Damien Chazelle, director de La La land: “Logré hacer la película que tanto soñé”

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El próximo 25 de diciembre se estrena en las salas de cine de Colombia el musical La La Land. Diners conversó en Los Ángeles con su director, Damien Chazelle, el mismo joven que sorprendió al mundo con Whiplash.

Hace un par de años el nombre de Damien Chazelle no era reconocido en el mundo del cine. Sin embargo, en 2015, cuando ganó tres premios Óscar por su segunda película, Whiplash, un drama que narra la obsesiva relación de un profesor de música con sus estudiantes, su historia dio un giro de 180 grados.

El joven estadounidense de 31 años, que se graduó de Estudios Visuales y Ambientales en la Universidad de Harvard, saltó a la fama y tuvo la posibilidad de hacer su siguiente película, un musical como los de antaño escrito antes que Whiplash, se hizo realidad. Hollywood se interesó en el proyecto y Chazelle invitó a Emma Stone y a Ryan Gosling para que lo protagonicen. El resultado ha dejado impresionada a la crítica. Con una fotografía y una estética cuidadosamente lograda, La La Land narra una singular historia de amor en medio de las calles de Los Ángeles. Diners conversó al respecto con Chazelle.

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¿Cuál es la historia de este proyecto?
Escribí La La Land antes de Whiplash, pero fue difícil arrancar. Es una historia muy personal para mí, así como lo fue la película anterior. Cuenta la vida de unos artistas en Los Ángeles tratando de seguir sus sueños, pero no siempre con éxito. ¡Y esa era la posición en la que estaba cuando la escribí! Prácticamente, me estaba escribiendo a mí mismo. Pero nadie quería tener nada que ver con este proyecto, porque era un musical y, además, ¿quién diablos era yo? Simplemente, no era el tipo de película que Hollywood quería hacer.

¿Así que Whiplash hizo a La la land posible?
Sí. A nadie le interesaba La La Land, así que escribí Whiplash, casi con frustración. Descargué toda mi ira sobre esta película… Ya puedes ver de dónde venía eso [risas]… Whiplash era un proyecto más pequeño y pude hacerlo despegar rápidamente. Después de hacerla, muy al estilo de Hollywood, de repente el musical que nadie quería parecía más atractivo, aunque fue difícil arrancar.

¿Qué lo inspiró a hacer esta película?
Me encantan los clásicos musicales de Hollywood y también los de Jacques Demy, como The Umbrellas of Cherbourg (1964). Sentí que no se había hecho una película como esta en mucho tiempo. Aunque hay musicales, no hay de este estilo, en los que las emociones de los personajes y el romanticismo de la historia salen desde la música; donde el amor es expresado a través del baile y de cierto tipo de extravagancia. Quería hacer algo en esa línea, pero también utilizar el género para contar una historia contemporánea sobre la vida diaria, sobre personas con las que nos identificamos y que están luchando por salir adelante en el mundo de hoy.

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Chazelle y Emma Stone en la filmación de La la land.

¿Sobre qué es, exactamente, la historia?
La película narra la historia de dos artistas cuyos sueños los acercan, pero luego amenazan con alejarlos. Ryan Gosling interpreta a un músico de jazz y Emma Stone es una aspirante a actriz. Se conocen en la ciudad que es famosa por crear y destruir sueños. Están juntos, pero mostramos el reto de balancear amor y arte, la vida real y los sueños, un balance que, para mí, es sobre lo que tratan los musicales.

¿Qué tipo de música hay en la película?
Hay una gran variedad. Pero en su mayoría la música está impregnada del estilo de esas películas de los años cincuenta y sesenta, que realmente amo. Está muy influenciada por Gershwin, Irving Berlin, Bernstein, Michel Legrand y Nino Rota. Mi compositor, Justin Hurwitz, y yo fuimos a la universidad juntos. Estuvimos en una banda durante el primer año, así nos conocimos. Mientras estudiábamos, empezamos a hablar sobre las películas viejas, y específicamente de los clásicos musicales, y decidimos que sería maravilloso hacer uno juntos. Él iba componiendo estas canciones mientras yo escribía el guion.

¿Por qué decidió elegir a Emma Stone y a Ryan Gosling como protagonistas?
Ellos combinan las dos cosas que realmente necesitaba para hacer que esta maniobra funcionara: se sienten como unas estrellas clásicas del cine y, al mismo tiempo, son muy reales y el público se identifica fácilmente con ellos. Tienen una manera de actuar que puede ser muy sutil, matizada. Ryan puede decir tanto con tan solo una mirada, y Emma es muy expresiva –la cámara sigue sus ojos y tú solo quieres ir adonde ella vaya–. Poseen esta conexión inmediata con el público que tienen las grandes estrellas de cine, pero también son muy buenos actores, que no siempre es lo mismo. Y, además, están dispuestos a correr riesgos. Fue un reto enorme para ambos hacer esto.

