Cinco hoteles solo para millonarios

Estos hoteles londinenses se precian de combinar la tradición británica con el pináculo del lujo, donde exceso y extravagancia van de la mano de la sofisticación. Una suite real desde 52 millones de pesos por noche, un facial con diamantes, restaurantes con estrellas Michelin y el mejor bar del mundo son solo algunos de sus atractivos.

Es mínimo el porcentaje de personas en el mundo que podrían pagar 14.400 libras esterlinas ($ 52 millones) por una noche en un hotel. Sin embargo, para los huéspedes del Savoy es un precio razonable para acceder a la suite real de este icónico lugar, fundado en 1889 sobre la orilla norte del río Támesis, donde se hospedan líderes mundiales, miembros de la realeza y leyendas del cine. Por esta suma pernoctan en un lujoso “apartamento” con una panorámica –que incluye el Parlamento y los siete puentes de Londres– donde el concepto de la decoración, a cargo de prestigiosos arquitectos y diseñadores, es hacer sentir al visitante como en casa –según los estándares de quien paga ese precio–.

Cuenta con una amplia zona social, habitación con una cama con dosel, en la que cada resorte del colchón hecho a mano está recubierto con cachemir, un vestier con clósets de cedro, un bar y una cocina para quienes viajen con su chef. Además de un mayordomo 24 horas, y un Rolls-Royce con chofer a su disposición. Por un precio adicional puede contar con un séquito que incluye: chef, barman, terapeuta, personal shopper, peluquero y maquillador.

Fotos cortesía Savoy: 1.La entrada al Savoy, propiedad del príncipe saudí Alwaleed bin Talal. 2. Este hotel tiene uno de los mejores spa de Europa. 3. La suite real, con vista al Támesis.

Esta suite, inaugurada el año pasado como parte de la renovación del Savoy, propiedad del príncipe saudí Alwaleed bin Talal, hace parte de la apuesta de los hoteles más lujosos de Londres, como The Dorchester, The Berkeley, Claridges y el Connaught, para satisfacer los deseos de sus excéntricos clientes.

Años atrás, cuando la crisis afectó a Europa, el sector de lujo supo que tendría que actualizar sus instalaciones sin perder la grandeza de su tradición, haciéndolas más atractivas para clientes que están acostumbrados a lo mejor y que están dispuestos a pagar por ello. Una de las cosas que descubrieron en el proceso fue que el nivel de exigencia de su público objetivo –magnates rusos, jeques árabes, multimillonarios y miembros de las casas reales– son muy diferentes a los de un turista común. En muchos casos, personalidades de alto perfil, con esquemas de seguridad complejos y una obsesión por mantener su privacidad –los empleados de estos lugares deben firmar restrictivos contratos de confidencialidad–, prefieren no exponerse, y si es posible, no salir.

Fotos cortesía Savoy: 1. El vestier tiene closets de cedro. 2. La suite tiene un bar y si el huésped los solicita, un barman. 3.La idea es que el cliente se sienta como en casa.

Por eso, hoteles como el Savoy, que recibió una calificación de cinco estrellas por parte de la Forbes Travel Guide 2016, se convirtieron en oasis dentro de la ciudad, donde los huéspedes pueden acceder a los mejores restaurantes, bares y spa, en un solo lugar y con la garantía de un servicio impecable. Así mismo, crean una barrera entre quienes pueden darse estos lujos y quienes no podrían soñar con acceder a ellos.

Según un artículo del periódico británico The Guardian, un empleado del Dorchester comentó que un huésped de Catar tomó tres habitaciones grandes y contrató un chef privado durante su estadía, pagando más de 40.000 libras (más de $ 140 millones) por noche, por la comodidad de no tener que salir de allí. En ese mismo lugar llevó a cabo sus reuniones. En estas esferas es común encontrar huéspedes que llegan con más de 70 personas y toman pisos enteros por temporadas, en habitaciones cuyos precios empiezan desde 800 libras la noche (alrededor de $ 2,5 millones).

