“Por dignidad, no haría nada con reguetón”: Totó la Momposina

La cantaora colombiana habló con Diners. Se presentará en el festival Estéreo Picnic de 2017.

‘4 babys’, lo nuevo de Maluma, es un virus que se contagia con millones de reproducciones gracias al escándalo de las firmas en Change.org y las declaraciones de unos y otros. Una actitud por lo demás ingenua, pues el reguetón es como Donald Trump: mientras más lo denuncien, mejor le va. ¡Hasta lo comparan con John Lennon!

Es un despropósito rasgarse las vestiduras por rimas predecibles que son mero dirty talk; frases que solo se dicen al oído. Sin embargo, susurradas en una canción popular, se convierten en una especie de porno sonoro para adolescentes que hace ver cool al machismo más guarro y violento, y prometen un ‘lado sexy’ y sin remordimientos de la infidelidad, el maltrato y el engaño. Si esas palabras no se escribieran todos los días en titulares de prensa como el motivo de agresiones y muertes, hasta Maluma y su pandilla pasarían desapercibidos. Pero, cuando el tipo es una máquina imparable de hacer plata, ¿a quién le importa?

Por fortuna hay artistas de leyenda como Totó la Momposina, que jamás aceptarían, “por dignidad”, una colaboración oportunista con algún reguetonero reciclado o títere de disquera. “Si me llaman a hacer reguetón yo no hago nada de eso. Por dignidad no lo puedo hacer. Y no es que me moleste, es que esas sonorizaciones que emana llevan a los muchachos a la promiscuidad”, aunque aclara que “hay personas que les gusta y yo no soy quién para criticar esas cosas”.

A sus 76 años, con una carrera y una influencia cultural irrepetible, la ‘hembra coqueta’ no podría sino ser selectiva en términos de abrirle a cualquiera su alma, que no es otra que la que de la música ‘ancestral’ colombiana, “creación de Dios, no mía”, afirma ella misma.

Al momento de esta entrevista, sin embargo, Totó no sabía con quién compartirá tarima en Estéreo Picnic (EP), el festival más importante del primer semestre de 2017 en Bogotá. “No, no los conozco”, me dijo, pero destacó el trabajo de los colombianos Canalón de Timbiquí y su mezcla de ritmos afropacíficos. (No confundirlos con Herencia de Timbiquí, quienes tocaron allí el año pasado).

Pero Totó, así lo ignore, será la artista colombiana de más recorrido en la historia de ese evento, fundado en 2010, cuando haga su ritual en vivo de música originaria, llena de tambora, gaita y mestizaje en el mismo escenario en el que Ritchie Hawtin -leyenda del techno de Detroit-, Gus Gus, e incluso Deadmau5, contrastarán con un arsenal “blanco” de electrónica futurista e EDM. (Si esa tarima no es la ‘modernidad líquida’ en pasta, apague y vámonos).

Al preguntarle sobre esa presentación histórica, que será mágica sin duda, Totó suelta, con ese ‘Caribe’ que la caracteriza, una anécdota de cómo se enteró sobre el EP: “Un conductor de van me explicó que ahorraba todo el año para poder pagar la boleta”. Lo dijo porque, a razón de su reciente gira por eventos regionales, folclóricos y más modestos, le insinué que si no conocía al EP, este no era nada como esos eventos pequeños, pues es un “festival de ricos”.

“¡Pero si los ricos ya comen tamal!”, respondió entre burlas. Luego se puso seria y me ‘cantaletió’. “Mire, si nos han aceptado durante años en Europa, en Francia, en las calles de las ciudades del mundo, como no nos van a aceptar los propios colombianos que van al EP”, (…) “así no les enseñen de ritmos ancestrales en el colegio”. Y dijo, entre risas, “colombiano come colombiana”.

Dudo que a alguien de su recorrido (desde cuando llegó desplazada por la violencia a la Bogotá intolerante de los años 50, pasando por sus presentaciones en el metro de París y la ceremonia del Nobel de García Márquez, hasta sus discos con Peter Gabriel) Totó le ponga atención a detalles de “clase”. Por eso no tiene nada especialmente planeado para el EP, confiesa, y llegará al festival con lo mismo que siempre hace con sus músicos: “llevar la bandera de Colombia con los sonidos ancestrales, que no tienen pieza mala”.

Esto, a diferencia de las creaciones de músicos colombianos que son poco originales, “que imitan mucho”, uno de los vicios que, me dijo, le duele de las nuevas generaciones.

Sin embargo, valora propuestas como la que hizo con los raperos Crew Peligrosos de Medellín, y otras como la del rockero bogotano Alfonso Espriella, con quien grabó una versión de ‘El pescador, que erizó a Rock Al Parque 2014 por su reinvención pesada y oscura de la cadencia de la cumbia.

Aunque no reveló más experimentos como estos, orientados a los jóvenes, dejó la puerta abierta con músicos foráneos: “En todas partes del mundo hay pescadores, en todos hay cielo y estrellas, la música es universal”.

Así es Totó, una figura que invoca lo sagrado en cada frase y que trasciende cada vez que habla de su labor artística. ¿Pero ese lado, que a veces parece un discurso repetido, va más allá?

Quise comprobarlo preguntándole sobre los sucesos políticos y musicales que tienen al 2016 con la peor fama del mundo, que confiesa, sí, la han dejado “asustada”: Colombia rechazó el proceso de paz, Trump ganó con un discurso de odio la presidencia de Estados Unidos, y David Bowie, Leonard Cohen, Gato Barbieri y Keith Emerson, aun siendo inmortales, fallecieron.

Al respecto, solo tiene palabras de reconciliación y pide por la paz de Colombia. “Hay que volver a la República”, dice, “donde se pueda cultivar el campo”. Parece una patriota, y como no, si es casi un símbolo patrio.

Totó pertenece a un bando al que solo ingresan los grandes. Es allí donde ella, el personaje irrepetible de nuestra mezcla, no cae en lo sombrío y se ríe de la desgracia. Como buena costeña, transmite calma, pero tiene un carácter fuerte.

Aún así, explica que se entrega al pueblo en cada concierto “sin ninguna intención de protagonismo propio”; se lo da todo a la tradición y cultura ‘ancestral’ que representa con ritmos y versos.

¿Falsa modestia? Quién sabe. Lo que queda claro es que es mamagallista e irreverente cuando habla de temas menos sublimes y elevados. A la pregunta en falso sobre “los ricos del EP”, también me dijo: fresco, mijo, que ellos también comen arepa e’ huevo”.

No se la pierda en vivo. Véala en Estéreo Picnic el sábado 25 de marzo de 2017.


Totó la Momposina es cantaora, compositora e intérprete de cumbia, bullerengue y otros estilos musicales autóctonos de Colombia. Nacida en Talaigua Nuevo, Bolívar, el 1 de agosto de 1940, ha hecho una carrera musical desde los años 50, y es reconocida en el mundo entero por canciones inmortales y versiones de clásicos como ‘Yo me llamo cumbia’, ‘El pescador’, ‘Prende la vela’ y ‘La candela viva’.

Articulos Relacionados

  • Vea a Seis Peatones en la Terraza Diners
  • Así se vivió la Terraza Diners con Estéreo Picnic 2017
  • Carolina Cuervo le contó a Diners las canciones de su vida
  • Las frases misóginas de Donald Trump ahora son publicidad de los años 50