George Lucas: “Soy víctima de mi propio éxito”

Su instinto ha sido capaz de crear esta saga que en el fondo es el retrato angustioso y doloroso de un padre en busca de un hijo. Archivo.

Revista Diners de mayo de 2005. Edición número 422

Dicen que todo comenzó en pleno verano, el martes 12 de junio de 1962 en la ciudad de Modesto, Valle de San Joaquín, California, a las cinco de la tarde. Un muchacho llamado George Lucas, de 18 años cumplidos, al volante de un pequeño Fiat de dos cilindros hizo una tranquila parada en una de las esquinas de la calle Sylvan, y sorpresivamente fue embestido por un Chevy Impala conducido por uno de sus mejores amigos, Frank Ferreira, un año más joven.

El Fiat dio varias vueltas de campana, Lucas salió despedido por el techo y cayó a varios metros de distancia mientras sus pulmones se inundaban de sangre. Con numerosas heridas, golpes y síntomas graves fue internado en el Modesto City Hospital.

Más tarde, cuando los angustiados padres y la hermana lo encontraron con varias agujas y tubos entrando y saliendo de su delgado cuerpo, el muchacho reconoció a la madre, Dorothy, y con una voz inaudible le preguntó: “Madre, ¿es que hice algo malo?”. La madre sonrió, se quedó callada y pensó en los años desperdiciados de un joven que escapaba todo el tiempo de clases, que no estudiaba, que recibía las peores notas y tenía que ser ayudado por la hermana menor, de quien dependía en época de exámenes.

Dicen que durante los días siguientes, mientras escapaba de una muerte casi segura en la oscuridad de su habitación hospitalaria, el muchacho que había de convertirse a los 33 años en uno de los productores y directores de cine independientes más importantes del mundo, pensó que si había escapado de la muerte debía ser por algo y tenía que cambiar de actitud ante la vida. Sobre todo, confesó después, seguir su instinto, aunque fuera contra la corriente, desafiando el sentido común o la opinión ajena.

Ese instinto, el mismo que comparte con su amigo y socio Steve Spielberg (los dos han hecho separadamente las diez películas más taquilleras de la historia del cine), será expuesto y comprobado de nuevo a partir del jueves 19 de mayo cuando en todo el mundo, incluida Colombia, sea estrenada su película La guerra de las galaxias, Episodio III, con la cual finaliza la saga. Esta se inició en 1977 con la primera Guerra de las galaxias, presentada como Episodio IV. En 1980 se estrenó El imperio contraataca o Episodio V. En 1983, El regreso del jedi o Episodio VI.

En 1999 regresó Lucas a las fuentes originales de sus historias y personajes galácticos y siguiendo su instinto dio una vuelta en su crónica y estrenó La amenaza Fantasma o Episodio l. En 2002 vino El ataque de los clones o Episodio II, y ahora llega La venganza de los Sith o Episodio III, que deberá ser acoplado al resto de la historia por millones de espectadores del mundo entero.

Cuando le preguntan a Lucas cómo se mira a sí mismo, dice una frase simple pero no modesta: “Soy víctima de mi propio éxito. Soy un triunfador, y por eso la gente no me critica porque nadie se enfrenta a los ganadores. Es como si tuviera una fórmula, pero en el fondo todo se debe a una sola palabra: instinto, el mismo que no me abandona y me empuja en todos los actos de mi vida”.

Gracias a ese instinto, centenares de fanáticos (en este caso no puede hablarse de admiradores ni seguidores porque uno no siente admiración como Lucas o Spielberg o Woody Allen, sino fanatismo profundo y devastador) acampan con tiendas y sacos de dormir a las puertas de varias salas de cine de ciudades de Estados unidos y Europa porque quieren ser los primeros en conocer no el desenlace sino el momento más triste, angustioso, oscuro y fatal de uno de sus personajes clave, Anakin Skywalker, convertido en Darth Vader, aquel hombre miserable que hace poco fue escogido como uno de los personajes más peligrosos y siniestros del cine al lado de la bestia de Tiburón, el sicópata de Psicosis y Hannibal Lecter. Gracias a ese instinto, más de 50.000 fanáticos se reunieron en Indianápolis durante cuatro días para intercambiar emociones sobre los personajes y las historias cruzadas de La guerra de las galaxias, saludar a Lucas, ver la nueva película, y lo más importante, sentirse socios de un club muy exclusivos.

