Umberto Eco, De la estupidez a la locura: libro recomendado de la semana

El poeta Juan Gustavo Cobo Borda recomienda las crónicas periodísticas del fallecido escritor, periodista y profesor Umberto Eco.

De la estupidez a la locura
Umberto Eco
Lumen, Bogotá, 2016. 497 páginas.

Umberto Eco (1932-2016) entregó a la imprenta, poco antes de morir, esta amplia selección de sus crónicas periodísticas. Un vivaz intento por capturar ese futuro que ya estaba allí y que se expresaba en computadores y hackers, aceleración indetenible y flagrantes anacronismos políticos, como el caso de Berlusconi que comenzó cantando en los cruceros turísticos por el Mediterráneo y terminó en cenas con menores de edad como Ruby Robacorazones a quienes protegía con las instituciones del Estado a su servicio.

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Pero Eco, lector de santo Tomás y de la diferencia que hay entre lo público y lo privado tiene una curiosidad amplísima que le permite ir desde los templarios hasta Julio Verne con humor, erudición y capacidad de captar lo vigente de sus propuestas religiosas o creativas. Son un deleite, en verdad, sus batallas contra la manía de figurar, en la televisión o en la prensa, con tal de ser reconocidos en el bar de la esquina y el síndrome del móvil infatigable registrando todo en grises secuencias para solo alimentar el olvido.

Pero Eco no para nunca: el olor de los libros viejos, Harry Potter o las modalidades de la ciencia ficción le permiten en dos o tres páginas, brillantes tratados de brevedad fulgurante.

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Viajando con un taxista pakistaní en Nueva York, quien le preguntó qué países eran enemigos de los italianos, Eco solo atinó a responderle imaginariamente después de este modo:

“Debería haberle dicho que los italianos no tienen enemigos. No tienen enemigos externos y en cualquier caso nunca están de acuerdo en determinar cuáles son, porque están continuamente enzarzados en guerras internas. Los italianos se hacen la guerra entre sí, a veces ciudades contra ciudades, herejes contra ortodoxos; luego clase contra clase, partido contra partido, corriente de partido contra corriente del mismo partido, región contra región y, por último, gobierno contra magistratura, magistratura contra aliados de coalición contra aliados de la misma coalición. No sé si lo habría entendido, pero al menos yo no hubiera hecho el ridículo de pertenecer a un país sin enemigo”. Dio así la mejor definición de los italianos hoy.

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