4 grandes casos de plagio comprobado en la industria musical

Sam Smith, Pharrel Williams y Michael Jackson son algunos de los que han tenido que pagar al comprobarse el parecido entre algunas de sus canciones y las de otros compositores.

El mundo del rock estuvo en vilo. La idea de que Starway to Heaven, la mejor canción de la historia para la revista especializada Classic Rock y la que según Guitar World tiene el mejor solo de guitarra, fuera un plagio y no una obra legendaria de Led Zeppelin, atacaba directamente el corazón de los auténticos fans del rock.

Una demanda presentada por Michael Skidmore, representante legal de los derechos de autor del fallecido Randy California, miembro de la banda Spirit, argumentó que Robert Plant y Jimmy Page se basaron en la canción “Taurus”, de Spirit, para componer la progresión musical del comienzo de Starway to heaven.

Stairway to heaven: (Led Zeppelin)

Skidmore dijo que la copia pudo hacerse cuando ambas bandas realizaron una gira entre 1968 y 1969. Led Zeppelin (disuelta en 1980 con algunos reencuentros esporádicos posteriores, como en 2007), se defendió diciendo que California era un compositor al que se le pagaba por ceder sus composiciones. El juez que recibió el caso le dio el beneficio de la duda a Skidmore al someter la decisión de si hubo plagio o no a la opinión de un jurado.

Todo se puso en su lugar el pasado 23 de junio, cuando el jurado determinó que no hubo plagio. “No es intrínsecamente similar”, registró la BBC sobre el argumento que usó el jurado. Además, los abogados argumentaron que la secuencia de acordes por los que acusaba Skidmore se usan hace 300 años, en distintas formas. Si bien tal argumento le quita algo de majestuosidad a la canción, por lo menos sirvió para evitar pagar millonarias multas.

Taurus (Spirit)

Otros artistas no han tenido la misma fortuna. Sus canciones fueron demandadas y algunos, aunque en esencia no se les haya condenado por violar el derecho de autor, sí han tenido que lograr acuerdos con los demandantes. Eso le sucedió a Sam Smith en 2015, por la canción Stay With Me.

Tom Petty, de la banda Tom Petty And The Heartbreakers, acusó a Smith de haber copiado la canción I won’t back down, de 1989. El proceso duró varios meses y el tema perduró hasta la entrega de los Premios Grammy del año pasado, donde el británico consiguió 4, entre ellos mejor canción, precisamente por Stay With Me.

Finalmente se conoció que Smith había llegado a un acuerdo con Petty, en el que se le daba el crédito como co-autor y además se le entregaría el 12.5% de las regalías que generara la canción. “Tengo 22 años, ni siquiera conocía esa canción. Nunca hubo mala intención así que tratamos de llegar a un acuerdo”, dijo Smith. El hecho se registró como una “triste casualidad”. Eso sí, el ritmo de ambas canciones es casi idéntico.

Ni siquiera el rey del pop estuvo exento de escandalosos plagios. Aunque no deja de parecer inverosímil que Michael Jackson, una de las mentes creadoras de una revolución musical, que determinaría la evolución del pop y de la música en general, se valiera de las ideas de otros para crear algo completamente igual, sí sucedió.

El cantante camerunés Manu Dibango aseguró que Jackson incluyó al final de la canción Wanna be starting something, un fragmento similar al inicio de su canción Soul Makossa, compuesta en 1972. Así que el proceso legal comenzó, y lejos de entrar en conflictos insolubles, ambos artistas acordaron una salida pacífica. El rey del pop le pagó 1 millón de francos al camerunés para dejar el problema hasta ahí.

El caso se revivió en 2007, cuando la cantante Rihanna le pidió permiso a Jackson para usar una parte de Wanna be starting something en su por entonces, nueva canción, Please don´t stop the music. El fragmento que la cantante solicitaba era precisamente por el que demandó Dibango en su momento, entonces, otro proceso judicial comenzó. El cantante camerunés, de 75 años, demandó por 500 mil dólares y solicitó el bloqueo de las ganancias de Rihanna por su canción. Al final, también llegaron a un acuerdo con el autor camerunés.

En 2014 los involucrados en una acusación de plagio fueron Robin Thicke y Pharrel Williams, autores de la canción Blurred lines. Una corte de Los Ángeles, Estados Unidos, determinó que la canción fue copiada de Got to give it up, del cantante estadounidense Marvin Gaye.

Williams y Thicke negaron haber realizado dicho plagio, pero a pesar de sus intentos tuvieron que pagarle a la familia de Gaye, muerto en abril de 1984, poco màs de 7 millones de dólares.

Artistas como Shakira, Lady Gaga, Ray Parker, Radiohead y Oasis también han tenido que reconocer que parte de sus creaciones han tenido una ligera-demasiada- similitud con otras canciones hechas a través de la historia, y con o sin duras batallas legales, han dado el crédito y las regalías respectivas.

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