Sofía Coppola seduce con su cine

La cineasta neoyorquina pasa por su mejor momento. Su nueva película, The Beguiled, protagonizada por Nicole Kidman y Colin Farrell, le valió el premio a mejor directora en el pasado Festival de Cannes. Con Diners conversó al respecto.

Esta mujer lleva una carrera sólida como directora y guionista. Sus seis películas, todas con un sello muy personal, le han valido el reconocimiento de la crítica y el público. Ella ha forjado su propia identidad cinematográfica, aun con el peso de pertenecer a la dinastía Coppola. Sus historias han sido catalogadas como intrigantes y elegantes, marcadas por personajes flotantes, indecisos y con una buena dosis de melancolía.

Coppola nació en Nueva York el 12 de mayo de 1971. Su madre, Elaine, es decoradora y artista y su padre, Francis Ford Coppola, es uno de los grandes directores en la historia del séptimo arte. Además, es prima hermana de los actores Nicolas Cage y Jason Schwartzman.

Antes de convertirse en directora, Coppola comenzó haciendo pequeños papeles en la actuación, estuvo en el modelaje y el diseño de modas. En 1990 fue acusada por algunos críticos de casi destruir la tercera parte de El Padrino con su papel de Mary Corleone. A pesar de que había aparecido en la pantalla en otras películas dirigidas por su padre, Sofía terminó su carrera frente a las cámaras en medio de llamadas desenfrenadas de nepotismo.

Elle Fanning, Nicole Kidman, Colin Farrell, Sofía Coppola y Kirsten Dunst en el Festival de Cine de Cannes 2017

Sin embargo, unos años más tarde tomó el riesgo al lanzarse como directora en una adaptación imaginativa de Las vírgenes suicidas. Se ganó el elogio de la crítica y esto le abrió paso para establecerse como una cineasta seria. Con su segunda película, Lost in Translation, se reafirmó como una talentosa escritora y directora y obtuvo un Óscar gracias a la originalidad de su guion. Continuó con la controvertida María Antonieta en 2006, que dividió tanto a críticos como al público, debido a su particular versión de la famosa reina de Francia. Después vendría Somewhere y The Bling Ring.

Con su nueva película, llamada The Beguiled (La seducción), protagonizada por Nicole Kidman y Colin Farrell, pisó fuerte en su debut en el pasado Festival de Cannes, tras ser la segunda mujer en la historia de los setenta años que lleva este evento en obtener el premio a mejor directora (la primera fue la soviética Yuliya Solntseva, quien ganó por su drama de guerra Chronicle of flaming years, una cinta sobre la resistencia de Rusia a la ocupación nazi de 1941).

La película se estrenó en el Grand Théâtre Lumière de Cannes y recibió una ovación que duró cinco minutos. Basada tanto en la novela de 1966 de Thomas Cullinan como en la adaptación cinematográfica de Don Siegel de 1971, que protagonizó Clint Eastwood, narra la historia de un soldado de la Unión herido durante la guerra civil norteamericana, que se refugia en una escuela femenina de Virginia.

Ahora, Colin Farrell encarna el papel de Eastwood, al lado de Nicole Kidman, Kirsten Dunst y Elle Fanning, mujeres que caen ante el encanto del soldado. Coppola convenció a los Estudios Universal de rodar la historia de nuevo, porque quería hacer la versión de la misma historia desde el punto de vista femenino.

Sofía Coppola está casada con el rockero francés Thomas Mars, vocalista de la agrupación Phoenix, con quien tiene dos hijas, Romy y Cossima, y su vida actual transcurre entre Manhattan y París. Con Diners conversó desde Francia.

Usted ha dicho que le gusta hacer películas personales, ¿qué hay de esto en esta historia?
Cada vez que hago un filme trato de incorporar imágenes y anécdotas que he visto o vivido y a gente que conozco. En esta ocasión me sentí intrigada por las interacciones entre las mujeres de esta historia, porque he visto cómo ellas cambiaban sus actitudes cuando un hombre estaba presente.

Trata de nuevo el tema de una comunidad de mujeres que se transforma, como lo hizo en Las vírgenes suicidas, María Antonieta y The Bling Ring. ¿Es importante para usted el protagonismo femenino a la hora de dirigir?
Sí, siempre me ha gustado observar la dinámica de grupos y la de las mujeres en particular. Siento que entre nosotras, los mecanismos que emergen son menos agresivos, más sutiles, mientras que en los hombres son más evidentes. Esta historia me atrajo porque habla de un grupo femenino y me recordó un poco Las vírgenes suicidas, con estas chicas apartadas del mundo. Pero también lo quise hacer porque nunca había filmado a mujeres de diversas edades, en etapas distintas de sus vidas y su interacción entre sí. En esta historia, cada una tiene una relación diferente con el protagonista.

¿Cuándo y cómo descubrió la novela de Thomas Cullinan?

