Un hombre llamado Gabito: Gabo para niños

Diners conversó con los creadores de Un hombre llamado Gabito, un libro álbum que recrea la vida del Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, y que será lanzado oficialmente en la próxima Feria Infantil de Bolonia, en Italia.

“Gabriel José de la Concordia García Márquez nació el 6 de marzo de 1927 en un pequeño pueblo de la Costa Caribe colombiana llamado Aracataca. Desde pequeño estuvo al cuidado de sus abuelos, Tranquilina y Nicolás”. Así comienza Un hombre llamado Gabito, un libro álbum, escrito y diseñado para niños, que ilustra la vida del autor de Cien años de soledad y que acaba de lanzar la editorial Rey Naranjo.

“Durante 2011 y 2012 hicimos en la editorial una biografía en cómic del Nobel de Literatura. Desde esa época empezamos a configurar un libro álbum informativo sobre la vida de Gabo. Pensamos que es necesario, pues los niños desconocen la importancia del escritor en el panorama de las letras universales y su valor muchas veces había sido pasado por alto, sobre todo antes de su muerte”, explica John Naranjo, director de la editorial y autor del libro.

Desde hace tres años, Naranjo comenzó a trabajar en este proyecto editorial de la mano de la ilustradora bogotana Gisela Bohórquez. “Con Gisela habíamos trabajado en ilustración para revistas. Ella tiene un lenguaje muy internacional, es muy versátil y tiene una gran capacidad de síntesis en sus imágenes. Yo creo que no es uno quién elige con quién trabajar sino que el proyecto lo elige a uno y a sus creadores. Pienso que este libro nos seleccionó a los dos y aunque tuvimos muchos percances para terminarlo, el resultado es bello. Ya tenemos pedidos para el libro en toda Latinoamérica y los derechos van para Turquía, Corea y Bulgaria. Lo presentaremos en la Feria del Libro de Bolonia, la más importante en el mundo de los libros infantiles, y estamos seguros de que va a traspasar fronteras”, asegura.

Grandes retos
“Fuimos muy eficientes en tener el libro ilustrado en muy poco tiempo, lo que significó un gran esfuerzo para Bohórquez. Luego, quedó en el congelador casi por dos años. Cuando tenía casi terminado el texto, me atracaron y me robaron el computador. Esa versión del libro que perdí era en verso y me había costado mucho trabajo. Al final, decidimos hacer el libro en prosa y contar esa relación simbiótica entre el Gabo periodista y el Gabo escritor de ficción”, explica Naranjo.

El autor asegura que “escribir para niños es igual que escribir para cualquier otro público. Son diferentes las herramientas y los recursos que al hacer un ensayo o una novela, pero es igual de demandante. En este tipo de libros es importante el trabajo de preproducción, concepción de la historia y la síntesis con la ilustración. Creo que el éxito de este libro radica en que resulta ameno y que el discurso de leer los textos y ‘leer’ las imágenes es muy enriquecedor”.

En el libro álbum, por lo general, los textos son muy cortos y la ilustración cobra protagonismo. El lector se cautiva con los colores y la historia que encierra cada dibujo. En un hombre llamado Gabito, el lector puede ver diferentes pasajes de la vida del escritor colombiano, como desde que era un niño y estaba con su abuelo en el circo; cuando vino a Bogotá a estudiar Derecho en la Universidad Nacional o cuando recibió el premio Nobel de Literatura, con su liqui-liqui blanco en 1982.

“John me dio un pequeño machote del libro con apuntes de los momentos que quería representar de la vida de Gabo. Fue lo único que le quedó luego de que le robaran su computador con los textos. Lo ilustré así, lo cual es raro porque normalmente lo haces con los textos ya finalizados. Pero eso me dio más libertad para imaginar cada escena. Lo primero que hice fue releer algunos apartes de Cien años de soledad para llenarme del espíritu de la obra de García Márquez y también leí parte de su biografía”, cuenta Bohórquez.

Luego comenzó a recopilar referencias fotográficas en las diferentes etapas de la vida del escritor. Las fotos de Aracataca, de Leo Matiz, por ejemplo, fueron importantes en el proceso de creación de las imágenes. “No sólo me sirvieron para ambientar los escenarios sino también para recordar que el arte es ante todo memoria y que gracias a esas fotos, relatos o dibujos, podemos viajar en el tiempo”, explica.

Después comenzó a hacer los bocetos. “John aprobó las ideas y con sus comentarios y ajustes finalicé con ilustración digital. Fue un trabajo hecho en tiempo récord, un proceso muy duro pero que realmente valió la pena”, cuenta Bohórquez.

La ilustradora señala, además, que el reto más grande de este libro “estuvo en mantener la narrativa, ya que no es una historia lineal. Son saltos de tiempo muy grandes, donde los escenarios son cambiantes y el personaje en cada página crece, envejece. No es lo común, hubo que romper algunas tradiciones, pero creo que eso es lo bello, lo novedoso y el texto es ese hilo que une todas las imágenes”.

Para Naranjo, Gabito “fue un hombre capaz de soñar como un niño, con la capacidad de contar historias como un mago. Creó un universo literario que está en lo más alto de la literatura universal”, mientras que para Bohórquez “fue un hombre como cualquiera de nosotros, que tiene recuerdos, que se enfrenta a los retos de la vida, que tiene miedo, que pasa necesidades, que se enamora, que pierde y que gana, pero con una ventaja: el de creer en su trabajo, no rendirse y tener como aliado el infinito ánimo de crear”.

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