Luc Besson: “Valerian es la película con la que soñé”

Diners conversó en exclusiva con el director francés sobre su nueva cinta, que se estrena a finales de agosto en Colombia y es protagonizada por Cara Delevingne.

Luc Paul Maurice Besson tiene 57 años, viste una camiseta negra con la imagen de un alien verde, jeans y tenis. A pesar del cansancio inocultable, habla como un niño que quiere contar cada detalle de su hazaña. En una habitación del hotel Four Seasons de Buenos Aires recibió a Diners para conversar sobre Valerian, su sueño cumplido.

“He esperado toda mi vida para hacer esta cinta. Siempre ha sido un sueño poner esos personajes en la gran pantalla y llegó el momento. Desde los diez años me enamoré de ellos. Es una historia pequeña dentro de una más grande, una donde un chico quiere conquistar a una chica, aunque todo ocurre en el siglo XXVIII. Es ciencia ficción, pero los personajes son extremadamente humanos, pese a que están rodeados de extraterrestres”, explica tranquilo.

La historieta que sedujo al director francés fue publicada en 1967 en la revista francesa Pilote y, junto a Asterix, Lucky Luke y El teniente Blue Berry, fue un clásico en Francia y Bélgica. Además, fue inspiración para la saga de Star Wars. Originalmente se llamaba Valerian y Laureline y fue escrita por Pierre Christin y dibujada por Jean-Claude Mézières, quien unos años más tarde terminó trabajando con Besson.

Luc Besson pidió a diferentes escuelas de cine de todo el mundo que le enviaran diseños de extraterrestres y naves espaciales

Ambos, hoy octogenarios, tuvieron una función privada para ver su historieta de ciencia ficción en el cine y Besson no pudo ocultar su emoción. Les tomó una foto distante y tímida, que remató con un “love you for ever” junto a dos corazoncitos.

“Hace veinte años, cuando contraté a Mézières para el diseño de El quinto elemento, me dijo ‘¿por qué no haces Valerian en lugar de este estúpido Quinto elemento?’. Pero en esa época, con la tecnología que había, era imposible, sabía que era una película enorme”.

Y esperó. El “estúpido”, por supuesto, suena a broma, porque bien se sabe que la película, que tuvo como protagonistas a Bruce Willis y a Milla Jovovich, recaudó 263 millones de dólares en taquilla, triplicando su presupuesto de realización. Además, le dio la fama de un director capaz de construir un potente mundo futurista en Hollywood, aunque para muchos críticos, él represente una especie rara del cine, que mezcla sin misericordia temas pretenciosamente filosóficos con películas de acción de alto costo.

“Más de 6.000 propuestas”

Besson, parisino e hijo de buzos, se define a sí mismo en diez palabras: cine, amor, creación, niño, terco, delfines, trabajo, crepes, lealtad y vida. Es decir, es un francés que ama el cine y la creación tanto como el mar; que trabaja desde los 17 años en Hollywood, adonde se fue a vivir después de sufrir un accidente en París; que es obstinado como un niño, y una máquina de trabajo.

“Soy francés, casado y padre de cinco hermosos hijos. No pertenezco a ningún partido, a ningún sindicato. No bebo, no fumo y nunca me drogo. En cambio trabajo desde que tengo 17 años para mi empresa, mi familia y mi país”.

Y sí que lo ha hecho. Entre 1988 y 2017 produjo noventa películas, de las cuales escribió 62 y dirigió 28. Algunas con mejores críticas que otras, pero siempre con impacto en la taquilla y tan recordadas como Azul profundo (1988); El perfecto asesino (1994), que descubrió a Natalie Portman; la popular Nikita (1990) o El transportador (2002).

Sin embargo, solo fue hasta la aparición de Avatar, dirigida por James Cameron, que Besson se convenció de que era el momento de Valerian. “Hace siete años empecé a pedir en escuelas de cine del mundo que me enviaran diseños de extraterrestres y naves espaciales. Recibí seis mil propuestas, de las cuales elegí doce y luego cinco: dos francesas, una china, una norteamericana y otra que parece de Marte”, se ríe y vuelve a insistir en el tiempo, en los años.