Las cinco películas anteriores han recaudado, desde 1977, más de 3.500 millones de dólares, y este capítulo promete desbordar todas las marcas a pesar de contener escenas dirigidas a espectadores no tan infantiles. El instinto de Lucas (tuvo que convertirse en productor del primer filme porque ninguno de los estudios lo quiso financiar) también ha servido para que sus personajes, sus lugares en el espacio, sus naves, sus trajes, sus armas, su idioma lleno de trampas fonéticas, su arquitectura de moles que se alzan bajo la luz de numerosas lunas o distantes soles, todo ese universo creado en medio de largas madrugadas en Modesto, en la casa de un muchacho desordenado e irresponsable que le miró la cara la Muerte, formen parte de la imaginería de millones de hombres y mujeres de todo el mundo para quienes estos personajes siempre han estado a su lado y seguirán estándolo durante muchos años más. Aunque con este tercer capítulo queda cerrada, aparentemente, la inspiración de Lucas.

Desde 1977 el mundo entero habla sobre La guerra de las galaxias, y en aquel septiembre, cuando dialogamos en San Sebastián con un joven Lucas tímido a pesar del impacto asustado con su estreno de ese verano en Estados Unidos, le sentimos una seguridad, una arrogancia, un talento y una imaginación que asustaban porque con sus pocas y cautelosas palabras de entonces (“espero que se diviertan con esta historieta que es mi homenaje a los dibujos animados”) ya anticipaba el terremoto que apenas si comenzaba.

Lucas se sorprende con el impacto de sus películas galácticas (“no hay que buscarles tantas raíces religiosas ni místicas, simplemente son personajes iluminados, convencidos de la misión que tienen entre manos, aunque todos llevamos la Fuerza por dentro”, con el entusiasmo ante su imaginación desbordada (“Lo único que hice fue trazar un árbol genealógico con personajes que entran y salen, nacen y desaparecen’), con la sorpresa por su tecnicismo (“Los robots, las máquinas, las computadoras, los efectos especiales, las naves, los espacios abiertos, los decorados, las miniaturas, los habitantes de tantas galaxias …, todo ese mundo me enloquece y mis películas son reflejo fiel de ese interés”), con el fanatismo de sus seguidores (“Me parece una maravilla que médicos de verdad discutan sobre los síntomas de la enfermedad de Darth Vader”, con todo el culto que lo sigue (“Lo que hice fue pedirle a Sony y Panavisión que construyeran más cámaras digitales según mis instrucciones porque buscaba mejor calidad… Sin embargo, parte de mi proyecto se ha frustrado porque en Estados Unidos sólo existen cien salas en las que puedo proyectar en el formato original sin necesidad de pasarlo a celuloide … “).

El impacto de estas seis películas seguirá siendo tan profundo que dentro de algunos años las nuevas generaciones continuarán refiriéndose a personajes y lugares como Anakin Skywalker (convertido por el Lado Oscuro en el malvado Darth Vader), Obi-wan Kennobi, Yoda, Qui-Gon Jinn, el senador Palpatine, la reina Amidala convertida luego en senadora (madre dos personajes clave de la saga, Luke Skywalker y la princesa Leia, concebidos durante su relación clandestina con Anakin antes de volverse malvado), Han Solo, Chewbacca, los robots C-3 PO y R-2D2, la Estrella de la Muerte, el Halcón Milenario, y así infinitamente con más personajes, planetas grandes y pequeños, naves de todos los tamaños, y armamentos, encuentros y desencuentros en los escenarios delirantes de un desierto o las ruinas de ciudades destrozadas o los cielos rojos de los atardeceres del fin del mundo…

Piezas que ahora recuperan su nostalgia y si significado con el Episodio III o sexta película, concebidos por un artista que a los 61 años puede sentirse tranquilo: su instinto ha sido capaz de crear esta saga que en el fondo es el retrato angustioso y doloroso de un padre en busca de un hijo con quien tiene que enfrentarse en uno de los combates más célebres y emocionantes de la historia del cine, tan célebre y emocionante como esas madrugadas que un muchacho soportó mientras seguía con los pulmón inundados de sangre y el miedo a la muerte, la misma que campea en esta, su nueva película.

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