Tratado de culinaria para mujeres tristes, en temporada en el Teatro Nacional Fanny Mikey

El elenco de `Tratado de culinaria para mujeres tristes´ está conformado por Carolina Cuervo, Paula Estrada, Cecilia Navia, Ana María Sánchez y Diana Belmonte.

“El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana. Y al hacerse humana, habla y grita, llora y se desespera. El teatro necesita que los personajes que aparezcan en la escena lleven un traje de poesía y al mismo tiempo que se les vean los huesos, la sangre. Han de ser tan humanos, tan horrorosamente trágicos y ligados a la vida y al día con una fuerza tal, que muestren sus traiciones, que se aprecien sus olores y que salga a los labios toda la valentía de sus palabras llenas de amor o de ascos”, respondió Federico García Lorca en una entrevista que publicó el diario La Voz de Madrid en abril de 1936, cinco meses antes de que la Guerra Civil Española fusilara a Lorca.

Para describir la puesta en escena de `Tratado de culinaria para mujeres tristes´ es preciso citar al autor de ‘Bodas de sangre´. El elenco de cinco actrices, dirigido por Johan Velandia, encarna desde la verdad el texto escrito por Héctor Abad Faciolince. El libro, cuya primera edición salió impresa en 1997, no tiene género. Durante el Festival Internacional de las Letras Gutun-Zuria, en Bilbao, en 2013, Abad señaló que para él era una parodia de los libros de autoayuda, un intento de recrear unos consejos inútiles, literarios, más o menos serios, más o menos en broma, para la vida cotidiana.

Para llevar el libro a las tablas Velandia organizó un laboratorio de creación colectiva con las actrices Carolina Cuervo, Paula Estrada, Cecilia Navia, Ana María Sánchez y Diana Belmonte. No modificaron las palabras del autor, le apuntaron a un teatro didáctico al estilo de Bertolt Brecht y se dieron la licencia de salir de lo convencional. Aquí se rompe la cuarta pared de la que hablaba Konstantin Stanislawski, se le cuenta al público el contexto del Tratado y del escritor, y se le da el protagonismo a la literatura.

La estética general es discreta. Conserva la melancolía, le hace guiños a los años cincuenta, se burla de las chicas pin-up que tuvieron su auge durante la Segunda Guerra Mundial, cambia el símbolo sexual de la ama de casa estadounidense por un símbolo poético, pero no se queda ahí. La obra es anacrónica. En ella se encuentra “una visión de mujer colombiana de ahora, de antes y de siempre”, explica el director.

En el escenario se perciben referentes de la tragedia griega, escenas desquiciadas y de catarsis que evocan las angustias y el martirio de las hijas de Bernarda Alba, y ciertas influencias de Pina Bausch manifestadas en una coreografía que suscita y explota la emoción de las actrices. Es tan diversa como un sancocho –cocido que incluso aparece dentro de las recetas-. Hay monólogos de una Blanca Nieves desmitificada, de una soltera postmoderna que cuestiona el matrimonio, de una pastora religiosa que promueve el adulterio y escenas corales de campesinas que dinamizan y que llevan de matices y altibajos los 80 minutos de la función.

“Este es el género de la montaña rusa emocional. Es como esa bipolaridad humana de estar bien y triste al mismo tiempo. De estar triste y pararse a los cinco segundos. De estar bravo y aparentar que está feliz”, describe Belmonte. `Tratado de culinaria para mujeres tristes´ no es teatro sexista. Habla de la conducta del ser humano, de la convivencia, del histerismo, del complejo de fealdad, de la frigidez, de la impotencia, de los celos, de la tristeza, de la pobreza, del envejecimiento, de las inseguridades, de la soledad, de los conflictos internos y de otros sentimientos que afloran en todos los seres humanos.

www.teatronacional.co

En temporada hasta el 12 de octubre de 2017.

Funciones

Martes a jueves
8:30 p.m.

Teatro Nacional Fanny Mikey
Calle 71 No. 10-25
Teléfono 7957457
Bogotá

Articulos Relacionados

  • Vea las nuevas camisetas mundialistas con diseños ‘vintage’
  • Estas son las ciudades más amigables del mundo
  • Vea el tráiler de Phantom Thread, la película final de Daniel Day-Lewis
  • El arte está en todas partes: hasta en las fotos de paparazzi