“Che: una vida revolucionaria”, la novela gráfica sobre el Che Guevara

El ilustrador mexicano José Hernández tomó la biografía que escribió el periodista Jon Lee Anderson para relatar la vida del Che Guevara a partir de su desembarco en la Revolución Cubana. Una obra de arte literaria que vale la pena leer y releer.

“Fidel es quien le dio lo que Ernesto estaba buscando: un país, una causa y una revolución”. Así define a Fidel Castro Hilda Gadea, la primera esposa del Che Guevara, en las primeras páginas de ‘Che: una vida revolucionaria’. La obra toma como punto de partida la biografía del mismo título que Jon Lee Anderson publicó en 1997 y la une con los dibujos de José Hernández, un caricaturista político que ha sido ganador en su país del Premio Nacional de Periodismo.

La novela, que más que novela o cómic es periodismo gráfico, se lee casi como un guión cinematográfico, desde el desembarco del Granma (el yate diminuto en el que 82 revolucionarios entre los que iban Camilo Cienfuegos, Fidel y Raúl Castro y el mismo Guevara) hasta la partida rumbo a Bolivia, donde Guevara encontró, en 1967, su prematuro fin. Pero más allá de la vida del Che Guevara, el libro relata con detalle los hechos que sucedieron justo antes y después del triunfo de la Revolución Cubana, desde la entrevista de Fidel Castro al New York Times, el viaje de Castro a Washington, donde se reunió con Richard Nixon, y el giro gradual que fue dando la revolución hacia el comunismo al que se mostró inicialmente adversa, y que fue incitado principalmente por Guevara. También toca por encima el misterioso final de Camilo Cienfuegos, quien partió en un avión hacia Camagüey y desapareció.

Para leer este libro hay que despojarse de contextos personales. Entender que haya una defensa de la lucha armada, en la Colombia de 2016, como mínimo, levanta ampolla. Es menester entonces recordar que la América Latina de la primera mitad del siglo XX tuvo un contexto distinto, y que durante la Guerra Fría los intereses internacionales eran distintos. Casi sesenta años después, el Che Guevara se ha convertido en un ícono casi sobrehumano, idealizado o vilipendiado en igual manera. Leer su biografía, junto a los dibujos de Hernández que parecen cada uno un cuadro, es entender que, ideologías aparte, fue un ser humano excepcional.

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