Argentina en los Latin America’s 50 Best Restaurants Awards: vinos para un nuevo camino

Un tema es claro: los cocineros latinoamericanos están poniendo cada vez más el ojo en su propia despensa.

Hoy, los nuevos creadores prefieren los productos de su tierra por encima de reconocidos insumos asiáticos y europeos. Y para ello exploran las profundidades de su territorio en busca de nuevos frutos, tallos, hojas, raíces y tubérculos, así como de olvidadas técnicas ancestrales.

Tal tendencia se viene ratificando anualmente en la premiación de los 50 Mejores Restaurantes de Latinoamérica, y muy seguramente volverá a presentarse en Bogotá, ciudad convertida este año en sede del evento.

Lo llamativo es que ocurre lo mismo con los vinos.

Decenas de jóvenes enólogos, actualmente al frente de varias bodegas argentinas, han comenzado a apartarse de los procesos y estilos de la vitivinicultura tradicional europea para desarrollar bebidas que proyecten sus climas, suelos y topografías.

Por eso este año Wines of Argentina se ha sumado a la premiación de los 50 Mejores mediante la participación 15 bodegas. Sus vinos acompañarán platos y conversaciones en cuatro diferentes actos, con la asistencia de más de mil personas.

“Así como ocurre en la gastronomía, Argentina también está redefiniendo la identidad de sus vinos”, dice Mario Giordano, director ejecutivo de Wines of Argentina, en Mendoza.

Según Giordano, sus productores se encuentran inmersos en un proceso de regionalización que combina excepcionales zonas vitivinícolas con variedades clásicas y autóctonas, y una amalgama de prácticas tradicionales con tecnología de vanguardia. “Todo ello se refleja en un panorama de total evolución”, dice.

Pero no es todo. Otro punto de quiebre es la exploración de caminos más allá del desértico corredor vitivinícola occidental (al lado de la Cordillera de los Andes) para poner el pie en fértiles terruños cercanos al mar, a más de mil kilómetros de distancia (algo totalmente insospechado). Ya son varias bodegas las que operan en cercanías de la costa Atlántica e, incluso, al sur de la provincia de Buenos Aires.

La primera ganancia ha sido la aparición de estilos, aromas y sabores diferentes. Para que ello ocurriera fue preciso modificar los conceptos dominantes y dedicarse a aprender y entender lo que exige cultivar vides en áreas cercanas al mar.

En otro frente, otras bodegas han optado por plantar viñedos por encima del límite actual de 1.700 metros sobre el nivel del mar para conquistar lejanos parajes ubicados a más de 3.000 metros de altura. O plantar vides en las ventosas planicies de la Patagonia, donde corren vientos a más de 80 kilómetros por hora.

“Nuestro objetivo final mostrar diversidad en cada botella para que el vino servido en la copa sorprenda con todas estas expresiones de la naturaleza”, explica Giordano.

En el fondo, es la misma búsqueda de los cocineros participantes en el concurso de los 50 Best, para quienes el propósito es demostrar cómo los alimentos pueden ayudar a cruzar fronteras nacionales y culturales en América Latina.

Bodegas participantes

Las 15 bodegas argentinas que se han unido a los cocineros latinoamericanos en esta nueva cruzada son:

Las Moras, Bianchi, Sophenia, Trapiche, Los Toneles, Luigi Bosca, Navarro Correas, Rutini, Zuccardi, Susana Balbo, Tapiz, Ciclos, Finca La Luz, Terrazas de los Andes y Trivento.

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