Guía de bebidas para celebrar Año Nuevo

Un buen licor, tomado sin excesos, pero con toda la intención de celebrar, es uno de los mejores acompañantes en estos días de final de año.

Por estos días de fin de año, celebrar un brindis rodeado de amigos y familiares, va más allá del choque de dos copas o de un acto protocolario. Brindar es una ocasión para festejar y, sobre todo, para saborear.

Trabajados y procesados con esmero, los actuales licores conservan el espíritu nacido de la fermentación de cereales y frutas con que fueron concebidos hace cientos de años, en combinaciones y fórmulas que se mantienen intactas hasta hoy, y que son posibles de conseguir en el mercado nacional.

Diners consultó las sugerencias de algunos amantes de la cultura del licor para conocer lo que va a beberse en el fin de año.

¿La bebida? Depende de lo que se quiera y de la hora en que se haga. Si desea refrescarse en la mañana, puede tomarse un Gin Tonic. Si prefiere relajarse o combatir el frío nocturno, puede beberse un whisky o un coñac. Un almuerzo o una cena puede comenzar con aperitivos como una champaña o un vino blanco ligero. Para acompañar el plato fuerte es apropiado pasarse a un vino de mayor cuerpo, continuar con un vino tinto suave, y seguir con otro tinto de más cuerpo. Al terminar el plato se recomienda servir un coñac, un whisky, un poussecafé o un vino licoroso dulce, dependiendo del tipo de comida.

A la hora del postre es bueno tener en cuenta la clase de este. Si es muy dulce es mejor seguir con la última bebida con la que esté acompañándose la comida, porque si se toma con una bebida dulce esta puede convertirse en una combinación empalagosa. Si es un tipo de postre a base de hojaldre, pasta seca o queso como un cheesecake, puede acompañarse con vinos dulces, aunque generalmente los de este género son ideales con paté o caviar. La mejor bebida para acompañar los postres es la champaña seca brut o un vino espumoso español como una cava.

Ginebra

Es un vodka en su primera fase, que se produce a partir de granos y un toque final de sabor seco que le brinda el enebro. Nació en Holanda en el siglo XVI, donde su uso fue estrictamente medicinal pues se le atribuían cualidades curativas para evitar la gota, los problemas de riñones y otros males.

Definitivamente es un licor para servir mezclado, por su alto contenido alcohólico (más de 47 grados). Los cocteles que la han inmortalizado son el Tom Collins -quizás la forma más pura de beberla- y el Dry Martini: tanto la ginebra como el Vermout deben estar muy fríos, mezclarse en cantidades iguales o, dependiendo del gusto, un poco más de ginebra, y una aceituna.

Si su idea es refrescarse, pruebe un Gin Tonic: ginebra bastante fria con agua tónica y una rodaja de naranja o de limón.

Tequila

De las tierras mexicanas llega esta bebida que nace a partir de una planta conocida como el agave azul, hermana del fique. Varios son los tipos de tequila que pueden adquirirse.

El blanco, que se estabiliza dejándolo reposar en barriles de roble blanco por un tiempo mínimo de cinco meses antes de embotellarse. El añejo, que tiene un período de maduración de tres años en adelante, y el joven abocado, con aditivos para el color. La costumbre mexicana es tomarlo con sangrita, salsa mexicana con mucho picante y condimento, o puro con limón y sal. Pero hay cocteles que han adquirido fama como el margarita: tequila, Triple Sec, limón y sal.

Coñac

En primera instancia es un vino que se destila para obtener el brandy. La diferencia entre el brandy y el coñac es que este toma el nombre de la región francesa donde se elabora. Su pureza radica en que para fabricar un litro de coñac es necesario destilar nueve litros de vino.

La mejor manera de servir esta bebida es en una copa ancha, que se acomode a la palma de la mano. El coñac no siempre se toma puro; en los países de Oriente es costumbre mezclarlo con agua. En clima cálido intente beberlo en forma de Floater en una copa tipo tulipán: tenga soda muy fría y sobre esta sirva el coñac muy lentamente con la ayuda de una cuchara.

