‘Siempre tuve el sueño de empezar como mi padre, desde abajo’: Benito Cerati

El joven de 23 años carga sobre sus hombros el peso de ser el heredero de Gustavo Cerati y busca construir su carrera musical original.

Benito Cerati no está convencido de que su vocación musical sea heredada y trata de dejar claro en cada entrevista que no es un continuador de la obra de su progenitor. Si hubiera escogido una carrera lejos del arte, sus creaciones no estarían bajo la lupa invisible del público, pero se fue por la música, el camino más retador para un descendiente de una leyenda del rock.

Aún si se hubiese dedicado a la ingeniería, estaría en constante observación. Sobre sus hombros -y los de su hermana Lisa- pesa la responsabilidad de administrar el legado del legendario músico, quien les dejó a sus dos únicos descendientes su patrimonio, digno de una de las más grandes estrellas de América Latina. Por un lado, hay que administrar las finanzas, de lo cual se hace cargo su tía Laura y, por el otro, está la música, un asunto delicado, pues Soda Stereo es objeto de veneración en el continente y debe cuidarse con esmero.

A sus 23 años, el heredero hace lo posible por dedicarse a sí mismo, sin desagradecer los beneficios de ser hijo de su padre y dejar de celebrar su obra. Ahora mismo, su atención está dividida en dos asuntos. Está pendiente de Séptimo Día, el espectáculo del Cirque du soleil que requirió su visto bueno y será estrenado esta semana en Argentina, para visitar a lo largo de seis meses Perú, Chile, Colombia y México y, a la vez, Benito atiende la gira promocional de ‘Alien Head’, el álbum más reciente de su banda Zero Kill.

¿Se ha imaginado cómo sería su vida sin haber tenido la influencia musical de su padre?

Eso de los genes se dice mucho. Para mí, es coincidencia. No es herencia de genes. Me parece que el amor por la música sí pudo haber sido impulsado, pero si al niño no le gusta, no hay forma. Hay muchos ejemplos de hijos de músicos que terminan empresarios o dedicados a otro tipo de arte. A mi viejo le gustaba la música, a mí también, casualmente. Obviamente en mi casa siempre hubo música y por eso tenemos una totalidad de admiración por muchos músicos. Mi hermana también es muy musical y creo que tiene que ver con una cosa de querer crear, que todos queremos crear en algún punto pero no necesariamente tiene que ser música.

Pero, si tenía claro que lo suyo era la música, ¿por qué empezó a estudiar antropología?

La música siempre marcó mi vida por completo, pero sentía que para completarme como ser necesitaba lo que me daba la escuela. Podía irme para arriba pero me decía ‘bajá’ porque en el futuro vas a tener que vivir acá, no en la luna. Soy muy cultural, me encanta viajar, conocer, ver cosas distintas. Es tan diverso el mundo y a la vez somos tan parecidos. Todos esos pensamientos me dieron ganas de estudiar eso… soy muy fan de la historia y de tratar de entender cómo llegamos hasta acá, nuestra psicología, el comportamiento y la sociedad, y sentí que la antropología me contaba todo eso.

Entiendo que fue en la Universidad de Buenos Aires. No recuerdo escuchar de hijos de personalidades en universidad pública…

Mis papás me mandaron a colegio privado, un lugar con mucha protección, reducido, al que va cierta gente con cierto poder adquisitivo. No ves diversidad, sino algo muy limitado. Yo sentí que nunca encajaba ahí. En la Facultad fue distinto. Fue encontrarme conmigo y encontrar al resto y hacer amigos de distinta índole. No solamente fue la enseñanza de los profesores que me enriqueció, sino la gente.

¿Qué le enseñó la gente?

Que uno se preocupa por unas cosas y cuando ve lo que está pasando en el mundo empieza a darles su verdadera dimensión. También eres chico y piensas que tu problema es el mayor problema del planeta y crees que eres el que peor la está pasando. Y de repente te abres y te das cuenta de que no. Es un proceso de madurar. Menos mal tomé ese paso. Podría haber seguido en otra facultad equis mucho más elitista, pero yo no me aguantaba más toda esa cosa, era muy superficial en un punto. No me la creía mucho.

¿Y de dónde surge esa necesidad de salirse de esa zona privilegiada? ¿Curiosidad?

