Si te vieras con mis ojos: la novela de la semana

La novela ganadora de la II Bienal de Novela Mario Vargas Llosa, del escritor chileno Carlos Franz, es uno de los recomendados de Cobo Borda para marzo.

SI TE VIERAS CON MIS OJOS
CARLOS FRANZ
Alfaguara, 2016.
371 páginas.

Johann Moritz Rugendas, el pintor viajero nacido en Baviera, ha arribado al puerto de Valparaíso, en Chile, con treinta y tres años y una coleta para recoger su cabello.
Su primer encuentro, en ese 1834, sería con Carmen Lisperguer de Gutiérrez, hija única de un gran hacendado casada con un militar, héroe de la independencia. Una mujer, además, que se manda sola y que, lectora en varios idiomas, es una suerte de naturalista amateur con un telescopio en su estudio.

En medio de muchos desaciertos de rituales, el pintor lanza su anzuelo: hacerle un retrato. A través del arte brota la pasión, pues este viajero impenitente ha ido de México a Brasil retratando mujeres de cada comarca, cuyos trajes regionales ocultan una seductora desnudez. Lo mismo que el pintor sueña hacer con su anfitriona. Luego de constatar que en nueve años no ha sido acariciada, esta casi nueva pérdida de la virginidad concluye en un éxtasis común.

Por las mismas fechas arriba el bergantín Beagle a Valparaíso con un personaje singular a bordo: el científico inglés Charles Darwin. El marido de Carmen, Eduardo Gutiérrez, quien dirigió una carga de caballería en la batalla de Ayacucho, y malherido con una pierna rígida, arman este cuarteto junto con Rugendas.

La novela se vuelve de aventuras. De disquisiciones científicas, quién pinta y quién descifra. Sobre esas islas viajeras, esas totoras de ramas entrelazadas que pueden sostener a una vaca o a Carmen y Darwin, quien pierde su virginidad en mitad de un lago.

Pero esto no acaba aquí. Como una prolongación de la saga de Tintín, Rugendas perseguirá a Darwin hasta las faldas del Aconcagua con sus catorce jorobas congeladas. El centinela de piedra, la cima más alta de los Andes donde no se termina el asombro. Una avalancha de nieve. Una cueva. Huesos de princesa inca escondida allí hace trescientos años, para hacer más solemne su sacrificio. Al final, rescatados por Gutiérrez, este obligará a Rugendas a convivir en su propia hacienda con Carmen para quizás engendrar un heredero. El pintor y el científico. El racionalista y el romántico. Y la mujer que los marcará a los dos con sus arrebatados mordiscos.

Articulos Relacionados

  • Playlist: la música que escucha Manuel Medrano
  • No se quede sin ver a los candidatos al premio Luis Caballero
  • El tráiler de Stranger Things ya está aquí
  • Estreno mundial de la ópera El último día de Francisco Pizarro