El Mediterráneo dejó huella en Cartagena

Así finalizó el IX Cartagena Festival Internacional de Música.

La travesía por el Mar Mediterráneo llegó a su fin en Cartagena con un concierto en el Auditorio Getsemaní del Centro de Convenciones con una magnífica interpretación de la obra Spasimo de Giovanni Sollima que hace referencia a una iglesia en Sicilia, en el Mediterráneo, que nunca se terminó de construir.

Magnífica interpretación del violonchelista italiano Mario Brunello, solistas de la Orquesta de Cámara Mahler (OCM) y el pianista ruso Sergei Sichkov. En la segunda parte el protagonista fue el Mar Caribe con el cubano Leo Brouwer quien dirigió tres de sus obras en estreno en Colombia con la Orquesta Filarmónica de Bogotá. Música compleja con referencias literarias.

Este concierto llegó a miles de personas en todo el país gracias a las transmisiones por televisión. Pero si bien lo que más se ve son los conciertos de los artistas internacionales (que por supuesto son la parte central), hay que decir que el festival tiene impacto en un público más amplio de diferentes maneras.

Como todos los años, algunos de los músicos internacionales dispusieron de un tiempo importante para clases magistrales. Miembros de la OCM, el Quinteto de metales Gomalan, el arpista mexicano Ángel Padilla, el clarinetista Gabriele Mirabasi el pianista Jean Francois Thiollier y el italiano Enrico Pieranunzi compartieron su conocimiento con jóvenes músicos colombianos quienes también pudieron asistir a conciertos, ensayos y conversatorios con sus maestros, y finalmente mostrar el resultado de su trabajo en el escenario.

Cabe mencionar igualmente el concierto de jóvenes talentos que habitualmente se programa hacia el final del festival y el programa de talleres de creación y reparación de instrumentos que funciona a lo largo de todo el año y que esta vez pudo ser apreciado por el público en una exposición en el Claustro de La Merced. También el Festival llevó la música de los grandes maestros a diferentes barrios de la ciudad y a poblaciones cercanas con conciertos gratuitos. También gratuitos son los conciertos en la Plaza San Pedro, que se han convertido en un emblema del evento.

INOLVIDABLES

La OCM mostró una manera de hacer música con total entrega, enorme pasión y una calidad de altísimo nivel. En todos los estilos, barroco, clasicismo, vanguardias o música contemporánea, demostró excelencia y belleza absoluta, y la impresión de que no necesita del director.

La emoción de la estupenda interpretación de Avi Avital en la mandolina, además de su cercanía con el público, su carisma y su generosidad en todos los conciertos en que participó (En el Teatro Adolfo Mejía, Iglesia de María Auxiliadora, el convento del Cerro de La Popa )

Kudsi Erguner, maestro turco de la ancestral flauta Ney y su quinteto nos transportaron a la Turquía de los sufíes con música de la famosa ceremonia de los derviches giróvagos. Música para escuchar con el espíritu que se sumerge en un tiempo diferente y produce una gran sensación de paz.

El Cuarteto Manolov de Colombia con el pianista Enrico Pieranunzi, el contrabajista Scott Colley y el clarinetista Gabriele Mirabasi, hermoso trabajo, perfecta sincronía y expresión.

La interpretación, por primera vez en Colombia, de la obra El velo protector del inglés John Tavener con el violonchelo de Mario Brunello y la OCM. Conmovedora y toda una novedad en nuestro país.

Definitivamente Mare Nostrum deja un balance muy positivo por la calidad de los artistas invitados, en general, porque el tema propuesto enriquece la manera de percibir la música. Desde ya queda la expectativa de lo que será la edición número diez del Festival en 2016.

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