Mi madre venía de una familia acomodada, pero mi padre no. A él, obviamente, con todo su laburo, le fue súper bien. Él fue más desde abajo, de lo real, y yo siempre tuve también ese sueño de querer empezar desde abajo, algo más real en ese sentido. Yo busco la forma de poder vivirlo todo, de no quedarme achanchado. Quiero encontrar desafíos, la forma de poder superarme y vivir la vida como corresponde. No es auto flagelación, pero quiero esperar la vida como es. Cuando es todo fácil es aburrido.

Hablemos de la herencia artística ¿Cuál es ese grupo que le mostró su padre y se convirtió en una influencia musical?

Primal Scream, obviamente mi padre lo escuchó mucho y fue una influencia, pero fue mi mamá más adelante la que me ayudó a redescubrir el álbum Screamadelica. Me revolvió mi niñez y no sé si es por eso o porque realmente me gusta, es una de mis bandas favoritas ahora. También ha habido descubrimientos propios. Nine inch nails fue de casualidad, Damon Albarn, Gorillaz y… Bowie, que sí fue por mi viejo.

Y en ese ambiente musical, ¿Cuál es el primer instrumento con el que tuvo contacto?

Lo primero que recuerdo es la máquina de ritmos. Seguramente me daban eso de chico porque era lo que menos se podía romper. La guitarra podía partirse. Eso me hizo entrar mucho en la parte tecnológica de la música. Eran los noventa y jugué con eso. Luego fue la guitarra y luego el piano, como el instrumento en el que más versatilidad tengo. La tecnología, los sintetizadores y todo eso son mi base, pero últimamente estoy mucho más orgánico. Mi segundo disco se diferencia de primero porque éste está todo compuesto en el piano. El primero fue todo máquinas, con el collage de sonido y creación de atmósferas.

Desde pequeños, los Illya Kuryaki estuvieron con grandes músicos argentinos y algunos de ellos impulsaron su carrera. Se imagina uno lo mismo en el caso Cerati…

Todas esas personas, la verdad es que no han venido a mí a enseñarme. Es más por yo escuchar su música. No tuve profesores y mucho de mi aprendizaje fue por mí mismo o viendo por ahí cómo se trabajaba en algún lado e imitando. Te puedo decir que la música de Charly (García) me ha enseñado una sensibilidad por lo melódico, que mi viejo también tenía. Muchos de los artistas acá han sido muy melódicos, como Spinetta, y han sabido de experimentación musical. Es eso de no perder esa cosa pop que es el arreglo y la melodía linda y agradable sin descuidar experimentación. Creo que por ahí voy, me gusta esa sensibilidad pop que tienen algunas canciones, pero que a la vez haya disonancias y cosas así en la música. Creo que eso es lo que más absorbí de los grandes que hay acá. Tienen eso claro y por eso les fue tan bien.

Algunos artistas dicen que sus mejores letras es como si las hubieran canalizado de un lugar superior. También su padre decía que le gustaba menos escribir que hacer música porque era bajar a la tierra y no le gustaba mucho bajar. ¿De dónde crees que viene su inspiración?

Yo creo que hay energías espirituales y terrenales. Que salen de abajo y no solo de arriba. Triptour, mi primer disco, viene mucho de arriba. Eran como frases que se disparaban y escribía sin dudar y no necesariamente tenían que tener una correlación o un tema en específico. Lo que se me venía a la cabeza lo escribía, lo cantaba y era una energía que venía de arriba, del costado o de no sé dónde. Iba más por el subconsciente y dejar hablar la parte interna mía. Se ve la angustia de ese momento. Yo la leo así, pero tenía esa cosa voladora, de sueños, las letras de las canciones eran esas. Abres una puerta, estás en el Océano Pacífico, caminas dos pasos, estás en el desierto. Era como inconexo todo y el segundo disco es totalmente lo contrario. De estar plantado, de hablar de cosas en específico, otro método de composición que había intentado poco y creo que es el que más me identifica. Por eso estoy tan contento con este disco.

Su mismo padre resaltó que su inclinación a la pluma era mayor que la de él a la misma edad y por eso su participación en sus álbumes. ¿Cuál es la historia con el tema Adiós del álbum Ahí Vamos?

