¿A qué sabe la cerveza de hace 50 siglos?

La Universidad de Stanford descubrió los ingredientes de una cerveza como parte de un hallazgo arqueológico en el noroeste de China.

La profesora de arqueología Li Liu, junto a la doctora Jiajing Wang y otros expertos, encontraron en 2015 en Mijiaya (Shaanxi), antigua civilización al noroeste de China, una serie de recipientes de cerámica. Un estudio de estos objetos reveló que aproximadamente hace 5000 años contenían almidón, fitolitos y residuos químicos, similares a los ingredientes de una cerveza.

Luego de un año de estudio, la arqueóloga Liu y la doctora Wang revelaron que los recipientes eran parte de un mecanismo sofisticado en el que se fermentaba el mijo de Broomcorn (Panicum miliaceum); la cebada (Hordeum vulgare) y las Lágrimas de Job (Coix lacryma-jobi), conocidas como un grano asiático.

Aunque el estudio, por sí solo, es un hallazgo que revela las condiciones de vida de hace 5 siglos, la arqueóloga Liu, quien también es profesora de la Universidad de Stanford, retó a sus estudiantes a replicar la bebida según los ingredientes originales.

¿El resultado? un video viral en el que más de 20 estudiantes están dentro de un laboratorio mezclado un líquido espeso, en el que lo describen como ‘un brebaje que nunca se convertiría en una cerveza’.

Sin embargo, Madeleine Ota, estudiante de Liu, aseguró que a medida que los ingredientes se fermentaban la bebida adquirió un olor afrutado, con un sabor cítrico parecido al de un vino tinto.

“Le quise mostrar a mis estudiantes que la arqueología no son sólo libros y analizar artefactos, también se trata de imitar un comportamiento antiguo y validar los métodos de hace 5.000 años, en este caso, para hacer este brebaje” cuenta Liu a través de un comunicado de la universidad.

El éxito del experimento fue tal, que Alex Acker y Kristian Li, dueños de la empresa de alimentos Jing A Brewing de Beijing, decidieron hacer una copia de la receta original, pero de forma profesional junto la cervecera Moonzen de Hong Kong.

Acker y Li usaron las investigaciones de la Universidad de Stanford, más una nueva investigación para corroborar ingredientes y elaborarla. Durante esta investigación, realizada en 2016, el equipo encontró que el ñame y la raíz de calabaza de serpiente hacían parte esencial.

Moonzen produjo la cerveza bajo el nombre de Jing A y ya está disponible en los establecimientos de la empresa y hasta se puede pedir con variaciones de miel y bayas, que según los arqueólogos son ingredientes que estaban cerca al hallazgo de los recipientes.

De hecho, la arqueóloga Liu asegura que esta bebida fermentada hacía parte de un ritual, en donde niños y mujeres embarazadas podían beber sin problemas: “Esta bebida era parte de una celebración después de la muerte de algún familiar. La gente duraba días en este ritual y la bebida fermentada era más bien un brebaje nutritivo y de bajo alcohol”.

¿Le gustaría probar la cerveza de hace 5.000 años?

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