Champaña

Existen tres tipos de champaña: las suaves, que funcionan como aperitivos; las que tienen años extras de añejamiento elaboradas en su mayoría de uvas negras, y la Prestige Cuvée, las más fina.

Antes de tomar la champaña, asegúrese de que haya sido bien almacenada. Tenga presente que es una bebida muy susceptible al calor y a la luz por lo que se recomienda guardar la botella a una temperatura de once grados centígrados y en un lugar oscuro.

A la hora de servirla manténgala en un balde de hielo para poder disfrutarla a la temperatura ideal (entre los seis y ocho grados centígrados pero nunca la deje en el congelador. La copa adecuada para degustarla es la tipo flauta. Si no le gusta pura, en lugares como el Mediterráneo licúan un melocotón y se lo adicionan a la champaña obteniendo un coctel conocido como bellini o solamente jugo de naranja para obtener el famoso mimosa.

Bebidas espirituosas

Excluyendo algunas bebidas de contenido alcohólico como el Baileys y las cremas, puede afirmarse que todas las demás son espirituosas, y que estas se dividen en dos tipos: las fermentadas y las destiladas. En inglés, la destilación o el alcohol puro se denomina spirit, de ahí salió la palabra espirituosa. whisky, ginebra, anís, ron, vodka, entre muchas otras, son consideradas de este tipo.

Vodka

El origen de este tradicional licor se lo disputan Rusia, los países nórdicos y Polonia. Lo cierto es que el vodka es el compañero ideal para combatir los rigores del invierno, por lo cual la tradición indica que debe tomarse puro y congelado para que se vuelva aceitoso y así haga de fácil ingestión. El vodka no es otra cosa que alcohol puro con agua, de muy sencilla elaboración.

La virtud de esta bebida es que puede mezclarse con jugos, sin que alteren su sabor, de los cuales los más aconsejables son los de frutas cítricas. Es una bebida apropiada para acompañar el pescado. Se sugiere beberlo helado “de un golpe”, como se acostumbra en sus países de origen, en copa larga y delgada previamente congelada, para lograr un mágico efecto a la vista y una grata frescura al paladar.

Es importante que la botella también sea previamente congelada y que se guarde de pie en el congelador.

Whisky

Nacido en Escocia, se obtiene de granos o de la malta. Los más conocidos y comercializados son los denominados blended (Black and White, Chivas Regal, Old Parr Usher’s, Buchanan’s, Johnny Walker y Something Special, entre otros) que son el resultado de una mezcla secreta de 15 a 45 whiskis de granos y de malta.

En los países de origen, esta bebida se ha tomado pura y a temperatura ambiente. No obstante, puede combinarse con una muy pequeña cantidad de agua y hielo. En España es usual tomarlo con Coca-Cola (aunque esta altera el sabor del licor o Ginger Ale, mezcla muy agradable porque deja intactos los sabores. Cuanto más añeja sea esta bebida más pura debe tomarse. Pero recuerde que archivar botellas por años no añeja los licores: una vez embotellados y sellados, su sabor, color y aroma no cambian ni mejoran. Si usted es de las personas que les parece que este licor es muy fuerte, pruébelo elaborando un coctel con azúcar, gotas de naranja o limón y hielo.

Trucos

-Para flambear un trago este debe ser de alto contenido alcohólico; hay que calentar la bebida y el vaso previamente.

-Para enfriar una bebida colóquela dos horas antes en el refrigerador. Si tiene prisa llene la copa con hielo por unos minutos y sáquelo antes de servir la bebida.

-Si desea hacer algún borde con azúcar o sal en una copa, mójela previamente en jugo de limón naranja o clara de huevo (para mayor adherencia). Luego hunda el borde de la copa en alguna de esas sustancias.

-Para lograr una buena mezcla, no revuelva más de diez segundos. Los tragos con gaseosa se mezclan más rápido.

-Hay varias formas de mezclar cocteles. Una de ellas, el batido a mano en una coctelera, se empieza por el licor de más alto grado de alcohol. Bata la coctelera. hasta que esta empiece a “sudar lo que indica que el coctel está listo.