¿Cómo supo que Stone y Gosling podrían lograr este reto?
Nunca lo sabes. Tampoco sabía si Miles [Teller] iba a poder tocar la batería para Whiplash. Nunca estás seguro. Simplemente pones un reto y esperas que estén a la altura de la ocasión. De todas maneras, en cierto sentido, es un proceso autoselectivo. Ryan y Emma se unieron al proyecto sabiendo que habría una gran carga de trabajo. Y fui sincero con ellos desde el comienzo sobre cómo íbamos a grabar. Les dije: “No haremos muchos cortes. Dejaremos que las cosas se desarrollen. Haremos todo de verdad. No hay trucos con computador”. Ryan también tuvo que aprender a tocar piano… E incluso en las escenas de piano, no hay ni una escena, ni siquiera en los primeros planos, en las que haya un doble. Él hizo todo. Para mí fue parte de cómo ellos acogieron sus personajes. Fue parte de su preparación, como aprenderse sus líneas.

¿Cómo fue el proceso de hacer la película?
Lo disfruté mucho. Fue duro [risas]… Pero muy divertido. Durante la preproducción todos los departamentos –vestuario, danza, cámara, los actores y yo– estábamos juntos en este casi campamento que armamos en el valle [de San Fernando]. De verdad, se sintió como uno crece imaginando lo que sería hacer películas, todos colaborando, había tanta alegría al crear y experimentar juntos. Creo que los clásicos musicales de MGM apelaban a eso, son películas que unen personas de diferentes oficios.

¿Y logísticamente?
Sacar adelante un musical en escenarios verdaderos de Los Ángeles fue muy retador. Tuvimos que cerrar una autopista para hacer una escena. Hicimos otra en el Observatorio del Parque Griffith (una locación clave del clásico de 1955 de James Dean, Rebelde sin causa). Fue duro. Pero fue genial caminar por la ciudad en la que vivo y tratar de convertirla en un antiguo estudio de cine.

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El director Damien Chazelle junto a Ryan Gosling, protagonista de La La Land.

¿Cómo fueron los ensayos?
Fue un diálogo muy orgánico entre los coreógrafos (Mandy Moore), Ryan, Emma y yo. Y también con el departamento de cámaras. Sabes, una cosa es desarrollar un muy buen número de baile, coreografiarlo, ensayarlo, organizar seis cámaras y hacerlo, y otra muy distinta editarlo. Pero para mí, eso destruye la idea del baile en el cine. Hay un lugar perfecto para ubicar la cámara durante cada momento en el número de baile. Realmente creo eso. Entonces la cámara tenía que estar tan coreografiada como el baile.

¿Y las canciones?
Algunas partes fueron hechas en vivo en el set, lo que ayuda en términos de la continuidad para unir el diálogo con el canto. Algunas partes fueron dobladas, así que hay un poco de mezcla en la película. Sonaron Ryan y Emma todo el tiempo. Y John Legend, que también está en la película. Obviamente, él no tenía ningún problema en ese sentido [risas]… Igual, hay mucho entrenamiento, ensayo y preparación para hacer un musical, más que en la mayoría de las otras películas.

JK Simmons, que ganó un Óscar por su papel en Whiplash, aparece en la película también…
Sí, es una aparición especial, divertida. Amo tanto a ese tipo, que resulta difícil imaginar hacer una película sin que él aparezca en alguna parte.

¿Es un rol más amigable que el de Whiplash?
Bueno…, de hecho, es difícil no ser más amable que en Whiplash. Así que sí [risas].

¿Qué fue lo que lo hizo perseverar en La la land?
Es una buena pregunta… Hubo muchos momentos en esta película en los que creí que nunca se haría. O en los que estábamos cerca y, de repente, como sucede en Hollywood, las cosas cambiarían y se archivaría… Pero luego miras atrás y te das cuenta de que puede que no estuviera destinada a hacerse en ese momento, porque no habría sido la película que es en la actualidad. Pero ahora estoy muy contento porque de verdad siento que pude hacer la película que imaginé, la película que soñé.

¿Por qué cree que la audiencia actual está lista para un musical?
Umbrellas of Cherbourg, de Jacques Demy en 1964, fue un éxito cuando se estrenó. Pero el problema era que al adentrarte en los años sesenta y setenta, la tendencia del cine a nivel mundial estaba tornándose hacia la verosimilitud y el realismo. Ya no había espacio para ese tipo de pura expresión de fantasía. Creo que hoy las cosas son un poco distintas. Creo que el musical, en ciertas formas híbridas, hoy es tan fuerte como nunca antes. Desde Broadway hasta la televisión, hasta la pantalla grande, existen muchas cosas que considerarías musicales y la gente parece muy dispuesta a acoger ese tipo de lenguaje. Lo que no hay es un musical que siga la tradición de los anteriores. Sí, tienen el gran espectáculo. Pero si miras atrás a esas clásicas películas de MGM o las de Jacques Demy, de hecho son historias muy íntimas con personajes con los que nos identificamos. Incluso los estilos de canto, las coreografías, se sienten más cotidianas. Algo como Meet Me in St. Louis (Vincente Minnelli, 1944) o Cantando bajo la lluvia (Stanley Donen, Gene Kelly; 1952), o las películas de Fred Astaire y Ginger Rogers… Cuando las veo me siento como “ah, hay magia en el día a día”.

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