La biblioteca de Mario Mendoza

El escritor bogotano, autor de la novela La melancolía de los feos, le cuenta a Diners cuáles son los libros que más han influenciado en su narrativa.

Mil mesetas: capitalismo y esquizofrenia
Gilles Deleuze y Félix Guattari

Nunca fui el mismo después de estudiar a Deleuze. Aprendí que la belleza no está en el qué sino en el cómo. Un pensamiento bello no tiene que ver con aquello que se nombra, sino con el modo, con la temperatura, con la atmósfera del lenguaje que usamos para ello. Varias de mis novelas recibieron una poderosa influencia que venía de la filosofía de este autor. El nomadismo, la marginalidad como opción estética, la multiplicidad psíquica como búsqueda de conocimiento interior, todo eso lo aprendí con este filósofo.

El cuarteto de Alejandría
Lawrence Durrell

Se suele confundir el deseo con el amor, y se cree que la amistad está por debajo de este. Durrell nos revela que es un problema de apreciación y que esa confusión es la que hace que tantos artistas se extravíen en relaciones amorosas sin entender la conexión que tiene el deseo con sus propias creaciones. Un bailarín, un pintor o un escritor trabajan con su fuerza sexual, y por eso su vida amorosa es más difícil y compleja. Bailamos con eros, hacemos cine con eros, escribimos a partir de eros.

El palacio de la luna
Paul Auster

Nombrar una ciudad está ligado a nombrar el inconsciente de sus habitantes, su zona de sombra, sus pasiones más recónditas y escabrosas. Una ciudad no son calles y edificios, sino rincones oscuros de la psique de sus habitantes. Un escritor urbano es aquel que es capaz de captar las frecuencias psíquicas de los ciudadanos, es como una antena que sintoniza las ondas cerebrales de aquellos que viven, aman y mueren en esa ciudad.

4 años a bordo de mí mismo
Eduardo Zalamea Borda

Fue el descubrimiento de cómo nombrar el cuerpo y sus excesos en una sociedad como la nuestra tan constreñida, tan pacata, mojigata y falsamente moralista. La escritura de Zalamea se origina en el cuerpo, que funciona como una máquina de percepción potenciada. No se trata solamente de contar una historia, sino de lograr que el lector vea, huela, palpe y escuche las escenas. El texto como una máquina de realidad virtual. Desde entonces mi escritura cambió para siempre.

Plenilunio
Antonio Muñoz Molina

La novela negra significa adentrarse en el claroscuro de una sociedad, en sus laberintos más tenebrosos. Y olvidamos que el arma más eficaz que tenemos para ello es el ritmo, la música de las palabras con las cuales nombramos ese tránsito por las tinieblas. Hay una melodía en ese viaje por la oscuridad, una banda sonora que está dada por el mismo texto, por su sonido, por sus combinaciones, y como escritor no es fácil aprender esta lección.

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