Gastronomía de primer nivel

Fotos cortesía The Dorchester:1. El Grill, conserva detalles de los años treinta. 2. Las habitaciones tienen un diseño clásico y tradicional. 3. Todas las suites son diferentes 4. Terraza con vista a la ciudad.

Uno de los rubros donde más compiten es el de la oferta gastronómica, invitando a reconocidos chefs a poner sus restaurantes allí. Por ejemplo el Dorchester, en el corazón de Mayfair, propiedad del sultán de Brunei, tiene en sus instalaciones Alain Ducasse at The Dorchester, con tres estrellas Michelin. Especializado en cocina francesa contemporánea, el menú degustación, compuesto por siete platos, como cangrejo de Dorset con apio y caviar, venado con chirivía y maní, y escallops pescados a mano con coliflor gratinada, tiene un costo de 140 libras ($ 500.000).

Cuenta también con The Grill, fundado en 1931 y reinaugurado en 2014. Su diseño estuvo a cargo del arquitecto Bruno Moinard. Es una propuesta atemporal, que conserva las puertas doradas y cielorrasos originales de los años treinta, combinándolos con colores cálidos y materiales naturales. Un lugar con un ambiente maravilloso, para disfrutar de platos de la gastronomía británica moderna.

Este histórico hotel, donde el príncipe Felipe celebró su despedida de soltero antes de casarse con la reina Isabel II, es famoso también por The Promenade, uno de los lugares de reunión predilecto por los poderosos desde los años treinta. Recientemente renovado por el arquitecto francés Thierry Despont, este espacio acoge a los invitados con cortinas de seda coral, columnas y pisos de mármol, y espejos con marcos de oro.

Los sofás con cojines de pluma de ganso y espaldares altos garantizan la privacidad de sus ocupantes, que pueden hacer millonarios negocios, tomar el té o disfrutar de un martini, la especialidad del bar, pues están preparados con una amplia selección de vodkas –más de 37 marcas desde Polonia hasta Nueva Zelanda–. No es raro que acompañen sus cocteles con una porción de 50 gramos de caviar de beluga, que cuesta 770 libras esterlinas (alrededor de $ 2.800.000).

Fotos cortesía Claridges: 1. El imponente hall principal. 2. El servicio a la habitación. 3. Queso Winslade con corazones de pato. 4. El estilo Art Deco se mantiene en las habitaciones.

Por su parte, Claridges, con más de un siglo de tradición, cuenta entre sus encantos con habitaciones decoradas por la diseñadora de moda Diane Von Furstenberg, la presencia de David Downton, un artista en residencia que ilustra las caras de los huéspedes más famosos, y ofrece uno de los mejores servicios de té en Inglaterra. Tiene un menú con más de veinte variedades, elegidas por Henrietta Lovell, de la Rare Tea Company, quien ha recorrido el planeta para reunir una exquisita selección de productores pequeños y poco conocidos, de lugares como China, Sri Lanka, África e India.

Lovell, además, ha trabajado de la mano del chef Martyn Nail, para crear una variedad de scones, sándwiches y bizcochos, de acuerdo con los sabores y aromas de los tés. Tomar parte de este tradicional ritual británico, tiene un costo de 58 libras esterlinas ($208.000) y si decide acompañarlo con una copa de champaña Laurent Perrier, cuesta diez libras más.

No muy lejos de allí está el Connaught, que mezcla el estilo contemporáneo con el clásico carácter inglés. La suite estrella de este lugar se llama The Apartment, y fue diseñada por el David Collins Studio, en una paleta de tonos sutiles como azules, lavandas y grises, que se enriquecen con acentos metálicos, cortinas de seda hechas a mano y artesanías. Está inspirada en el hogar de un coleccionista, donde conviven obras de arte especialmente comisionadas y piezas únicas de la literatura. Una de sus huéspedes más famosas es la actriz Gwyneth Paltrow, y la tarifa para quedarse aquí una noche comienza en 8.500 libras ($31 millones).

Fotos cortesía The Connaught: 1. El bar, donde se sirven los mejores cocteles. 2. Tarta de trufa negra. 3.La piscina del Spa Aman.