Mi amiga, la diseñadora Anne Ross, me habló por primera vez de la película de Don Siegel de 1971 llamada The Beguiled, que nunca había visto antes, a pesar de su notoriedad. La vi y la historia se quedó en mi mente, por su extrañeza y el giro inesperado de los acontecimientos. Nunca imaginé hacer un remake, pero mi curiosidad fue mayor, así que busqué el libro. Ahí pensé, ¿qué pasaría si contara esta historia desde el punto de vista de las mujeres? ¡Mi película sería una reinterpretación! Las premisas de esta historia están llenas de potencial porque las relaciones de poder entre hombres y mujeres son universales. Siempre hay un misterio latente entre géneros, al menos en las narrativas.

¿Pensó en cambiar el marco histórico?
Algunas personas me lo recomendaron, pero me fascinó este período de la historia –siglo XIX en el sur de la Confederación Norteamericana–, por la forma en que las mujeres fueron educadas allí y su relación única con los hombres. Tenían que ser refinadas, seductoras, buenas amas de casa. Su papel fue definido exclusivamente por su relación con ellos, hasta que se fueron a la guerra. ¿Cómo vivían las mujeres, dejadas a su suerte, para sobrevivir solas?

¿Qué optó por preservar o quitar en relación con la novela?
Algunos elementos me parecieron exagerados, incluso si la historia tiene un lado extremo, yo quise enfatizar el realismo y la dimensión humana. En el libro, el soldado es irlandés. Cuando conocí a Colin Farrell y escuché su acento, pensé que sería genial que lo mantuviera y hacer a McBurney, su personaje, aún más exótico. También aludimos al hecho de que es un mercenario pagado para tomar el lugar de otro hombre (como un soldado de la Unión). Pero yo quería que él fuera encantador, que no pareciera una amenaza inmediata. Y a los ojos de estas mujeres, querían creer lo que fuera con tal de estar cerca de él.

La historia parece dar esperanza a estas mujeres…
Efectivamente, ellas necesitan esperanza, en especial el personaje de Edwina, interpretado por Kirsten Dunst. Para McBurney, en cambio, es el paraíso, ya que encuentra un lugar donde todas cuidan de él. Es de ese tipo de hombres encantadores que probablemente no deberíamos conocer, incluso si uno se siente muy atraída…

¿Qué tan interesante fue desarrollar la parte de suspenso en la historia?

Fue muy provechoso, porque al comenzar a dirigirla me recordó a Misery, la película de Rob Reiner, en la que el hombre es un huésped y un prisionero. Pero no fue fácil, porque se trata de un nuevo género para mí y no me sentí del todo cómoda. Pero lo dirigí a mi manera. Fue divertido combinar la intriga con la magnitud poética, así que en ese sentido ya dejé de ser una primípara [risas].

Al querer mantener el marco original de la guerra civil, ¿qué descubrimientos la impactaron en su investigación?
Me sorprendió ver cómo vivía la gente cuando todo se acababa. Un entusiasta de la guerra civil vino a mostrarnos cómo las heridas eran sanadas y Nicole Kidman aprendió a hacer vendajes. Nos contó sobre el trabajo manual, el bordado; leímos libros de buenos modales que datan de ese tiempo; aprendimos, por ejemplo, que una mujer no debía aceptar un cumplido, porque daba rienda suelta a su vanidad. Debía destacarse el decoro, pero estas mujeres estaban cansadas de ser pisoteadas en su orgullo.

Colin Farrell es John McBurney, un mercenario en la guerra civil estadounidense

Visualmente, ¿cuáles fueron sus fuentes de inspiración?
Siempre trato de lograr una mezcla muy heterogénea. Estuve mirando retratos de la guerra civil, pero también fotos de William Eggleston y películas como Tess, de Roman Polanski y, por supuesto, cintas de Alfred Hitchcock.

¿Por qué pensó que Nicole Kidman era la más adecuada para interpretar a mademoiselle Martha?

Me encanta el trabajo de Nicole y siempre quise trabajar con ella. Cuando estaba escribiendo el guion, la imaginaba en el papel y eso me ayudó mucho. Sabía que ella le traería mucho a este personaje, incluyendo su humor y los rasgos emocionales. Ella lo interpreta con tal autoridad que no deja duda de quién manda en el grupo.

Y sorprende encontrar a Kirsten Dunst por tercera vez en una película suya…

No pensé en eso, específicamente, pero me gusta trabajar con ella, porque Kirsten parece venir de otra época –esto no significa que no pueda interpretar personajes contemporáneos–, pero es muy creíble en historias que tienen marco en el pasado. En The Beguiled quería que interpretara a Edwina, una maestra vulnerable de escuela, porque no se parecía a ella. Su carácter es frágil e inhibido, algo que no tiene nada que ver con Kirsten en la vida real. Lo mismo pasa con Elle Fanning, quien interpreta a una “chica traviesa”, cuando en realidad es adorable, amable y generosa. Me parece emocionante, me gusta ver a las actrices en papeles donde no se esperan.

¿Quiénes son sus directores de cine favoritos?

Me encantan las películas de la nueva ola francesa de los años sesenta, para mí sigue siendo el mejor cine y han tenido un impacto muy importante en mi estilo. Por estos días admiro a Jane Campion y no puedo esperar para ver la nueva serie de televisión Top of the Lake. También me gustan las películas de Gus Van Sant, porque me parece que tiene un estilo muy personal y único.

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