Perdida, la nueva película de David Fincher

David Fincher regresa con un thriller donde se enfrentan la verdad y las apariencias.

En cuanto supe que el cineasta David Fincher (Seven, The fight club, Panic Room) había vuelto al ruedo, se me revolvieron las tripas. Aunque incluso sus cintas más predecibles –  incluyendo el thriller Zodiac (2008) y la más reciente The social network (2010) – son bastante más que potables, hacía tiempo que la mejor versión de Fincher no asomaba. El director norteamericano asoma de nuevo en la gran pantalla con Gone girl (“Perdida”), una adaptación de la novela que su compatriota, la escritora Gillian Fynn, publicó con el mismo nombre en 2012. Tras sus dos primeros títulos, Sharp objects (2006) y Dark places (2009), Fynn apostó por un thriller familiar en la américa rural que Fincher se ha decidido a encumbrar. Para ello, se ha rodeado de un muy lúcido Ben Affleck y de una británica casi desconocida de nombre Rosamund Pike.

Dos versiones, una verdad

Gone girl cuenta la historia de Nick (Affleck) y Amy Dunne (Pike). La mañana de su quinto aniversario, Nick Dunne denuncia a la policía local la desaparición de su mujer. El análisis de la escena de los hechos (su casa en Missouri) sugiere un asesinato, y Nick se sitúa como el primer sospechoso de la lista. La indolencia de Dunne en la búsqueda de su esposa refuerza el recelo de la policía, que no tarda en trasladarse a los vecinos del pueblo y a la opinión pública. En un abrir y cerrar de ojos, Nick Dunne es culpable a ojos de la televisión norteamericana, y por extensión de toda la audiencia. Aunque lo único que ha demostrado Dunne hasta ese momento es un absoluto desinterés por la vida de Amy, la sociedad lo considera culpable por unanimidad. Y puede que usted también.

¿Puede haber sido capaz Nick Dunne de matar a su mujer? Eso invita a pensar una de las versiones existentes, la del diario de la desaparecida Amy. En su cuaderno, la señora Dunne describe a su marido como un individuo holgazán, egoísta y violento. Pero el hombre que interpreta (con mucha solidez) Affleck no parece en ningún caso un asesino. ¿Cuál es la verdad entonces? Fincher la descubre minuciosamente, como quien deshoja una margarita, en algún lugar en el camino entre las dos versiones.

Crímenes y espectáculo

Mientras se descubre como un intenso thriller cargado de sorpresas, Gone girl esboza una burla cáustica hacia uno de los fundamentos de la américa actual: La televisión. El mérito de Fincher en este caso es tremendo, ya que logra, a partir de sugestivos planos y diálogos (y en sólo 149 minutos) ridiculizar la torpeza de una sociedad crédula y prejuiciosa, para la que la apariencia está en la cúspide de la pirámide vital. Como ya hiciera en otros títulos (Seven, Zodiac), Fincher relaciona crimen y espectáculo, y reflexiona – con sutileza, e incluso humor– sobre el soberbio fracaso de la sociedad actual.

Entre lo mejor de 2014

Una de las noticias positivas que han dejado las primeras semanas de Gone girl en cartelera es su primer puesto en el índice de popularidad de la IMDB. Que este será uno de los mejores thrillers del 2014 es algo de lo que no me cabe ninguna duda: Es el hecho de que se catalogue exclusivamente como tal lo que me preocupa. Además de llevar a la gran pantalla con pericia la versión que Gillian Fynn escribió sobre el mediático caso de Scott y Laci Peterson, David Fincher incorpora en su última cinta un mensaje descorazonador, que envuelve con una penetrante banda sonora que humedece los huesos.

Eso, y un par de joyas que se hacen llamar Rosamund Pike y Ben Affleck.

Sobre el Autor

Periodista y emprendedor español. Tras trabajar como editor de publicaciones económicas en varios países, recaló en Colombia, donde, además de tener un negocio de moda, colabora con diversos medios y trabaja en la que será su primera novela.

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