Sin embargo, el mayor atractivo de este hotel es el bar, que el año pasado recibió el premio al mejor bar de cocteles en el mundo, otorgado por el 10th Annual Spirited Awards en Nueva Orleans. Entre la innovadora mezcla de cocteles que ofrece, sobresalen los martinis. Como complemento gastronómico está el restaurante, con dos estrellas Michelin, a cargo de la francesa Hélène Darroze, la mejor chef del mundo en 2015. El menú con maridaje premium tiene un costo de 295 libras (alrededor de un millón de pesos) por persona.

Para los amantes de la moda, el Connaught tiene un acuerdo con las boutiques vecinas, y puede organizar que cuando llegue al hotel encuentre en el clóset un vestido de Lanvin, una chaqueta de Balenciaga o unos tacones de Christian Louboutin. Así mismo, junto con otros hoteles del Maybourne Hotel Group –Claridges y Berkeley– tienen una alianza con Burberry, a través de la cual sus huéspedes cuentan con gabardinas de esta casa británica para usar durante su estadía.

Fundado en 1972, en el sector de Knightsbridge, The Berkeley es el epítome del estilo contemporáneo chic. Recientemente se reveló el nuevo diseño de su entrada, a cargo de la firma de arquitectos Rogers Stirk Harbour + Partners. La propuesta se basa en un toldo de vidrio, que cambió por completo la fachada. Cubre también parte del legendario Blue Bar, que reabrió sus puertas el verano del año pasado, con un diseño de Robert Angell, pupilo del desaparecido David Collins, quien hizo la propuesta original.

Fotos cortesía The Berkeley: 1. La sala de una de las suites del hotel. 2. Blue Bar.

El menú del Blue Bar gira en torno a los colores y fue creado por el experto en mixología Rashid Ghuloom. Del tono del coctel depende su intensidad, empezando por el verde, pasando por el amarillo –cocteles con champaña– y terminando en rojo y azul. En cuanto a gastronomía, el Berkeley, se precia de tener el restaurante Marcus, con dos estrellas Michelin, a cargo del chef británico Marcus Wareing, donde el menú degustación tiene un costo de 120 libras ($ 450.000).

Sin embargo, a pesar de sus altos estándares, ninguno de estos lugares cesa en sus esfuerzos por superar las expectativas de sus clientes, que al final del día quieren vivir experiencias únicas. Por eso, otro de los puntos fuertes son los spa, con tratamientos creados a la medida, donde los huéspedes pueden dejar sus preocupaciones atrás.

Fotos cortesía The Berkeley: 1. La fachada con el toldo de vidrio diseñado por la firma Rogers Stirk Harbour . 2. Habitación con terraza y vista a los jardines. 3. Zonas húmedas y de spa.

El Dorchester, por ejemplo, se destaca por sus tratamientos faciales como el Rare Platinum, de La Prairie, que tiene una duración de 90 minutos y cuesta 270 libras esterlinas ($ 985.000); y el del Savoy, tiene una piscina de diez metros dentro de un imponente atrio, y se especializa en tratamientos antiedad. Su fórmula más solicitada es la colección de faciales con diamantes Natura Bissé.

En conclusión, la misión de estos establecimientos es hacer de los deseos de sus clientes, no solo una orden, sino una realidad. Ese es su negocio. Claro está que todo esto debe hacerse manteniendo el esplendor de épocas pasadas, pues este es uno de los principales encantos de la capital inglesa. Y si la inmensa mayoría, que jamás podrá acceder a este mundo de opulencia tiene curiosidad por vivirlo, puede darse una idea y pasar una noche a tomar un martini, por la módica suma de 30 libras ($ 100.000). Nunca se sabe quién estará en la mesa de al lado.

Articulos Relacionados

  • Una artista coreana fabrica cámaras vintage con papel
  • El artista que convierte los dibujos de sus hijos en obras de arte
  • Playlist para recibir el eclipse solar
  • Galería: así fue la restauración del Museo Colonial de Bogotá