La vitalidad de Avi Avital en el Festival de Música

El intérprete de la mandolina Avi Avital es, sin duda, una de las estrellas del IX Cartagena Festival Internacional de Música.

Se ha presentado en el Teatro Adolfo Mejía, en el cerro de La Popa y en la iglesia de María Auxiliadora en el ciclo El Festival en los barrios. Este joven israelí que se formó en Italia pero vive en Berlín siente el Mar Mediterráneo (tema del Festival) como su hogar. No solo es un virtuoso sino que además ha llevado a cabo toda una cruzada por el posicionamiento de su instrumento. La mandolina, que nació en Italia hacia el siglo XVII y se utilizó discretamente en el repertorio clásico, muy pronto se consolidó en el género popular. El primer encuentro de Avital con el instrumento ocurrió durante su infancia. Así lo cuenta:

“La primera vez que ví una mandolina fue en casa de un vecino cuando yo tenía ocho años. Creo que hay algo muy amigable en la mandolina, A diferencia de un piano o un chelo, la mandolina es algo muy inmediato desde el punto de vista de un niño. Su forma, su tamaño es muy cómoda para un niño. Y además toma poco tiempo desde el momento en que la tomas en tus manos y el momento en que puedes tocar algo muy simple. Es mucho más rápido que en el chelo, el violín o la flauta. Fue una reacción inmediata. Luego me uní a una orquesta de mandolinas en mi ciudad. Eran unos 40 intérpretes de la mandolina y así fue como empecé.”

Las interpretaciones de Avital abarcan diversos géneros. Sus presentaciones en Cartagena han sido con la Orquesta de Cámara Mahler o con su trío, que incluye el acordeón y la percusión. Avital impregna de una nueva energía tanto las obras de Vivaldi como el repertorio tradicional judío entre muchos otros. Su música no tiene fronteras:

“La música es un lenguaje y los géneros son dialectos de ese lenguaje. Así que el mensaje es uno. Y creo mucho en la exploración y en el desarrollo. No creo que haya un concepto absoluto de pureza en la música La música es algo dinámico, y refleja la cultura, el tiempo y tiene algunos elementos absolutos, por eso cuando escuchamos a Bach hoy, es todavía válido y poderoso. Sin embargo, los compositores que nombré (Bartok, Villa-Lobos) no buscaban la pureza, sino que buscaban la innovación y eso es exactamente lo que me llevó a este proyecto (el trabajo discográfio Between Worlds) y es lo que me interesa como artista.”

Parte fundamental del trabajo de Avi Avital ha sido abrir espacio para su instrumento en el ámbito de la música clásica. Por eso en diez años de carrera ha estrenado unas 85 obras nuevas de compositores contemporáneos. También ha realizado innumerables transcripciones de obras de la historia de la música.

“Es verdad, yo hago muchos arreglos en mi música, pero no tenía otra opción porque no hay muchas obras escritas para mandolina. Por ejemplo Bach nunca escribió una pieza para el instrumento, ni Brahms, ni Chopin o Schumann. Muchos compositores en la historia de la música rechazaron la mandolina. Vivaldi es una excepción porque tiene dos conciertos para mandolina , uno de los cuales toque aquí. Así que todo esto me llevó como artista a pensar que o cambiaba de instrumento o empezaba a hacer arreglos y a inventar música de otro instrumentos. Y me dí cuenta que esto es en realidad una ventaja y también significa mucha diversión. El reto es tomar una obra escrita para piano o flauta y hacer que funcione en la mandolina. Es un reto muy divertido de asumir.”

La excelencia en su interpretación, ya sea en el repertorio llamado culto o en el popular, unida a su carisma, a su cercanía con la gente en Cartagena, su entrega en escena, han hecho de Avi Avital, uno de los invitados preferidos del público en esta edición del Festival. A su vez, el mandolinista ha recibido la buena energía y el agradecimiento del público.

“Es mi primera vez en Colombia y me siento encima de la luna. Además de toda la diversión que hemos tenido en la ciudad, el mar, el clima (en Berlín está nevando) he descubierto una curiosidad musical que me ha conmovido mucho. Cuando llego a un nuevo país, siempre me causa mucha curiosidad la reacción del público, pues es un poco diferente según la cultura, El primer concierto (en la Iglesia de María Auxiliadora) fue abrumador, ví a muchos niños de colegio sentados así (hace cara de sorpresa) y fue muy conmovedor. Y el entusiasmo y la calidez de la audiencia nos puso muy felices. Eso es lo mejor que puede esperar un músico en un concierto, tomar la energía del público y devolverla.”

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