El discípulo, cine para pensar

Desde Rusia, dirigida por Kirill Serebrennikov, llega esta película crítica tanto de los fanatismos como de la intolerancia de las creencias de los otros, una delgada línea que se puede cruzar todo el tiempo.

La cinta cuenta la historia de Robert Desnos Veniaamin, un estudiante adolescente de colegio que se siente contrariado por la inmoralidad que ve en todas partes –un claro ejemplo es la clase de natación, en donde sus compañeras utilizan bikini y él piensa que solo el acto de mirarlas resulta impúdico; así mismo, también cuestiona las teorías de la evolución de Charles Darwin impartidas en sus clases–.

En su crisis mística llega hasta el fanatismo, pero existe la contraparte, una profesora de biología que quiere enfrentar esta situación por el lado de la ciencia, la ley, la evolución natural y la lógica. En la cinta se aboga invisiblemente por el personaje y, en esta premisa, está lo interesante, pues no es alguien que empatice con el público, a menos que piense exactamente como él.

Hay que verla con mucha paciencia, reír cuando lo sienta y pensar acerca de las acciones vistas. La trama tiene, al parecer, una buena intención, pero no logra resolverse bien. Sin embargo, vale la pena asistir a las salas y desprenderse de juicios morales e ideologías.

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