Valencia: una ciudad en la que coexisten el pasado y el futuro

La tercera ciudad más poblada de España agrupa espacios arquitectónicos góticos y futuristas que lo harán saltar en el tiempo.

Al completarse trece horas sobrevolando el Océano Atlántico, el piloto por fin anuncia que estamos a punto de aterrizar. Veo a través de la ventana la ciudad que me acogerá los próximos seis meses. A primera vista, lo que más llama mi atención es un conjunto de estructuras blancas y plateadas que están bordeadas por una piscina azul. Se trata de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, una de las construcciones de arquitectura contemporánea más imponentes del mundo.

Lo primero que hice al llegar a Valencia fue dejar mis maletas y seguir el recorrido a pie que el GPS trazaba hacia la ciudad futurista. Después de caminar en medio de calles desconocidas y de tomar fotos en cada esquina, divisé a lo lejos mi destino. Estar frente a esta construcción me hizo sentir en un escenario de otro mundo.

Como su nombre lo indica, la Ciudad de las Artes y las Ciencias, es un espacio que fusiona la cultura, el arte y la ciencia. Este complejo arquitectónico, inaugurado el 16 de abril de 1998, fue diseñado por el arquitecto Santiago Calatrava que recibió por esta construcción el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1999.

Para recorrer de punta a punta el lugar se requieren al menos tres días. La ‘Ciudad’ está conformada por seis espacios con diseños vanguardistas y poco convencionales. Uno de los lugares más emblemáticos es el Hemisféric (en dialecto valenciano), una sala de cine y planetario con forma de ojo. Al lado está el Museo de las Ciencias, una estructura inspirada en el esqueleto de un dinosaurio.

L’Umbracle, por otra parte, es la columna vertebral de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Es un jardín lleno de palmeras que durante la noche se transforma en la mejor discoteca de la ciudad. A pocos metros se encuentra el Oceanogràfic, el acuario más grande de Europa. Para completar el grupo de seis, están el Palacio de Artes Reina Sofía, dedicado a la ópera, y el Ágora, un espacio multifuncional en el que se llevan a cabo eventos culturales todo el año.

La faceta medieval

Después de recorrer el lado futurista de la ciudad, me devolví al pasado. A pocos kilómetros hay un espacio mágico, el paraíso de la arquitectura gótica. El casco antiguo de la ciudad se caracteriza por tener escenarios del medioevo. Por ejemplo en Peñíscola, un municipio cercano a Valencia, se grabaron algunas escenas de Game of Thrones. El Castillo Papa Luna fue protagonista en ‘The red woman’, el primer capítulo de la sexta temporada. Como se ve en la serie, la ciudad histórica es un escenario fantástico ideal para recrear historias de doncellas y caballeros.

Quien visita Valencia no puede perderse una de las doce puertas que custodiaban la antigua muralla cristiana de la ciudad, Las Torres de Serranos. Siempre que pasaba por ahí imaginaba la misma historia fantástica: una princesa atrapada en lo alto de la torre pidiendo desesperadamente que un caballero la rescate. Desde ese mirador se puede apreciar uno de los mejores panoramas de la ciudad.

Durante la cuaresma, del 14 al 19 de marzo, se celebra en las Torres la fiesta más importante de Valencia: Las Fallas. Este evento se realiza sin falta desde el siglo XVII, en honor a San José y a su oficio de carpintero. La ‘fiesta fallera’ consiste en quemar estructuras de madera de hasta 30 metros de altura que representan distintos temas de la actualidad. En 2017, una de las esculturas más famosas fue la de Donald Trump. Para los valencianos quemar más de 300 esculturas anualmente es un rito que simboliza la purificación y la llegada de la primavera.

El 30 de noviembre de 2016 la Unesco declaró Las Fallas como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Esa noche estuve entre el público, todos estaban felices porque habían recibido la mejor noticia. Entonaban su himno en dialecto valenciano, aunque es similar al español, fue difícil comprender lo que una multitud eufórica cantaba. En medio de fuegos pirotécnicos se clausuró el evento. Prendieron fuego a la ‘Falla Patrimoni’, una estructura de 13 metros que se consumió ante cientos de espectadores.

La mejor paella del mundo

El 8 de marzo de 1992 Manuel Velarte y Antonio Galbis, dos de los cocineros más famosos de Valencia, batieron el Guiness Record preparando la paella más grande del mundo. El plato, que tenía 20 metros de diámetro, 1.70 metros de altura y pesaba 30 toneladas, fue preparado para un público de 100.000. Sin embargo, Velarte y Galbis batieron su propio record mundial en 2001, realizando junto con ochenta cocineros una paella más grande en Madrid para 110.000 personas.

No se deje engañar, la auténtica paella valenciana debe llevar diez ingredientes fundamentales: agua, arroz, aceite de oliva, conejo, sal, pollo, tomate, judías verdes y blancas, y azafrán. Sin embargo, en algunas regiones de la Comunidad añaden pimentón, caracoles o romero. Como la ciudad es rica en cítricos, el último toque del plato es el limón. Lo ideal es acompañarla siempre con una copa de sangría.

Aunque la ciudad ofrece un sinnúmero de opciones, los mejores restaurantes están en la Playa de la Malvarrosa. Por ejemplo, en ‘El Cabanyal’ y ‘Vlue Arribar’ podrá degustar un buen plato de paella con vista al Mar Mediterráneo.

Articulos Relacionados

  • Mercedes Salazar lanza una colección de brazaletes inspirados en la Mujer Maravilla
  • Detrás de la portada: Adriana Arboleda
  • El playlist de Juan Felipe Samper
  • Así se ve la Tierra desde el espacio en 2017