“Carlos Pizarro. De su puño y letra”, una apuesta por la verdad y la memoria

“Carlos Pizarro. De su puño y letra” nos muestra las facetas más íntimas de la vida personal y política del hombre que lideró a la guerrilla del M-19 desde 1986 hasta su desmovilización en 1989.

El próximo domingo 26 de abril se cumplen 25 años del asesinato del entonces candidato presidencial del M-19, Carlos Pizarro Leóngomez. En un necesario ejercicio de memoria histórica y búsqueda de la verdad, el libro “Carlos Pizarro. De su puño y letra” nos muestra las facetas más íntimas de la vida personal y política del hombre que lideró a la guerrilla del M-19 desde 1986 hasta su desmovilización en 1989.

María José Pizarro comparte con los lectores la correspondencia personal de su padre, que nos permite seguir el desarrollo del pensamiento político del líder tanto como las soledades del amante y las angustias del padre. De la mano del propio Carlos Pizarro, los lectores podemos encontrarnos con una historia de crecimiento que abarca las ilusiones del joven enamorado e idealista que decide unirse a la guerrilla como una manera de rebelarse ante una sociedad en la que los privilegios de clase prevalecen sobre las ideas, hasta la madurez del comandante guerrillero que después de pasar por la cárcel en calidad de preso político y la clandestinidad de la insurgencia en el monte, decide convencer a sus compañeros de lucha de deponer las ramas y continuar en el proceso de buscar una democracia justa e incluyente a partir de un proyecto político dentro del marco de la legalidad.

Las cartas dirigidas a su compañera, Myriam, llenas de intentos poéticos, dejan ver los intereses literarios de Pizarro dentro de los que se destaca su simpatía por el lenguaje informal y cotidiano de la escritura de Gabriel García Márquez. Sobre el Nobel escribe Pizarro, en carta a Myriam fechada en abril 10 de 1980: “El viejo Gabo ha devuelto a nuestro lenguaje la frescura de la conversación irreverente y antisolemne. Al mismo tiempo tiene la imaginación en permanente estado de exaltación, así logra que la realidad pueda ser observada de la primera a la última dimensión. Algún día todos en Colombia podremos alcanzar la espontaneidad que adquiere un pueblo para ser feliz y nos ahorraremos el estado permanente de escándalo en el que hemos sido educados. Por ejemplo, me pregunto, cuántas dimensiones tuyas ignoro, cuánta creatividad te debo y me debo, y así te sé real y te imagino. Sin censuras inconscientes”.

Es así como la correspondencia de Pizarro combina los aspectos más domésticos y simples de su vida personal, con la reflexión profunda sobre la historia del país y el momento histórico preciso al que su generación fue llamada. En este sentido, se destacan también las cartas dirigidas a su padre, el comandante general de las Fuerzas Armadas Juan Antonio Pizarro, en las que a pesar de encontrarse los dos en extremos ideológicos distintos, se reconocen como afines en valores fundamentales como el rechazo a privilegios inmerecidos y un fuerte sentido de la unión familiar. A partir de esta postura conciliatoria es comprensible que Pizarro haya dialogado con personajes antagónicos a él y su organización.

Algunos de estos diálogos, como la carta al Papa Juan Pablo II durante su visita a Colombia en 1986 son valiosos por su potencial simbólico: “Su Santidad, al lado suyo estará Colombia. Todos escuchamos sus palabras y reflexionamos serenamente en sus mensajes. Esta forma de diálogo y oración unirá a nuestro pueblo en el camino del hombre; cristianos y no cristianos encontraremos el camino de la paz”. Otra interesante conversación es la que sostiene con Álvaro Gómez Hurtado, con quien intercambia correspondencia mientras este último permanecía secuestrado por el M-19. El secuestro de Gómez Hurtado fue uno de los pasos determinantes para la consolidación del acuerdo de paz entre la guerrilla y el gobierno de Virgilio Barco, que culminará con la dejación de armas del M-19, el 8 de marzo de 1990.

En este punto del libro, el lector encontrará la transcripción de los discursos del ya para ese momento candidato a la presidencia, entre los que se destaca su último mensaje al país a través de los medios de comunicación en el que pronuncio una de las frases más recordadas de su vida pública: “Ofrecemos algo elemental, simple y sencillo: ¡Que la vida no sea asesinada en primavera!”.
Este recorrido por el crecimiento personal y político de uno de los actores más representativos de la política colombiana de la década de los 80, cuya vida terminó de manera violenta como la de Luis Carlos Galán y Bernardo Jaramillo Ossa, también candidatos presidenciales en las elecciones de 1990, nos permite comprender escenarios de nuestra historia que tal vez no hayan sido lo suficientemente explorados y que de algún modo podrían permitir una mejor comprensión de nuestra historia pasada, pero también de lo que nos espera en el futuro.

El próximo domingo, 26 de abril, a las 4:00 p.m. en el auditorio Álvaro Mutis de la Feria Internacional del Libro y como parte de los múltiples eventos organizados por la Fundación Pizarro por el aniversario del asesinato de Carlos Pizarro, se realizará el lanzamiento de esta obra en el que María José Pizarro conversará con la periodista Margarita Vidal. Para consultar la programación completa de los actos preparados por la fundación, visite www.carlospizarro.org

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