Marruecos: un recorrido entre Fez y Marrakech

Consejos para disfrutar un intenso recorrido lleno de colores, olores y sabores exóticos por la ciudad medieval mejor preservada del mundo y la más cosmopolita de Marruecos.

Foto de apertura: Pieter Edelman

No hay una visita completa a Marruecos sin Fez. Esta es una de las ciudades imperiales que, literalmente, produce la sensación de regresar en el tiempo. Está situada entre los picos del medio Atlas y la zona montañosa del Rif, y se considera la ciudad medieval mejor preservada del mundo. Además, es el centro urbano más grande donde los carros no pueden entrar y los transeúntes deben compartir las pequeñas calles con los burros que cargan especias, mercancía y alimentos.

Uno de los planes imperdibles es visitar los mercados, con decenas de productos por descubrir. Foto: Brad Hammonds

Puede que genere ansiedad no saber cómo abordarla en medio de un entramado de más de diez mil callecitas que parecen un laberinto. Antigua y siendo el corazón artesanal, cultural y espiritual de este país, hay que permitirse perderse entre sus calles y descubrir la sorpresa que espera detrás de una puerta o un callejón.

Suba a una terraza, puede ser la del Riad Fes, pida un té de menta y contemple el paisaje. Los minaretes, de donde emanan los cantos que en realidad son llamados a la oración, lo transportarán a un lugar lejano y a otra época. Las llamadas al rezo que estructuran el día son cinco. De hecho, este número se repite en otras instancias: los pilares del islam son cinco: profesión de fe, oración, limosna, ayuno y peregrinación a la Meca, y cada barrio siempre tiene ese mismo número en instituciones: una escuela, una fuente, un horno comunal para el pan, una mezquita y un hamman.

El hotel Riad Fes combina un estilo arquitectónico tradicional con detalles modernos

Comience cruzando Bab Boujloud, la entrada principal a la Medina Fez el-Bali, y una de las doce puertas que la custodian. Desde sus arcos se puede divisar el minarete de la medersa Bou Inania. Las medersas eran escuelas o centros de estudios, y esta es la única en Fez que era escuela y mezquita a la vez. También es de los pocos centros religiosos que están abiertos a los que no son musulmanes. Fue construida entre 1351 y 1357 y restaurada posteriormente. Deténgase a mirar el arte de los mosaicos (zellij), los paneles finamente esculpidos en yeso y los frisos de madera de cedro, principales materiales usados por maestros y artistas para decorar mezquitas y medersas. Tenga en cuenta que el número cinco vuelve a aparecer en los colores de los mosaicos con sus respectivos significados: el blanco es pureza, el azul es el cielo, el amarillo es riqueza, el negro es profundidad y el verde es islam.

El lujoso hotel Sahrai es el lugar infalible para descansar y contemplar una increíble vista panorámica de la ciudad

No deje de visitar el Dar Al-Makhzen, el palacio real edificado en el siglo XVIII, a las afueras de la Medina; el maravilloso Museo Nejjarine de Arte y Oficios de la Madera, muy cerca de la plaza Seffarine. Los artesanos trabajan con bronce y latón, produciendo lámparas, objetos, bandejas y recipientes. Un consejo adicional: si el olfato es uno de sus sentidos más desarrollados, evite ir a la curtiduría Chouwara, pues el olor puede llegar a ser muy intenso. Pero si se atreve, le repartirán unas ramas de menta para contrarrestarlo y así podrá apreciar el oficio medieval que se mantiene vigente hoy en día.

El café Clock, famoso por sus hamburguesas de camello, se considera un sitio ideal para almorzar en la terraza

Después de caminar durante horas entre sitios de interés cultural y mercados, el apetito comienza a aparecer. El café Clock, famoso por sus hamburguesas de camello, es ideal para almorzar en su terraza. Pero si su interés consiste en adentrarse un poco más en la cultura gastronómica y los ingredientes de Marruecos, no dude en contactar a la periodista inglesa radicada en Fez, Tara Stevens, quien dicta clases de cocina en una entrañable casa llamada Dar Namir. Ella lo guiará por el mercado explicándole todo sobre especias, dátiles, frutas, panes, carnes y demás productos que definen la despensa marroquí. Después cocinarán juntos para luego sentarse a disfrutar del almuerzo en su casa, que de hecho se puede alquilar completa o por habitaciones.

FEZ

Dónde dormir
Riad Fes
www.riadfes.com
Hotel Sahrai
www.hotelsahrai.com

Clases de cocina
Dar Namir
www.darnamir.com/cook/

Dónde comer
Ruined Café
Café Clock
Dar Roumana

Qué ver
Museo de Nejjarine de Arte y Oficios de la Madera
Plaza de Seffarine
Medersa Attarine
Medersa Bou Inania

MARRAKECH: SIGUIENTE DESTINO

Esta es una de las ciudades más exóticas del norte de África, que mezcla tradición y modernidad. Para llegar hasta allá puede hacerlo en carro o tren. El tiempo en carro puede variar mucho, pero en tren serán siete horas.