-Los tragos de difícil combinación como los afrutados se mezclan en licuadora. ”

(Información suministrada por expertos de U.D. Rueda, Seagram de Colombia y cava Mayor)

Al calor del vino

Lo nuevo

Los argentinos son indudablemente la novedad para esta época, inclusive por encima de los tradicionales chilenos. Entre ellos podemos mencionar: Felipe Rutini, vino tinto costoso pero excelente; San Felipe, vino tinto que viene en una botella pequeña y es considerado económico, aunque la etiqueta no especifica su procedencia, es un cabernet de cepa francesa pero producido en Argentina. Es bastante joven pues todas las cosechas son de 1996 y 1997.

En vinos tintos italianos se destacan:

Barolo, de la región del Piamonte, al noroccidente de Italia, es un vino de cuerpo, robusto, con taninos bien cargados. En Colombia se consigue la cosecha del 94, pero el que tenga la suerte de toparse con una del 90 hace una gran inversión.

Pomino Rosso, una variedad que retomó el mercado nacional porque desde hace meses no se conseguía. Cosecha muy buena y clásico italiano.

En vinos blancos

Pinot Grigio, del norte de Italia, es ligeramente abocado, con un gusto al final un poco amargo pero agradable. Excelente para comidas como pescado, salmón y mariscos. Claro que con un carpaccio es una buena combinación.

Españoles

Marqués de Cáceres, procedente de Rioja, es un clásico entre los tintos.

Berolia, de la zona de Rioja, se caracteriza por su buena producción y factura además es bastante económico. Es del 95 y 96 lo que lo convierte en una crianza bastante joven.

Miranda D’ Espiells es la excepción al guardarse en barricas de roble por un tiempo no menor a seis meses, aunque en los buenos vinos blancos es preferible la juventud.

Franceses

Saint Emiliani de la cosecha del 96 y original de la región de Bordeaux, es un buen vino tinto.

Bourgogne Chardonnay, vino blanco francés de vieja cosecha que se consigue en el país.

Chilenos

Casillero del Diablo y Medalla 120 son indudablemente dos vinos tintos muy buenos a precios razonables: 16.000 pesos.

*Mezclar un vino con otro tipo de licor es un error garrafal. Lo que sí puede hacerse es condimentarlo como hacen los franceses, adicionan canelas, hierbas y especias. Los vinos mezclados como Vermouth y el Dubonnet ya vienen embotellados. Calentarlo es cuestión de gustos aunque esto hace que se convierta en una bebida mucho más alcohólica.

Una buena cerveza

La tradición cervecera de nuestro pais con marcas reconocidas no ha impedido que los productores de esta bebida inventen nuevas formas para llegar a la gente. Además de la amplia variedad que ofrecen Bavaria, Leona y Ancla en el mercado es posible encontrar marcas extranjeras y cerveza de producción casera.

Siguiendo el ejemplo estadounidense -donde existen aproximadamente 1.500 microcervecerías- en Bogotá y Cali pueden encontrarse lugares dedicados a fabricar sus propias cervezas. Palos de Moguer junto con Bazar y Parrilla son los sitios que han incursionado en su propia producción. Allí pueden probarse cinco tipos de cerveza hecha en casa, negra, rubia, light y mestiza.

La light muy apetecida entre las mujeres por la convicción de que no engorda, es quizá la más suave por su contenido de alcohol que no sobrepasa los dos grados. Su mejor presentación es la que se conoce como michelada, vaso escarchado en sal y zumo de limón.

La negra es para paladares mucho más fuertes, pues se caracteriza por poseer un sabor muy berlinés, seco, chocolatoso y, además, tiene un nivel de alcohol mucho más alto (ocho grados). La tradicional rubia es una bebida bastante maltosa.

La roja, mucho más amarga, debe su color al tostado de la malta, y es una cerveza seca con un grado de alcohol de siete.

La mestiza es una combinación entre la rubia y la roja.

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