Cuando la escribí realmente no tenía ni idea de lo que estaba hablando. Tenía 12 años y, realmente, sobre lo que yo escribía -para desmitificar la situación- mi viejo tenía un concepto en mente que no me dijo en su momento. Me hizo escribir lo que yo pensaba que podía ir en la canción y me lo daba ya con la melodía balbuceada, no con letras sino bla bla bla y yo escribía lo que pensaba que podría estar diciendo, no con un sentido coherente. Pero me acuerdo que era yo a escribir las notas del computador y escribir lo que se me venía a la cabeza. Bajaba al living y él subía a leer y anotaba todo y después eligió las frases que más le gustaban que iban con la idea que él ya tenía. La idea es de él, por mucho yo apunté frases que funcionaban, lindas, y punto.

¿Y en Fuerza Natural?

Fuerza Natural fue distinto. Yo ya era más grande. De hecho, el título Fuerza Natural fue una sugerencia mía para ese tema, que antes se llamaba Fiesta, y el tema decía ‘es toda una fiesta’. En la canción, en un momento dice ‘Fuerza Natural’. Yo lo escuché ahí, escuché esa frase y la escribí y le dije “mirá ¿qué te parece que diga ésto?” Y le gustó, le gustó como tema de disco y al final terminó llamando así al disco y luego a la gira. Fue súper importante para mí eso. Más importante que ‘Adiós’. Fue llegar tan lejos y muy importante el aportar el título del disco.

Ese proyecto se pudo terminar, pero hay otros inconclusos. Hace más de un año venía publicando unos covers de David Bowie. ¿Qué pasó con eso?

Tuve un emprendimiento de llamar 28 artistas y hacer canciones de Bowie, una cantidad de discos, una por disco. Tres canciones, todos los artistas avisados diciendo que sí, todo genial y me embarqué en eso. Justo me metí a grabar el disco nuevo y no pude hacer todo, no tuve tiempo, más la vida. Por suerte, cuando lo saqué avisé que esto podría tardar años en concretarse. No hay demanda y cuando esté más tranquilo lo retomaré.

¿Y el tributo a Michael Jackson?

Se terminó. En realidad nunca quisimos que la gente lo supiera. Yo venía haciendo discos caseros y este iba a ser uno más. Yo no me acuerdo por qué de repente apareció ‘el hijo de Gustavo va a hacer un disco de covers’. Sí lo estábamos trabajando en el estudio de mi papá con él, pero no era más que para hacer su cumpleaños en dos meses, supongo, y luego estábamos terminándolo como para sacarlo en mi cumpleaños y repartírselo a la gente que asistía y eso era todo. Sí quedó inconcluso, pero solo lo escuchó el círculo de íntimos que era lo que queríamos que sucediera, debido a que alguna gente quería saber de eso, con mi hermana publicamos unas canciones. Como eso fue algo de chiquitos, prefiero que la gente no lo escuche sino que escuche lo que hago en el momento. Igual, soy muy de inconcluir.

Pero concluyó su segundo disco. ¿En qué cambió Alien Head respecto a Triptour?

En lo creativo, en cuanto a composición cambió mucho. Mi forma de escribir es mucho más directa, no tan etérea o imaginativa. Basada en experiencias, en cosas que observo del mundo que me rodea. Los dos discos son muy personales, pero el primero es más personal del lado angustiante, yo cuando estoy mal y, en cambio, en éste muestro mi lado de diversión, de estar pasándolo bien. Hablando de desamor y cosas que nunca había hecho antes. Por más de que la tapa sea negra, es mucho más lumínico que el anterior. Me divertí mucho haciéndolo.

En el disco se nota la influencia de los 90 y su propio recorrido por la historia del rock…

Tuve una época entre el Triptour y el Alien Head en la que hubo como un disco que no se hizo, 13 o 14 canciones que las deseché todas y empecé desde cero a componer y eran todas tipo industrial, todo. La gente que las escuchaba me decía que dejara de gritar. Entonces, decidí volver a algo más calmo, más atmosférico, y le agregué cada tanto una cosa más histérica.

Ya que lo mencionó anteriormente, se nota algo de Nine Inch Nails en el tema ‘El final de una relación normal’…

Fue bastante distinto al resto del disco. Salió natural. Sin sentarme en el piano o decir qué progresión quiero ahora y qué quiero hacer con esta canción. Las otras eran progresiones que yo juntaba y escogía una estrofa o estribillo, era más o menos como era todo el disco. Esta tiene más estructura y por eso lo elegimos como tema de lanzamiento. El disco tiene mucho de calma y algo frenético y ese tema junta esas dos caras, las del Alien Head.

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