En la atmósfera se percibe que es más liberal que otros lugares de Marruecos. Su ritmo puede parecer calmado con esos atardeceres mirando de frente al Atlas y su picos nevados y musicalizados por los llamados a los rezos de las mezquitas. Pero de noche, su centro neurálgico, la Plaza Jemaa El-Fna, marca el compás frenético, ese mismo que se vive de día en sus zocos –sus mercados tradicionales–.

El Palais Namaskar ofrece una impactante imagen de caminos entre espejos de agua y vegetación. Es uno de los más lujosos de Marrakech

No hay que resistirse a lo inevitable, saberse perdido por el laberinto de los zocos y sortear a los múltiples vendedores que ofrecen sus mercancías sin tregua. Pero si quiere descubrir de una manera más ordenada los secretos que encierra la Medina, no es mala idea contratar un guía en su hotel o riad –nunca los de la calle–.

Cuando la noche empieza a caer, la plaza Jemaa El-Fna cobra una vida inusitada y se convierte en un escenario de danza, teatro, encantadores de serpientes, juglares, animales y un comedor público donde puede probar las especialidades marroquíes. Tómese un jugo de naranja porque seguramente quedará grabado en su memoria gustativa. Suba a alguna de las terrazas que rodean la plaza para tener una vista que abarque más, pero no deje de recorrerla a pie para llenarse de la magia de este sitio declarado Patrimonio Mundial por la Unesco.

En Scarabeo Camp puede hacer glamping y pasar una noche con todas las comodidades

No olvide visitar lugares como el palacio de la Bahía, construido en el siglo XIX por el gran visir del sultán Abd-al Aziz Si Moussa y que es un testimonio arquitectónico. Aunque está vacío, sus patios, espacios y decoraciones en techos y paredes son de admirar. Después de visitarlo, diríjase por la calle Riad Zitoun Jdid, donde encontrará en el número 42 La Famille, un restaurante con un jardín y una boutique. Ideal para almorzar algo fresco en un lindo ambiente y salir con un souvenir artesanal que no encontrará fácilmente en los mercados. Otro de los sitios históricos que no puede dejar de visitar es la medersa Ben Youssef cuya construcción finalizó en 1565 y que alcanzó a albergar a 900 estudiantes. Además de ser la más importante es la más grande de Marruecos. Vuelva al zoco para seguir descubriendo sus caminos entramados.

No puede irse sin realizar un recorrido en camello por el desierto. Es un cliché que vale la pena vivir

En cierto punto sentirá que el pito de las motos retumba en los oídos, que el polvo de la calle lo envuelve y que el ajetreo de los estrechos callejones puede cansar. Nada mejor que regresar al hotel, muchos de ellos creados como un oasis lejos del mundanal ruido y así cambiar el pulso a uno más pausado. Palais Namaskar, de la prestigiosa colección Oetker, a las afueras de la ciudad, fue precisamente pensado para eso. La impactante puesta en escena de sus caminos en medio de espejos de agua y vegetación es la antesala del lujo que espera en las habitaciones. Muchos de los que se hospedan aquí vienen a disfrutar de este destino y les cuesta asomarse al mundo real.

Los jardines, el spa y excelentes restaurantes hacen del hotel La Mamounia uno de los míticos de Marrakech

Si lo que quiere es estar en el centro de todo, no dude en escoger La Mamounia, un hotel mítico de la ciudad. Si no tiene el privilegio de quedarse en alguna de sus habitaciones, no dude en comprar un pase para pasar el día en sus jardines, disfrutar del spa o comer en alguno de sus restaurantes.

El palacio de la Bahía fue construido en el siglo XIX por el gran visir del sultán Abd-al Aziz. Foto: George Rex

Para aquellos que quieren aproximarse a la experiencia del desierto y no cuentan con los cuatro días que supone la excursión, hay una magnífica solución a tan solo una hora desde Marrakech en las montañas de Agafay. El concepto de glamping cobra su significado en Scarabeo Camp. Son tiendas de campaña con todas las comodidades y decoradas con materiales y objetos marroquíes vintage y un espíritu zen. Afuera, emerge un paisaje que remite a terrenos lunares y varios escenarios que permiten contemplarlo. Por la noche se enciende la fogata, se reparten mantas y vino marroquí mientras se espera por la cena, que puede ser privada o compartida con los otros huéspedes.

Vuelva a Marrakech para seguir disfrutando de la mezcla entre glamur y exotismo. No fue gratuito que Winston Churchill, Yves Saint Laurent, y tantos artistas y cantantes se hayan dejado seducir por el encanto de la ciudad roja.

MARRAKECH

Dónde dormir
Palais Namaskar
www.palaisnamaskar.com
La Mamounia
www.mamounia.com

Dónde comer
Nomad
Al-Fassia
Le Jardin
Maison Arabe

Dónde comprar
Souk Cherifia
Boutique el Fenn
33 Majorelle
Max & Jan
Topolina
Mustapha Blaoui
Akbar Delights

Qué ver
Jardin Majorelle
Medersa Ben Youssef
Palacio Bahia
Museo Dar si Said
Los jardines de la Mamounia

Articulos Relacionados

  • Una artista coreana fabrica cámaras vintage con papel
  • El artista que convierte los dibujos de sus hijos en obras de arte
  • Playlist para recibir el eclipse solar
  • Galería: así fue la restauración del Museo Colonial de Bogotá