Durante tres años los dibujantes trabajaron en la creación de los extraterrestres y se comunicaron con Besson, vía Skype, sin tener el guion ni conocerse entre ellos, porque no quería que tuvieran ningún tipo de influencia y volaran libremente.

“El resultado es que produjeron entre 4.000 y 5.000 dibujos. La mayoría de esos chicos habían trabajado con producciones de ciencia ficción, pero los contrataban solo por seis semanas y ellos, que eran tan creativos, se sentían frustrados porque no los dejaban ni ir al set de filmación. Yo hice todo lo contrario y obtuve miles de dibujos, algunos de los cuales eran tan raros que a veces me daban ganas de llamar a la policía y decirles que esos muchachos eran un poquito peligrosos. Para mí fue un proceso completamente loco”, bromea.

Valerian tiene 200 tipos de extraterrestres que habitan en una ciudad llamada Alpha, donde se reúne todo el conocimiento del universo. Y es una estación espacial donde viven 3.296 especies que hablan cinco mil lenguas, una ciudad con centro financiero, teatros, bares y organismos internacionales.

“Es bastante similar a lo que ocurre en grandes ciudades como Nueva York o Buenos Aires, en las que tratamos de vivir en paz. Aunque eso se complica cuando no entendemos que tenemos diferentes religiones, por ejemplo. Imagínese cómo sería tener que convivir con 8.000 extraterrestres. Esa es la temática de la película, si ellos pueden, ¿por qué no podemos nosotros?”.

Y ahí Besson revela que siguen latentes dos temas de sus cintas: la naturaleza de la existencia humana y el deseo de retratar tensiones sociales a través del cine del más puro entretenimiento.
“Creo que no hemos hablado lo suficiente de esos temas en el cine. Cuando veo las noticias, me desespero y me pregunto, ¿esto es todo lo que tenemos que decir sobre el mundo? Que un político robó algo, que la señora X cogió con el señor X?”, dice Besson, cuando justo entra en la habitación la persona encargada de cortar la entrevista. Él dice que quiere seguir hablando.

El papel femenino

También hay otro patrón de su cinematografía: el rol que da a las mujeres. En su caso, mucho antes de que la discusión de género y cine se pusiera bajo los reflectores; que actrices como Jessica Chastain hablaran de salarios equitativos en las grandes producciones, o que aparecieran protagonistas de películas como Mad Max, con una aguerrida Charlize Theron, él ya las había mostrado como mujeres determinadas, salvadoras de la humanidad y, al mismo tiempo, con gran capacidad de ser violentas.

Ángel-A (2005), un ángel bajado del cielo para ayudar a un hombre mentiroso, es una mujer poderosa y decidida; Leeloo (Milla Jovovich) es quien tiene el poder contra el mal en El quinto elemento y está desencantada de la humanidad; Mathilda (Nathalie Portman) en El perfecto asesino, decide vengarse de quienes asesinaron a su hermano; Lucy, interpretada por Scarlett Johansson, que tras llevar en su cuerpo una potente droga comienza a usar el potencial completo de su cerebro, se destruye para salvar a la humanidad, son algunos de los ejemplos presentes. “Por la capacidad de procrear, las mujeres tienen un sentido más profundo de lo que significa la vida”, ha dicho Besson desde que era joven.

Por eso, al preguntarle sobre si se siente un precursor de esa reflexión de género, dice que no, que para él es un tema natural. “Creo que habría que preguntarles a los cineastas que no incluyen a las mujeres en roles más centrales si no se sienten miserables. Yo trato de dar el mejor lugar a hombres y mujeres por igual”.

Besson describe al personaje del mayor Valerian (Dane DeHaan) como pretencioso y hasta tonto, pero un buen muchacho que sabe que no sería nada sin la sargento Laureline (Cara Delevingne)

En la historia de Valerian, que es una pareja integrada por Dane DeHaan y Cara Delevingne, están en el mismo nivel y trabajan en equipo. “Él es algo pretencioso y hasta tonto, pero es un buen muchacho y sobre todo sabe muy bien que sin ella no sería nada, no lograría llegar a ninguna parte”, cuenta el director.

