Draco recordará el momento de oro del rock latino en Rock al Parque

El puertorriqueño cerrará Rock al Parque con la celebración de los 20 años del ‘Vagabundo’. Hablamos con expertos sobre la importancia del disco.

Las experiencias profesionales del reconocido músico colombiano Chucho Merchán, codeándose con artistas como George Harrison o David Gilmour mientras vivió en el Reino Unido lo hicieron desconectarse de la movida latinoamericana. Nada le parecía cercano al nivel de calidad musical que vivía a diario. “Cuando oía cosas latinas me parecían chéveres, pero prefería seguir escuchando bandas británicas, porque allá la música había avanzado más”, cuenta. Mientras en Inglaterra los músicos estaban hablando de cosas serias e interesantes, de su tierra solo llegaban ecos tropicales de producciones de las grandes discográficas.

Por 1996, su amigo Phil Manzanera lo llamó para tocar el bajo de una nueva producción que venía del Caribe. “Fue la primera vez que oía algo en español que para mí valía la pena, merecía respeto y estaba al nivel de las cosas que yo escuchaba o de las que hacía parte”, recuerda.

Se trataba de las nuevas composiciones de Robi Draco Rosa, que se alejaban de la festividad y el colorido característicos de la música latina, una propuesta arriesgada que desafiaba el contrato que el puertorriqueño tenía con Sony, enfocado en promocionar canciones fáciles de digerir para las masas. “La gente tenía que aceptar el reto que ese disco les proponía. Draco se la puso difícil al oyente”, explica Carlos ‘Champi’ Benavides, estudioso músico, compositor y productor colombiano radicado en México.

A pesar de la resistencia de la casa discográfica y gracias a las críticas positivas de quienes tuvieron acceso a la música del que sería el ‘Vagabundo’, el disco fue publicado aunque, como lo ha dicho el artista en varias ocasiones, nadie quería trabajar con él.

Sony se equivocaba con el potencial de ‘Vagabundo’. Seguramente esa música no llegó a las masas de inmediato, pero su popularidad creció poco a poco hasta convertirse en un álbum de culto y uno de los más importantes de la historia del rock latinoamericano. Múltiples listados y conteos a lo largo del continente lo ponen al lado del Re de Cafe Tacvba, de El Dorado de Aterciopelados y de otros de bandas como Soda Stereo, Caifanes y Los Fabulosos Cadillacs.

“Con el Vagabundo se inauguró un estilo de escritura que nadie había hecho en el latin. Algo oscuro y latino al mismo tiempo, con una forma de cantar diferente, pues en nuestra música los hombres cantaban alto y Robi lo hacía bajo, grave. Además, se ponía gafas oscuras pero no para recibir sol e ir a la playa, sino para encerrarse en una caverna a mirar el desamor y sus cosas. Eso tiene un mérito tremendo. Superó su infancia abusiva con Menudo y se volvió un poeta”, explica Benavides.

Así, la producción, lanzada en 1996, consolidó a Draco como un artista polifacético y capaz de trasformarse. “Le dio credibilidad y respeto porque nadie se esperaba que una persona que viniera de la música pop juvenil pudiera crear una pieza sombría”, dice Chucky García, curador de Rock al Parque y gestor del concierto de 20 años del Vagabundo que cerrará este año el festival. En eso coincide Benavides, quien añade que para entender ese disco es necesario analizar su contexto. “No lo sacó para la aceptación del público sino por su compromiso con la calidad, una cosa de valentía y coraje de hacer algo bueno. No estaba dispuesto a hacer concesiones ante nadie”.

El puertorriqueño se salió de ese esquema impuesto por las discográficas y se fue contra la corriente. “Lo peor que le ha podido pasar a la industria de la música son esas compañías porque se han encargado de quitarle la esencia a la música y a los músicos y de hacer cosas digeribles”, reitera Merchán, quien recuerda con cariño las sesiones de grabación del Vagabundo y sostiene que ese disco era diferente justamente porque no se dejaba seducir por las pretensiones de los sellos multinacionales.

Por fortuna para los amantes de la música honesta, con la rotación del tema ‘Madre Tierra’ en MTV, el segundo corte del Vagabundo, el disco aumentó su popularidad y los deseos de sus seguidores de verlo en vivo. No obstante, esto era complicado de lograrse, pues los fanáticos del puertorriqueño no eran fáciles de rastrear y ningún empresario tradicional de conciertos se arriesgaría a traerlo. Fue cuando el entonces director de Rock al Parque, Héctor Mora, decidió hacer la apuesta. “Era el artista deseado porque no había estado en Colombia, solo con Menudo, muchos años atrás. Su propuesta iba con el objetivo del festival de ese entonces que era fortalecer el circuito latinoamericano y traer cosas que no traerían los empresarios formalmente”, cuenta Mora.

En esa época no existían las leyes del mercado de ahora y no fue necesaria una gestión económica sino una alianza entre Sony y el Festival. Y así, el Vagabundo pisó por primera vez el país en 1998, en un espectáculo memorable para los asistentes.

La noche anterior a la presentación en el Parque Metropolitano Simón Bolívar, Robi Draco Rosa -como se hacía llamar en ese entonces- dio un concierto privado en La Grúa, un lugar al norte de Bogotá y, al día siguiente, en el festival, con la plaza llena, por fin salió el nuevo ídolo del rock latino. Sin embargo, las cosas no salieron de la mejor manera. El público sintió que el artista no se había tomado en serio a la multitud e incluso la percepción de quienes recuerdan esa noche es que cuando se subió al escenario con una malla cubriéndole el rostro, parecía drogado y desconectado de la realidad. Tocó poco, no hablaba claro e hizo cosas que no cayeron bien en los asistentes como apagar las luces que parecían fastidiarle, dejando a la gente sin la posibilidad de ver lo que pasaba en el escenario.

“El guitarrista dio un manotazo y se dañaron unos amplificadores. Yo creo que Draco se empezó a ver afectado por la fiesta de la noche anterior y por la altura de Bogotá. Fue un show eufórico y muy significativo, pero terminó precipitadamente”, cuenta Mora.

Así que los bogotanos nunca disfrutaron del ‘Vagabundo’ en vivo en su momento de auge, aunque luego volvió al festival en 2004, cuando todavía no era la súper estrella en la que se convirtió con sus siguientes producciones. Después vinieron los súper éxitos ‘Más y más’, ‘Cómo me acuerdo’ del Mad Love y los álbumes ‘El Teatro del Absurdo’ y ‘Amor vincit omnia’, que poco a poco fueron sacando del repertorio de los conciertos a las canciones rockeras y llevaron a Draco Rosa a oídos que preferían canciones menos densas que ‘Brujería’ o más suaves que ‘Delirios’.

El cierre de Rock al Parque 2017 recordará un momento de oro de la música latina. “Este es un show especial que Draco montó e, incluso, armó una banda para presentarlo. Han pasado veinte años y las canciones del repertorio del ‘Vagabundo’ han cobrado otra dimensión. Va a ser un momento de mucha luz pero de mucha oscuridad”, dice Chucky García sobre el concierto del próximo lunes.

“Hay que ir a verlo porque es un disco importante, profundo, poético, con una mirada al desamor latino que nadie había hecho y por un tipo que se reinventó y logró llevar a otro nivel la música de la región”, concluye Champi Benavides. Draco se presentará el 3 de julio a las 9:00 p.m. en el escenario Plaza del Parque Metropolitano Simón Bolívar y, con el concierto de celebración de los 20 años de “Vagabundo’, dará cierre a una nueva edición del festival público y gratuito más grande de América Latina, ‘Rock al Parque’.

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