disfrute uno o varios días de relajación en alguno de los spas de lujo de la isla

Descanso de lujo

Los mejores spas de Aruba se encuentran en los grandes hoteles. Por eso, la otra recomendación continua en esa línea y llega al ZoiA, en el Hyatt Regency. En papiamento, el idioma oficial de la isla, ZoiA significa equilibrio, y los ingredientes principales de los tratamientos que ofrece son el barro rojo y las algas marinas locales. Las posibilidades van desde un baño de una hora sumergido en agua con aceites autóctonos de la isla y otros minerales, hasta una serie de masajes especiales de pies a cabeza que duran cuatro horas.

La siguiente alternativa es un santuario de relajación de más de 4.000 metros cuadrados: el spa del hotel Ritz Carlton, ubicado también en el norte. Cuenta con 13 salas y servicios de masajes con dividivi, una leguminosa con propiedades antioxidantes para regenerar la piel; masaje con piedras volcánicas, o el llamado Misterio di Aloe, en donde se le saca provecho, por medio de un masaje de 110 minutos, a esta planta que es usada y cosechada tradicionalmente desde hace más de 160 años en la isla. Por 525 dólares puede adquirir el Candela Deseo, un masaje corporal rehidratante, ideal para compartir con la pareja.

Puede combinar estos planes de la forma que más le plazca. Por ejemplo, comenzar el día con sesiones de yoga que preparen su mente y cuerpo y luego realizar una caminata, recorrer los diversos paisajes que, entre otras cosas, son reconocidos por su gran diversidad de aves, que superan las 220 especies; y rematar con una sesión de masajes de primer nivel, que lo desconecten durante unos minutos de las preocupaciones y lo lleven a disfrutar de las posibilidades de descanso absoluto que le brinda pasar sus vacaciones en la isla más feliz del mundo.

Un restaurante

White Modern Cuisine: bajo la mirada del chef Urvin Croes, conocido como uno de los máximos innovadores de la cocina caribeña, su propuesta pasa por una alta cocina arubiana a partir de la fusión entre sabores locales e internacionales, que en el caso de este restaurante –pues tiene otro llamado Kitchen Table, donde se sirven platos propios del Caribe–, combina la comida local con la asiática en una carta de ocho entradas, igual cantidad de platos fuertes y cuatro postres. Recomendación: steak basket, lomo de res angus, con papas fritas, salsa de champiñones de la isla y otros vegetales.

Un bar

Sopranos Piano Bar: informal, con un pianista de jazz en vivo y una carta de coctelería que incluye tequilas, margaritas y clásicos como el cosmopolitan. Es un lugar refrescante y lleno de vida que le hace honor a su lema “Let’s have fun”. El trago más pedido es el Bada Bing Martini, elaborado con vodka, peach schnapps (aguardiente de melocotón), jugo de Passoa (licor de frutas) y jugo de piña.

Una tienda

T.H. Palm & Company: aquí puede hallar desde ropa de lujo hasta informal para usar en la isla. Zapatos, bolsos, cinturones, joyas, regalos y sombreros para hombre y para mujer son algunas de las alternativas. Si en cambio prefiere un lugar donde estén grandes marcas como Montblanc, Salvatore Ferragamo o Victoria’s Secret, puede encontrarlas en Palm Bach Mall.

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