Fiel a su estilo de trabajar con modelos, Besson eligió a Cara Delevingne. “Yo no la conocía, sabía que era una supermodelo y un poco loca. En todo caso, siempre es mejor conocer a la gente, después de todo, la prensa ha dicho cosas bastante feas de mí. Así que la cité y llegó puntual, sin maquillaje, de muy bajo perfil. Quería asegurarme de que estuviera enfocada en la película”, cuenta el director, que para esta película trabaja también con Clive Owen, Ethan Hawke y Rihanna.

Después de cuatro meses puso a prueba a Delevingne. “En realidad la torturé con ejercicios actorales durante seis horas”, admite. Y aunque luego se convenció de que ella era su protagonista, recibió una llamada del agente de la modelo que le decía ʻCara está llorando, piensa que hizo muy mal su trabajo’. Seis meses más tarde estuvo lista para dar la vida por la película. “Creo que es modelo por azar, porque en realidad es una excelente actriz natural”.

Con el chico, Dane DeHaan, el proceso fue diferente y Besson admitió que ya se imaginaba la película con su rostro. “Tenía miedo de que me dijera que no y rezaba, porque de otra manera iba a tener que borrar su imagen de mi cabeza”.

El actor tampoco quería escapar al reto de una película con tal nivel de detalle y exigencia técnica. Filmada en 2D, necesitó 2.794 efectos especiales. “Yo no filmo en 3D porque las cámaras son demasiado grandes y a veces me gusta caminar con cámara en mano, lo que me da una gran libertad. Lo bueno es que desde hace un par de años el proceso de conversión de 2 a 3D se ha optimizado muchísimo, así que consulté con expertos y me dijeron que no cambiara nada”.

Besson insiste en metáforas culinarias. “Para mí hacer el guion es como cocinar y la identidad visual de la película es servir la mesa. Los trabajo por separado y soy bastante lento. Espero que guste la comida”.

Sin embargo, no solo fue el encargado de armar ese platillo, sino también de gestionar el dinero para producirlo. No fue nada fácil conseguir los 300 millones de dólares y por eso enfatiza en que se trata de una apuesta desafiante ante los grandes estudios.

En Valerian aparecen 200 tipos de extraterrestres que habitan en una ciudad llamada Alpha, donde se reúne todo el conocimiento del universo

“Esto es como que un equipo de tercera división de fútbol haya llegado a la final de un campeonato”, afirmó en una rueda de prensa. “Yo, en este caso, estoy compitiendo con los grandes estudios que no creo que estén muy contentos por verme llegar con esta película. Así que como decimos en francés, que le meilleur gagne (que gane el mejor)”.

¿Y cómo maneja ser un referente y a la vez lidiar con la expectativa por esta película al ser uno de los realizadores más exitosos de Europa? “Es mucho más fácil manejarla de esa manera que si fuera odiado. De hecho, no es difícil, porque te fortalece y te pone feliz sentir que la gente está esperando tu siguiente trabajo. No entro en pánico porque sé que la gente no saldrá decepcionada, yo no lo estoy. Sé exactamente lo que van a decir quienes siguen mi trabajo, sé que van a decir ‘wow’, quiero verla de nuevo. Y es porque tiene tantas cosas, detalles, que ellos querrán conocerlo todo”.

Está locamente enamorado de su película. “La gente es libre de amarla u odiarla, pero solo pido que tengan en cuenta que para mí es un viaje que comenzó a los diez años cuando descubrí que la ciencia ficción me permitía soñar”.

“Valerian es excéntrica y divertida –continúa–, pero la historia de fondo es emocional y probablemente los haga llorar al menos un par de minutos. Es más, me atrevo a decir que si no llora debe consultar a su doctor porque algo anda mal. Bueno, o también me puede llamar a mí”, finaliza.

Articulos Relacionados

  • Galería: el lado cómico del reino animal
  • El álbum navideño de Sia
  • Ya está aquí el tráiler definitivo de Las Chicas del Cable
  • X: la película de Maluma